Cuando la izquierda asturiana pactó su lista unitaria al Senado en 1977

ASTURIAS

PSOE y Frente Amplio reeditan medio siglo después la estrategia que dio una victoria rotunda a la candidatura «Por un Senado Democrático» en los primeros comicios tras la dictadura

23 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Las elecciones generales de noviembre se presentan como una contienda polarizada por bloques en la que ninguno de ellos quiere dejar espacio a la incertidumbre. Con ese propósito, para optimizar el rendimiento de cada papeleta y asegurar una representación amplia, el PSOE y el Frente Amplio cerraron un acuerdo electoral para concurrir en una lista conjunta al Senado. Esta estrategia busca concentrar el voto progresista en la Cámara Alta y evitar que la fragmentación beneficie a las fuerzas conservadoras. Aunque este movimiento se percibe como una novedad, lo cierto es que cuenta con un precedente muy similar en la historia democrática de Asturias: en las primeras elecciones de la Transición, celebradas en 1977, las fuerzas de izquierda articularon una alianza análoga que se tradujo en una contundente victoria electoral.

El pacto actual entre el PSOE y el Frente Amplio se cerró a escala estatal (con la excepción de Cataluña) para presentarse bajo una única lista en la mayoría de las circunscripciones. En Asturias, la alianza integra a los socialistas, Izquierda Unida, Sumar, Somos e Izquierda Asturiana dentro de la candidatura compartida para la Cámara Alta, mientras que para el Congreso de los Diputados ambas corrientes mantendrán listas diferenciadas. En las candidaturas al Congreso, Adriana Lastra será la número uno de la lista del PSOE por la región, al tiempo que Juan Ponte encabezará la candidatura del Frente Amplio. Para el Senado, la representación conjunta asturiana situará al socialista Iván González y a Antona Luengo, de Izquierda Unida, en puestos destacados. El presidente del Principado y secretario general de la FSA-PSOE, Adrián Barbón, ha valorado este acuerdo como un gesto de utilidad hacia el electorado, subrayando que busca articular un mayor equilibrio de fuerzas y recordando que en 1977 ya se demostró la efectividad de estas fórmulas unitarias.

En aquellos primeros comicios democráticos del 15 de junio de 1977, la izquierda asturiana impulsó una coalición bautizada como «Por un Senado Democrático». Esta candidatura unitaria nació con el objetivo de aglutinar el voto progresista en la circunscripción de Oviedo para asegurar que la representación asturiana en las Cortes Constituyentes quedara en manos de las fuerzas opositoras al franquismo, evitando así la dispersión frente a la Unión de Centro Democrático (UCD) y Alianza Popular (AP). La alianza agrupó al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), al Partido Comunista de España (PCE) y al Partido Socialista Popular (PSP) junto a sectores de la democracia cristiana.

La lista de «Por un Senado Democrático» presentó a tres nombres de relevancia en la política de la época: el médico Atanasio Corte Zapico (PSP), el jurista e intelectual Wenceslao Roces Suárez (PCE) y el dirigente socialista Rafael Luis Fernández Álvarez (PSOE). El resultado de las urnas supuso un éxito incontestable para la coalición, que logró los tres escaños asignados a la mayoría provincial. Corte Zapico encabezó la votación con 230.220 apoyos, seguido por Roces con 224.375 y Fernández Álvarez con 224.175 votos, relegando a los aspirantes de la UCD a las siguientes posiciones e imponiéndose con claridad en el mapa político asturiano de la Transición.

En el presente, la articulación de esta lista unitaria de la izquierda generó inmediatas reacciones en el bloque conservador. Alberto Núñez Feijóo ha reconocido la existencia de conversaciones discretas y contactos con Vox para estudiar fórmulas de colaboración que permitan contrarrestar el impacto del acuerdo entre el PSOE y el Frente Amplio en la Cámara Alta. Ante el riesgo de que la concentración del voto progresista reduzca los márgenes de representación de la derecha, tanto el Partido Popular como Vox exploran también vías de entendimiento con el fin de proteger sus opciones estratégicas y disputar el control de la representación territorial.