Pájaros que vuelan a la oscuridad de Flandes


Después del invierno nuclear que dejó Puigdemont en el parlamento catalán, parece que el expresident ha puesto el pico hacia las más cálidas tierras de Flandes seguido por una minúscula desbandada de cobardicas. El tipo mediocre, con la formación intelectual muy justita, que llegó directo de la alcaldía de un poblachón catalán a (des)gobernar el 20% del PIB español no se ha enterado del mal fario que da juntarse con la hermandad secesionista y nacionalista europea, lo más chungo del patio ario. Porque si KRLS leyera algo más que historia manipulada sabría que los amigos flamencos llevan como triste bagaje el haberse sido en el pasado fervientes admiradores y colaboradores de los nazis que les prometieron formar parte de la raza superior. Tal vez en el fondo de su subconsciente, el expresident quería imitar el modelo flamenco.

Ignora KRLS, y ya no te digo sus colegas del flequillo, que si él y sus polluelos hubieran puesto un pie en Bélgica hace unas pocas décadas, automáticamente habrían sido detenidos por los colaboracionistas flamencos o por sus correligionarios valones de las SS belgas y enviados a uno de los campos de concentración más cercanos, por ejemplo Breendonk. La peor basura de Europa en ambas partes de los Países Bajos, uno de cuyos exponentes, por cierto, León Degrelle, fue acogido con entusiasmo por Franco después de la guerra. Los actuales ultraderechistas y secesionistas flamencos son herederos directos, en lo ideológico, de aquellos nazis. Hay que mirar dónde hace uno amistades.

Por otra parte, y aunque Bélgica cuenta con lamentables antecedentes en colaboración policial con la justicia española democrática, parece que la espantada de Puigdemont es más publicitaria que otra cosa: no es muy probable que un país de la Unión vaya a acoger a personas reclamadas por jueces españoles si finalmente resultan imputadas. Pero todo el procés parece más un happening que un acto político; más una serie de actuaciones de cara a la galería que iniciativas verdaderas. En esto han venido descolocando a la diplomacia española en los últimos meses, hasta que empezamos a ver que algunos de nuestros políticos también saben dar entrevistas en inglés y hasta son capaces de rebatir los delirios de la maquinaria propagandística catalana.

Me pregunto si KRLS seguirá cobrando del Estado español, en el exilio, los 115.000 euros que él y sus antecesores se pusieron como renta vitalicia para los expresidents, la más alta de los políticos españoles. Ya puestos, con su magro sueldo podría haber comprado un billete de ida para un país un poco más lejano. Y sin tratados de extradición.

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