La coalición imposible a la izquierda de los repunantes

ASTURIAS

F. Sotomonte

Las tensiones hasta la última hora del plazo para registrar las candidaturas impidieron una lista común

17 oct 2026 . Actualizado a las 08:50 h.

Decía el tristemente desaparecido Xuan Bello que, en realidad, la fuerza mayoritaria en Asturias era el Partido de los Repunantes, que nunca están contentos con nada y cuyo único afán es poder quejarse eternamente de que todo está mal, que siempre falta algo, porque la insatisfacción es su única comodidad. Quizá el de los repunantes no sea al final el partido mayoritario pero la influencia de su doctrina ha sido determinante en el devenir de la la conformación de una candidatura única a la izquierda del PSOE, también en Asturias, aunque, por supuesto, con peculiaridades.

La primera y fundamental es que, en Asturias Izquierda Unida, sí es una fuerza potente, la coalición forma parte del Ejecutivo autonómico y gobierna importantes ayuntamientos en las cuencas mineras; integrada en Sumar en las últimas elecciones generales logró un escaño de los siete en disputa en Asturias, que fue para Rafael Cofiño, que no repetirá en esta legislatura; y el temor precisamente en entre el grupo es que no lo repita nadie. Es así por la desolación con la que se ha asistido a lo largo de la semana a la falta de entendimiento y la sucesión de cabriolas retóricas en los partidos a nivel estatal, fundamentalmente por parte de Podemos, sin que llegara a cuajar una fórmula de unidad con la que presentarse a las elecciones de finales de noviembre. Podemos en Asturias apenas tiene ya ningún tipo de presencia, el partido quedó completamente roto en los últimos comicios autonómicos y terminó expulsando a su diputada Covadonga Tomé, que ahora ha creado la marca Somos Asturies y que sí está integrada en el Frente Amplio. El porcentaje de apoyo electoral a los morados podría ser ínfimo, por debajo del 1%, pero esas décimas podrían ser precisamente la clave que diera o quitara el diputado a la izquierda del PSOE en el reparto asturiano. En la coalición temen que el efecto final de la procesión de agravios de los últimos días termine por empujar a una inmensa mayoría de su electorado a la opción del denominado «voto útil», concentrando los apoyos en la lista socialista.

Hubo comunicación, aunque escueta y a través de las redes sociales. El pasado 15 de octubre, Podemos Asturies lanzó una propuesta a través de X dirigida a Izquierda Unida: «Desde @PodemosAsturies hemos tendido la mano a @iuasturias para construir una candidatura asturiana de izquierdas este 29N. Si en Madrid el acuerdo no es posible, busquemos la mejor solución autónoma para defender a nuestra gente. Que no se pierda ni un solo voto de izquierdas». La respuesta de IU Asturias llegó minutos después por la misma vía, declinando el planteamiento bilateral: «Sabe @PodemosAsturies que nuestra referencia es @MailloAntonio y la negociación estatal. El acuerdo se construye en ese ámbito. Trabajamos para sumar fuerzas y concentrar el voto de izquierda. Para un acuerdo, pongamos delante el objetivo común y de lado intereses particulares».

Nada extraño toda vez que el coordinador general de IU Asturias (que es además consejero de Ordenación del Territorio en el Principado), Ovidio Zapico calificó de «sin sentido» la oferta de alcanzar pactos bilaterales circunscritos al ámbito autonómico, defendiendo que la izquierda requiere de un marco de unidad estatal unificado e idéntico para todas las circunscripciones. El dirigente asturiano fue especialmente crítico con la estrategia de la dirección morada, reclamando a figuras como Irene Montero o Gabriel Rufián «una visión que supere su propia supervivencia» y lamentando la prevalencia de «intereses por mantener sillones» por encima de la creación de una candidatura sólida capaz de movilizar al electorado progresista.

El origen del desencuentro radica en el planteamiento fijado desde Madrid por la secretaria general de Podemos, Ione Belarra. La dirección estatal morada ha buscado pactos asimétricos, ofreciendo a IU alianzas bilaterales en diez comunidades autónomas (entre ellas Galicia, Asturias, Cantabria o Andalucía) mientras daba por hecha la confrontación electoral directa con el Frente Amplio en circunscripciones como Madrid y Barcelona. Para Podemos, la alta proporcionalidad de estas dos plazas permitía competir sin riesgo de penalización en el reparto de escaños. A ello se suma la apuesta de la formación por reforzar su alianza en Cataluña con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y su portavoz Gabriel Rufián, así como el reproche recurrente al resto de organizaciones por no haber participado en sus primarias abiertas.

Por contraposición a las reticencias de Podemos, el espacio progresista en el Principado ha sumado el respaldo de Somos Asturies. La formación liderada Covadonga Tomé, junto a los exdirigentes de Podemos Xune Elipe y Andrés Ron, ha escenificado su adhesión al Frente Amplio «sin líneas rojas» ni exigencias previas. Tomé ha reiterado su voluntad de «arrimar el hombro» para asegurar una única papeleta en la región que combine una agenda con sello propio asturiano con el apoyo al proyecto estatal que abanderan figuras como la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, o el diputado madrileño Emilio Delgado.