La IA llega a la sanidad asturiana para agilizar los trámites y enriquecer los diagnósticos

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

ASTURIAS

Equipo de la subdirección de sistemas de información del SESPA
Equipo de la subdirección de sistemas de información del SESPA

Varios centros tienen implantados ya sistemas para diagnosticar problemas en la piel, pulmonares u óseos, y para detección temprana de la retinopatía diabética, «teniendo en cuenta que la última decisión es siempre del médico»

18 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La Inteligencia Artificial (IA) comienza a ser cada vez más importante en todos los ámbitos, y la sanidad está entre los que más están dejando sentir su influencia. Un buen ejemplo es el enorme impulso que Asturias ha dado a la inteligencia artificial en su sanidad pública, con dos objetivos fundamentales: mejorar la calidad de la atención que se presta, agilizar los trámites y ayudar a que los diagnósticos estén más afinados.

La subdirectora de Sistemas de Información y Tecnologías Sanitarias del Servicio de Salud, Yolanda López Mínguez, aclara que la IA llega solo para convertirse en un asistente, para ayudar, «no en la medida de cambiar los criterios o la relación médico-paciente». La inteligencia artificial ayuda y sirve de complemento «teniendo en cuenta que la última decisión es siempre del médico». Su labor es ayudar y agilizar situaciones en las que, sin ella, al médico le llevaría más tiempo acceder a información o a los criterios que debe tener en cuenta a la hora de valorar. Nunca sería un sustituto del ser humano.

Una de las primeras iniciativas de gestión ha sido Noah, un asistente de voz con IA del Sespa para gestionar citas de Atención Primaria. Es un agente conversacional que atiende por teléfono. Estrenado el 3 de marzo como piloto en el área de Langreo, se está extendiendo paulatinamente por el resto de zonas, y se calcula que estará implantado en todo el territorio a finales de 2026. Funciona las 24 horas, entra si la línea está ocupada o nadie contesta y permite pedir cita con medicina de familia, enfermería, pediatría, matronas y otros perfiles. El número es el 984 278 000 y detecta emociones e interrupciones en tiempo real. Utiliza tecnología conversacional con supervisión humana y protección de datos. 

Yolanda López señala que el sistema sirve para mejorar no solo las citas para los pacientes, sino también la gestión en los programas de salud pública. Por ejemplo, en la vacunación de la gripe, a través de este sistema, se están priorizando grupos para la campaña, a los que se les agilizan las citas. Noah está ayudando, por ejemplo, a ofrecer a las familias agendas de vacunación para menores de 14 años. En cualquier caso, el sistema es muy rápido para gestionar las citas. «La capacidad de acceso a todos los ciudadanos es mucho mejor gracias a este sistema; la IA tiene más capacidad de cerrar las citas y buscar huecos, y se cubren los grupos de población de una forma mucho más acelerada», asegura la subdirectora de Sistemas.

Ámbito asistencial

Y otro aspecto muy prometedor de la IA está en el ámbito asistencial. Actualmente, la sanidad está implantando de forma paulatina cuatro sistemas de IA distintos para ayudar al personal sanitario a tomar decisiones con más agilidad y con una mayor asistencia en el diagnóstico, siempre con el criterio humano en la base de todas las decisiones.

El primero ya está implantado en toda la sanidad asturiana y está relacionado con las imágenes dermatológicas, cuya clasificación y diagnóstico se agilizan gracias a la simbiosis entre facultativos y máquinas. El primer paso se da en Atención Primaria. Cuando un paciente llega al médico con manchas o lesiones dermatológicas, el facultativo toma una imagen de la piel y la pasa a su historia clínica.

A partir de ahí, se integra en el repositorio de imágenes del Sespa, el sistema de archivo y comunicación de imágenes (PACS, por sus siglas en inglés). Una vez ahí, las imágenes se anonimizan antes de enviarlas a la IA, que en unos pocos minutos da un resultado con un primer diagnóstico, en el que aporta porcentajes sobre su consideración de que estamos ante una patología u otra.

Una vez que conoce la valoración de la IA, el médico de Atención Primaria determina el paso siguiente. Si tiene dudas, hace una consulta virtual colaborativa con el servicio de dermatología del hospital de referencia de su área sanitaria. Si el informe del dermatólogo es positivo y se considera que el paciente tiene una patología que deberá valorar el dermatólogo, el sistema fija automáticamente una cita para la consulta, que se le comunica al paciente. Es una forma de que las soluciones y los tratamientos lleguen antes y con más garantías.

En Atención Primaria, otros dos sistemas están en fase piloto en dos centros de salud: Luanco y La Magdalena, en el área sanitaria de Avilés. En este caso, ayudan al diagnóstico de imágenes radiológicas de tórax y de huesos. La idea es implantarlos tanto en Atención Primaria como en el ámbito hospitalario. Actualmente se están analizando los datos del piloto para continuar su extensión, en primer lugar, por los siguientes centros de Avilés y, posteriormente, al resto de áreas sanitarias. En este caso, funcionaría de forma parecida al de la dermatología. Se trata de complementar los diagnósticos. Cuando un paciente llega aquejado de un dolor que podría implicar una patología pulmonar como un neumotórax, un nódulo pulmonar o un derrame pleural, se le prescribe la radiografía. Una vez que la realiza, entra en el sistema, se anonimizan los datos de la prueba y la IA la analiza. De ese análisis sale una segunda imagen en la que la IA señala lo que podría deducirse de la radiografía. En el caso de una fractura ósea, la IA clasifica la radiografía en tres categorías: presencia, sospecha o ausencia de fractura. Cuando el hallazgo obtenido es de confianza, se marca la zona de fractura con un recuadro de línea sólida, y si el nivel de confianza es medio, se señala con una línea discontinua. Entonces, el médico, cuando tiene esta información y con base en sus conocimientos, toma una decisión. Y si tiene dudas, hace una interconsulta con el radiólogo del hospital de referencia para que vea la imagen junto con el resultado de la IA y emita un segundo diagnóstico.

«La IA aquí es importante para tener una primera impresión, descartar daños y advertir de patologías que podrían ser importantes y que podrían pasarse por alto para alguien que no está acostumbrado a leer este tipo de pruebas; aquí, al minuto, el médico puede tenerlo, diagnosticar y prescribir el tratamiento». En este caso, es muy importante atinar rápidamente con aquellas patologías fáciles de diagnosticar y darles el tratamiento cuanto antes. Así, se matan dos pájaros de un tiro: los pacientes tienen antes la cura y, por otra parte, al aminorar el tiempo en estos casos, puede dedicarse más tiempo y con más prontitud a los casos cuyo diagnóstico es más difícil.

El cuarto sistema está desarrollado en torno a la prueba para detectar la retinopatía diabética, una complicación de la diabetes que daña los pequeños vasos de la retina; al principio, la retinopatía es asintomática, pero con el tiempo puede causar visión borrosa y ceguera, de ahí que sean tan importantes las revisiones para la detección temprana. La prueba se hace en Atención Primaria. Al igual que ocurre en los otros casos, el resultado se anonimiza y se envía a la IA, que en unos minutos devuelve un resultado, a partir del cual el médico puede tomar una decisión. También se detectan posibles casos de degeneración macular asociada a la edad o cambios glaucomatosos. Si las imágenes son normales, se plantea la próxima revisión a un año vista y, si se detecta algún problema, se da cita con el especialista. El piloto de este sistema se está llevando a cabo en el centro de Vallobín, en Oviedo.

La idea es siempre conseguir una mayor eficacia en los diagnósticos y nunca que las máquinas sustituyan a los humanos; el criterio de los médicos y los distintos especialistas sigue siendo fundamental en todos los casos, y la IA se presenta como un complemento que, unido a la pericia humana, puede hacer que la sanidad dé un salto cualitativo extraordinario.