Virgilio, el joven que lleva seis años recuperando una cabaña de tres siglos en la montaña asturiana: «Esto lo acabo fijo»
ASTURIAS
Compró la construcción por 3.000 euros en 2020 y comenzó a restaurarla sin experiencia previa en albañilería. Su objetivo es convertirla en una vivienda de autosuficiencia sin renunicar a su esencia rural
05 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En medio de las montañas asturianas, donde algunas antiguas construcciones han quedado abandonadas y la vegetación ha comenzado a recuperar el terreno, Virgilio lleva seis años intentando devolverle la vida a una vieja cabaña. La adquirió en 2020 durante el confinamiento, y lo que comenzó como un proyecto personal se ha convertido en una rehabilitación mucho más ambiciosa de lo que inicialmente había imaginado.
La historia aparece en un vídeo del canal de Youtube hilux_aventura, donde Virgilio muestra el estado actual de la construcción y explica las dificultades que ha encontrado durante el proceso. La cabaña se encuentra en una antigua braña de verano, un tipo de asentamiento vinculado tradicionalmente a la actividad ganadera de las comunidades vaqueiras.
Cuando la compró, la edificación llevaba tiempo abandonada. El propio Virgilio reconoce que partía prácticamente de cero en lo que a construcción se refiere. «No había hecho ni una mezcla de cemento en mi vida», explica durante la conversación. Aun así, decidió asumir personalmente buena parte de los trabajos y aprender sobre la marcha.
Una moneda de 1740 bajo el suelo
Uno de los primeros descubrimientos que realizó tras hacerse con la propiedad fue también uno de los que más pistas le dio sobre la antigüedad de la construcción. Virgilio utilizó un detector de metales en el interior de la cabaña y encontró un maravedí de Felipe V fechado en 1740, que estaba entre los restos del suelo original.
El hallazgo le llevó a situar la antigüedad de la vivienda en torno a los dos o tres siglos. Además, la historia de la propia cabaña refuerza su vínculo con el pasado de la zona: según explica, la abuela de la persona que se la vendió había nacido allí.
La construcción formaba parte de un pequeño núcleo de montaña que funcionaba como braña estival. En sus mejores tiempos, varias familias se desplazaban hasta allí durante los meses de verano, aunque hoy apenas quedan habitantes permanentes en el entorno. Algunas de las edificaciones cercanas se encuentran en ruinas y otras están siendo rehabilitadas.
De una construcción abandonada a una vivienda
El estado de la cabaña cuando la adquirió estaba muy lejos del que presenta actualmente. El tejado se encontraba prácticamente en ruinas y la recuperación ha obligado a intervenir progresivamente en la estructura. Lo que comenzó con la intención de conservar la construcción tal y como estaba ha terminado convirtiéndose en un proyecto de mayor envergadura.
«Yo al principio lo que quería era dejar la cabaña lo más original posible», cuenta. Sin embargo, a medida que avanzaba en los trabajos, decidió ampliar sus planes y levantar un segundo piso para conseguir un espacio más habitable.
El proyecto contempla una cocina, un baño y un salón en la planta inferior, mientras que la parte superior estará destinada a dormitorio. También ha abierto nuevos huecos para instalar ventanas y ha incorporado elementos tradicionales, como vigas de madera de castaño.
La rehabilitación se realiza en buena parte de forma artesanal. Virgilio reconoce que trabajar en altura es ahora una de las principales dificultades y que necesita ampliar los andamios para continuar con seguridad. Además, el avance no siempre ha sido constante: durante los últimos meses el proyecto ha permanecido parado después de que fuera operado de una mano.
Una compra de 3.000 euros que terminó encareciéndose
El precio inicial de la cabaña fue de 3.000 euros, aunque la adquisición implicó otros gastos que sorprendieron al propietario. Según explica en el vídeo, entre notaría e impuestos tuvo que desembolsar cerca de 800 euros edicionales.
A esa cantidad se han ido sumando los costes propios de una rehabilitación de estas características: materiales, herramientas y las diferentes actuaciones necesarias para convertir una construcción abandonada en una vivienda.
Además, el propio Virgilio señala que el precio de los materiales ha aumentado considerablemente desde que comenzó las obras. Pone como ejemplo el cemento, cuyo precio, según explica, habría pasado de unos 3,20 euros por saco cuando inició el proyecto a alrededor de seis euros.
Vivir sin depender la red eléctrica
La futura vivienda no está pensada como una casa convencional. Uno de los objetivos es conseguir que sea lo más independiente posible de las infraestructuras habituales. Para ello plantea utilizar solares y baterías para generar electricidad, captar agua de lluvia y recurrir a una cocina de carbón. También dispone de una fosa séptica para gestionar las aguas residuales. La intención es reducir al mínimo la dependencia de las redes de electricidad, gas y agua. Una forma de vida que, en su caso, está directamente relacionada con el lugar en el que ha decidido recuperar la construcción.
Los problemas de rehabilitar en un pueblo casi vacio
Más allá de las dificultades propias de la obra, la experiencia de Virgilio también refleja algunos de los obstáculos que puede encontrar quien intenta recuperar una vivienda en un entorno rural. En el vídeo explica que en la zona quedan muy pocos habitantes permanentes y que cada vez resulta más complicado encontrar profesionales para determinados trabajos. La falta de mano de obra especializada se suma a los problemas administrativos y a los trámites necesarios para intervenir sobre construcciones antiguas.
Uno de los ejemplos que relata está relacionado con el tejado. Antes de realizar la actuación, consultó los permisos necesarios y planteó instalar una cubierta de chapa tipo sándwich con acabado de imitación de pizarra. Según su relato, la conversación con el funcionario no terminó de resolver sus dudas sobre si podría llevar a cabo la actuación en esos términos.
También explica que tuvo problemas después de unas obras relacionadas con el despliegue de fibra óptica en la zona. Según cuenta, la excavación afectó a un muro antiguo situado junto a la cabaña y provocó problemas de erosión que le obligaron a reconstruir parte de la estructura y habilitar un sistema para evacuar el agua.
Una cabaña frente al abandono de la montaña
La historia de Virgilio transcurre en un paisaje en el que quedan cada vez menos señales de la vida que hubo décadas atrás. Durante el recorrido mostrado en el vídeo aparecen otras construcciones abandonadas y restos de antiguos asentamientos.
En una de esas casas todavía pueden encontrarse objetos que recuerdan a quienes vivieron allí, como una antigua madreña. El abandono de estas edificaciones contrasta con el esfuerzo de Virgilio por recuperar una de ellas.
Su proyecto se ha convertido así en algo más que una reforma particular. La cabaña forma parte de un paisaje rural marcado por el descenso de la actividad agrícola y ganadera y por el abandono progresivo de algunos núcleos de montaña.
Virgilio, sin embargo, no parece tener intención de dejar el trabajo a medias. Después de seis años y pese a las dificultades, mantiene claro su objetivo: terminar la vivienda. «Esto lo voy a terminar, eso está claro», afirma en el vídeo. «Puedo tardar todo lo que tarde, pero esto lo acabo fijo».