Isaac Baley, economista: «Al combinar la inteligencia artificial con datos se pueden mejorar los procesos productivos»
ASTURIAS
El investigador y profesor de Economía de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) recibió este lunes el XXV Premio Fundación Banco Sabadell a la Investigación Económica
06 oct 2026 . Actualizado a las 09:39 h.El economista y profesor de Economía de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), docente afiliado de la Barcelona School of Economics (BSE) e investigador asociado del Centre de Recerca en Economia Internacional (CREI), Isaac Baley Gaytán (Ciudad de México, 1983), recibió este lunes en Oviedo el XXV Premio Fundación Banco Sabadell a la Investigación Económica. La Fundación Banco Sabadell le ha concedido el galardón por una trayectoria investigadora centrada en comprender cómo las decisiones de empresas y trabajadores determinan la respuesta de la economía ante las crisis, los cambios tecnológicos y las reformas de política económica, así como por su contribución a la macroeconomía moderna, al incorporar de forma detallada la heterogeneidad entre empresas y entre trabajadores. El jurado también ha subrayado que el uso de datos microeconómicos en la investigación de Baley permite a economistas y a diseñadores de políticas públicas anticipar el impacto de las medidas económicas, mejorar la eficiencia en la asignación del capital y evaluar las disyuntivas que plantean las reformas impositivas.
Además de su actividad investigadora, Baley ha dirigido numerosas tesis doctorales y actualmente es responsable de Innovación Docente del Departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra, donde impulsa nuevas metodologías de aprendizaje y programas de mentoría entre estudiantes. Su labor ha sido valorada con el Reconocimiento a la Excelencia del Programa de Innovación Docente de la UPF en 2026 y con el Excellence in Teaching Award de la European Economic Association en 2022. Baley destaca que la macroeconomía está formada por «individuos, familias que toman decisiones de empleo y de ahorro, empresas que toman decisiones de contratación y de inversión», cuyo cúmulo de elecciones particulares afectan a la economía global e, incluso, a las decisiones políticas al más alto nivel.
—¿Qué supone haber sido reconocido con el XXV Premio Fundación Banco Sabadell a la Investigación Económica?
—Estoy muy contento y muy honrado, también por ver las personas que lo han ganado en los últimos 25 años. Hay unos zapatos grandes que llenar, también cuando ves a otros colegas míos de la misma edad que pudieron haber ganado y que hacen investigación excelente en España. Lo recibo muy honrado y contento, también por el hecho de que se premie la investigación de excelencia y que la fundación reconozca el esfuerzo y el trabajo en equipo. Porque, aunque yo soy el que recibe el galardón, al final hay muchos coautores, profesores, estudiantes e instituciones que te apoyan y es un reconocimiento compartido.
—¿Hasta qué punto las decisiones de empresas y trabajadores determinan la respuesta de la economía ante las crisis, los cambios tecnológicos y las reformas de la política económica?
—Creo que lo importante es reconocer que, aunque hablemos del la economía global, la macroeconomía está formada por individuos, familias que toman decisiones de empleo y de ahorro, por empresas que toman decisiones de contratación, de inversión y, aunque a veces nos parezca que tu empresa no va a tener un impacto global, cuando sumamos todas estas decisiones individuales, micro, pueden mover la macro. Sobre todo cuando, a nivel microeconómico, hay obstáculos y presiones que no permiten tomar las decisiones rápidamente o las decisiones óptimas. Te puedo poner un ejemplo. Pensemos en un trabajador que tiene una ocupación ideal y quiere llegar ahí, pero a lo mejor no está seguro o necesita tener ciertos entrenamientos para llegar a ella. Eso le toma tiempo y, si hay mucha gente que está en las mismas, hay desempleo y no se ajusta rápido, pues a nivel agregado eso va a tener consecuencias. De igual forma, miremos el caso de una empresa que quiere, por ejemplo, comprar más capital y expandirse. Pues tiene que encontrar esos activos, a lo mejor tiene que parar la planta unos días para poder instalarlo. Entonces, estos obstáculos, estas fricciones a nivel micro pueden hacer que luego, cuando haces una política macro, una política fiscal de incentivos a la inversión, no veas esa adaptación inmediatamente y que tome tiempo, porque a nivel micro se están haciendo las cosas más lentas. Entonces, el programa de esta agenda de investigación busca entender cómo se transmiten las políticas económicas, fiscales, monetarias o regulatorias, a las decisiones individuales de empresas y trabajadores y luego, cuando sumamos todo eso, qué pasa con la economía macro. No hay dos empresas ni dos trabajadores que sean iguales y esas diferencias son claves para entender también estos efectos macro.
—¿Por qué ante un mismo cambio, las empresas reaccionan de manera tan diferente?
—Yo creo que también tiene mucho que ver la historia también. Pongamos el ejemplo mismo de la inversión. Si tenemos dos empresas que se ven muy similares y a lo mejor en los balances también tienen un mismo número de activos, pero una ha encontrado alguna idea, alguna innovación y tiene unas perspectivas de crecimiento, que eso no lo vemos directamente en el balance. Y otra empresa a lo mejor tiene perspectiva de que quiere reducir su plantilla o su capital. Entonces, aunque las podamos ver en una foto como muy iguales, dentro de sus balances, si llega alguna política fiscal o una bajada de impuestos, digamos, a lo mejor una va a poder expandirse mucho porque era lo que esperaba, pero no tenía los incentivos suficientes y la otra dice, 'bueno, mira, a lo mejor es momento de hacer esa contracción'. Entonces, estas diferencias que muchas veces no son visibles directamente podemos encontrarlas cuando nos metemos más a microdatos, que es algo que uso mucho también, y estas capacidades de adaptación o de cambio van más allá de algo que podemos mirar simplemente por el número de trabajadores que tiene la empresa o el sector. Hay muchas diferencias que no se aprecian de modo tan obvio en los balances. Puede ser capacidad de organización, perspectivas de crecimiento, puede ser incertidumbre misma... Todo esto afecta a nivel micro, genera diferencias entre las respuestas a cambios, adaptación, nuevas tecnologías, etcétera... Y, de nuevo, cuando sumamos todo esto, a nivel macro, también se van a ver diferencias.
—¿Saben emplear las empresas el dato como recurso económico?
—Yo creo que cada vez más. Al final, en las empresas muchos de estos datos se generan indirectamente. Cuantas más transacciones tienen van conociendo más del consumidor, por ejemplo, o entienden sus procesos. Entonces, estos datos indirectamente se están generando y las empresas los pueden usar para predecir mejor y mejorar sus procesos. Sí es cierto que no sé si ha calado todavía esta idea de que los datos también son un activo, en el sentido de que se acumulan en el tiempo. Y, del mismo modo, como otros activos financieros se acumulan el tiempo, también se deprecian. Pero a lo mejor vale la pena hoy hacer algún descuento para tener más transacciones y conocer mejor a mis consumidores y que eso me permita mañana poder diseñar productos o estrategias de marketing que ayuden a llegar a un mayor número de consumidores. También es importante saber que un dato por sí mismo no te genera mayor conocimiento. Hay que procesarlos, pasarlos por algún algoritmo de inteligencia artificial, hay que almacenarlos, a lo mejor en un servicio de nube, contratar analistas estadísticos... Ahí sí estamos viendo, por ejemplo, mayor demanda por este tipo de ocupaciones y de servicios. Las empresas están reconociendo que hay algo ahí y yo creo que lo importante es reconocer cuáles son los datos clave y qué otros elementos necesitamos para procesarlos.
—¿Qué efectos puede tener la Inteligencia Artificial en las relaciones laborales y el mundo de la empresa?
—Hay lados positivos y negativos. Si lo pensamos para la empresa, yo creo que la IA más que nada es una oportunidad de generar mayor eficiencia. Como decíamos, al combinar la inteligencia artificial con datos, se pueden mejorar los procesos productivos, localizar los mejores proveedores, los mejores clientes... Hay una hay una serie de ganancias, pero lo que es importante aquí también es que si una empresa ya tiene alguna ventaja para adaptarse un poco más rápido al mundo de la IA, pues va a pesar a crecer mucho más rápido que otras que no se han adaptado. Esto puede generar más desigualdades entre empresas. Empresas que se están consolidando como líderes de sus sectores ya tienen una ventaja y si se aprovechan de esta tecnología y se adaptan rápido, probablemente podrán ampliar mucho más esta ventaja. Yo creo que se verán mayores diferencias entre empresas, más ganadores, pero también más perdedores.