Yone, la mujer que dejó atrás la ciudad para vivir aislada en las montañas de Asturias con 12 gatos y 4 perros: «Es duro, pero no más que vivir la vida que no quería»
ASTURIAS
La joven, de 32 años, encontró en una casa abandonada el lugar donde cumplir su sueño de vivir en plena naturaleza y reivindica la importancia de atreverse a cambiar de vida
14 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Encontrar la tranquilidad lejos del ruido, rodeada de naturaleza y acompañada de animales. Ese era el sueño de Yone, una mujer de 32 años que decidió dejar atrás su vida anterior para instalarse en una casa perdida en las montañas de Asturias. Allí vive actualmente, junto a sus doce gatos y cuatro perros, en un entorno marcado por el silencio y la despoblación rural.
Su historia ha salido a la luz a través de hilux_aventura, el canal de YouTube de Álvaro. El creador de contenido ha conversado con Yone sobre su decisión de empezar de cero, las dificultades que ha atravesado y la vida que ha conseguido construir lejos de la ciudad.
De un pueblo con 600 habitantes a la soledad de la montaña
El lugar en el que reside Yone refleja una realidad cada vez más frecuente en el medio rural asturiano. Según cuenta, el pueblo llegó a tener unos 600 habitantes, pero actualmente apenas quedan cuatro personas, incluida ella, que es la más joven. Las viviendas vacías y el abandono de muchas construcciones son el reflejo de un territorio que ha ido perdiendo población con el paso de los años.
Su llegada a este rincón de Asturias responde a un deseo que la acompaña desde pequeña. Siempre ha sentido una especial conexión con los espacios naturales, la vida salvaje y la tranquilidad. Sin embargo, el camino hasta conseguirlo no ha sido sencillo, ya que tuvo que enfrentarse a la incomprensión y a la falta de apoyo de parte de su entorno.
La vivienda que terminó convirtiéndose en su hogar tampoco estaba en las mejores condiciones. Cuando la encontró, la vegetación cubría prácticamente toda la fachada y había llegado incluso a introducirse por las ventanas. Aunque inicialmente quería conservar ese aspecto natural, tuvo que retirar las plantas para evitar que siguieran dañando la estructura de la casa.
Una vida dedicada a los animales rescatados
La naturaleza no fue el único motivo que impulsó a Yone a cambiar de vida. Su vínculo con los animales también desempeñó un papel fundamental en su decisión. Según explica, comenzó a interesarse por ellos cuando tenía 13 años y, aunque primero fueron los perros, los gatos terminaron ocupando un lugar especialmente importante en su vida.
Actualmente, convive con doce gatos y cuatro perros, a los que cuida en su hogar de la montaña. Este proyecto vital le ha permitido acercarse a la forma de vida que llevaba años imaginando, aunque reconoce que hacerlo realidad ha supuesto importantes sacrificios personales.
«Esta casa es lo mejor que me ha pasado en mi vida», afirma. Para ella, encontrar aquella vivienda supuso una oportunidad inesperada en un momento especialmente complicado, cuando sentía que había perdido el respaldo de familiares y amigos y que sus planes parecían estar fuera de su alcance económico.
«Es duro, pero no más que vivir la vida que no quería»
Yone también ha querido compartir una reflexión dirigida a quienes sienten miedo de dar un giro a su vida. Su experiencia le ha enseñado que perseguir un sueño puede implicar renuncias, incertidumbre y momentos de soledad, pero considera que quedarse en una situación que no hace feliz a una persona también tiene un coste.
«Es duro, pero nomás que morirse y decir: Viví la vida que no quería», reflexiona. Con estas palabras, anima a valorar las propias aspiraciones y a no dejar que el temor al cambio determine todas las decisiones.
Su día a día en las montañas asturianas está lejos de ser una vida sin dificultades, pero Yone ha encontrado en ella una manera de sentirse más conectada consigo misma y con el entorno. Mientras el pueblo continúa perdiendo habitantes, su historia muestra otra cara de la Asturias rural: la de quienes deciden apostar por estos lugares para construir una vida diferente.