Tener empleo no evita la pobreza: 1 de cada 8 trabajadores asturianos está en riesgo de exclusión social
ASTURIAS
El riesgo de pobreza o exclusión social alcanza al 40,2% de quienes viven de alquiler a precio de mercado, frente al 17,8% de quienes residen en una vivienda en propiedad, según el XVI Informe del Estado de la Pobreza
19 oct 2026 . Actualizado a las 12:49 h.Tener un empleo ya no garantiza estar a salvo de la pobreza o la exclusión social. En Asturias, el 12,9% de las personas ocupadas se encuentra en esa situación, lo que equivale aproximadamente a uno de cada ocho trabajadores. La tasa es todavía más elevada entre quienes viven de alquiler a precio de mercado: el 40,2% de este grupo está en riesgo de pobreza o exclusión social, frente al 17,8% de las personas que residen en una vivienda en propiedad. Son dos de los datos que recoge el XVI Informe del Estado de la Pobreza, elaborado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado español (EAPN-ES), que analiza los principales indicadores sociales y económicos de las comunidades autónomas.
El documento sitúa en el 22,4% la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social en Asturias en 2025. Esto supone unas 228.000 personas, alrededor de 17.000 más que el año anterior, cuando el indicador se situaba en el 20,9%. El incremento es de 1,5 puntos porcentuales. Pese a esta evolución, la tasa asturiana permanece por debajo de la media estatal, que alcanza el 25,7%. El indicador AROPE, utilizado por el informe para medir el riesgo de pobreza o exclusión social, incluye a las personas que cumplen al menos uno de tres criterios: estar en riesgo de pobreza monetaria, sufrir carencia material y social severa o vivir en un hogar con baja intensidad de empleo. Por tanto, no todas las personas contabilizadas en el indicador se encuentran necesariamente por debajo del umbral de pobreza monetaria.
La situación laboral y la vivienda, dos factores de vulnerabilidad
Las diferencias según la situación laboral son amplias. El 12,9% de las personas ocupadas está en riesgo de pobreza o exclusión social, frente al 59,5% de las personas desempleadas. Entre las personas jubiladas, la tasa es del 11%, mientras que alcanza el 34,3% entre quienes se encuentran en otras situaciones de inactividad. La vivienda también marca diferencias. El 40,2% de quienes viven de alquiler a precio de mercado está en riesgo de pobreza o exclusión social. Entre quienes tienen una vivienda en propiedad, el porcentaje se reduce al 17,8%. La distancia entre ambos grupos es de 22,4 puntos porcentuales, según los datos recogidos en el informe.
El documento también identifica diferencias en función de la composición del hogar. La tasa AROPE alcanza el 29,4% entre las personas que viven en hogares con niñas, niños y jóvenes económicamente dependientes, frente al 17,8% entre quienes residen en hogares sin personas dependientes de esas características. La edad es otro de los factores analizados. En Asturias, el 34,4% de la población menor de 18 años está en riesgo de pobreza o exclusión social, doce puntos por encima de la tasa correspondiente al conjunto de la población. El informe también señala una tasa del 26,4% entre las personas de 18 a 29 años y del 24,4% en el grupo de 30 a 64 años. Entre las personas de 65 años o más, el porcentaje es del 12,5%.
La pobreza monetaria sube al 17,2%
Más allá del indicador general de pobreza y exclusión, el informe analiza la pobreza monetaria. En Asturias, esta tasa alcanza el 17,2% en 2025, frente al 15,6% del año anterior. La media estatal es del 19,5%. El cálculo se realiza tomando como referencia los ingresos de los hogares y un umbral de pobreza definido a partir de la distribución de la renta. El documento también ofrece una medición con el umbral adaptado a los ingresos de Asturias: con ese criterio regional, la tasa de pobreza se sitúa en el 20,3%.
Por su parte, la pobreza severa registra un incremento significativo y alcanza el 8,8% de la población asturiana en 2025, frente al 6,1% de 2024. La tasa supera así la media estatal, situada en el 8%. Para calcular este indicador, el informe utiliza un umbral equivalente al 40% de la mediana de la renta estatal. En 2025, esto corresponde a un ingreso máximo de 679 euros mensuales por unidad de consumo. La carencia material y social severa también aumenta. Este indicador mide la proporción de personas que viven en hogares que no pueden afrontar al menos siete de los trece bienes y servicios considerados básicos. En Asturias, la tasa pasa del 5,7% en 2024 al 6,7% en 2025. La situación también varía según los grupos sociales. La carencia material y social severa alcanza el 19,8% entre quienes viven de alquiler a precio de mercado y el 17,5% entre las personas desempleadas. También se sitúa en el 11,5% entre los menores de 18 años y en el 8,1% entre las personas con discapacidad, frente al 5,4% de quienes no tienen discapacidad.
Más hogares con baja intensidad de empleo
Otro de los indicadores incluidos en el informe es la baja intensidad de empleo en el hogar. Este mide la proporción de población de hasta 64 años que vive en hogares cuyos miembros en edad de trabajar han utilizado menos del 20% de su potencial laboral durante el periodo de referencia. En Asturias, la tasa alcanza el 11,1% en 2025, frente al 10% del año anterior. La cifra supera la media estatal, que se sitúa en el 8%. El indicador no mide exclusivamente si una persona tiene o no empleo, sino la intensidad laboral del conjunto del hogar. Por ello, complementa los datos individuales sobre la situación laboral y forma parte del cálculo del riesgo de pobreza o exclusión social.
Por otro lado, el informe recoge también que la renta media por persona en Asturias alcanza los 16.725 euros anuales en 2025. Son 524 euros más que el año anterior y 1.105 euros por encima de la media estatal, situada en 15.620 euros. El incremento de la renta media regional es inferior al registrado en el conjunto de España, donde aumenta en 813 euros. El documento advierte de que las cifras nominales no reflejan por sí solas la evolución del poder adquisitivo, ya que no descuentan el aumento del coste de la vida. Al ajustar la renta asturiana por la variación del IPC desde 2008, el informe calcula que el incremento real de la renta media por persona durante ese periodo es de 240 euros.
Los indicadores de desigualdad también empeoran en el último año. El índice de Gini, que mide la distribución de la renta —cuanto más elevado es, mayor desigualdad refleja—, pasa de 28,1 en 2024 a 28,8 en 2025. Aun así, se mantiene por debajo de la media estatal, de 30,8. La relación entre los ingresos del 20% de la población con mayor renta y los del 20% con menor renta, conocida como S80/S20, sube de 4,6 a 5. El informe analiza, por último, la función de las transferencias públicas para reducir la pobreza. En Asturias, la tasa de pobreza severa sería del 35% si no se contabilizara ninguna transferencia pública. Si se tuvieran en cuenta únicamente las pensiones de jubilación y supervivencia, se situaría en el 12,8%; al incorporar el conjunto de las transferencias, queda en el 8,8%.