«Necesitamos un modelo económico que genere empleo de calidad y proteja el medio ambiente, con nuevos materiales y nuevos productos»

Zacarías Torbado, coordinador de The Circular Lab, explica en esta entrevista que la economía circular abre nuevas posibilidades de empleo en Asturias, que cuenta con un capital humano muy formado.

Zacarías Torbado, coordinador de The Circular Lab
Zacarías Torbado, coordinador de The Circular Lab

The Circular Lab (TCL) nace en mayo de 2017 dependiente de Ecoembes, ubicado en Logroño, como «un sistema de innovación abierto en materia de reciclaje, sobre todo relacionado con los envases domésticos», explica Zacarías Torbado, el riojano que está al frente de este laboratorio pionero en Europa. La vocación es clara: crear empleo de calidad y proteger el medio ambiente. Para ello, al igual que Ecoembes, trabaja con empresas, emprendedores, estudiantes, entidades públicas, universidades o centros tecnológicos en el desarrollo de «proyectos innovadores que sirvan para mejorar el reciclaje de los envases y que sean más sostenibles».

Todo un mundo de oportunidades que se abre por delante en el que considera que regiones como Asturias tienen mucho que decir, con «un capital humano muy formado», y que puede avanzar en la formación de perfiles profesionales híbridos muy demandados a través de los diferentes programas de formación y apoyo a la emprendeduría que contempla TCL.

- Suena muy innovador. ¿Cómo funciona TCL?

- A través de cuatro líneas estratégicas. La primera comprende todo lo que tiene que ver con el ciclo de vida desde su concepción, fabricación (donde entra el ecodiseño, los materiales…); hay que pensar en la segunda vida. También mucho que ver con la prevención teniendo en cuenta el impacto. La segunda está relacionada con la ciudadanía: es quién compra y recicla. De ahí darle información que influya en la compra responsable, nuevos métodos de reciclaje. La más evidente es la tercera línea: el sistema de gestión de residuos, la smart waste, es decir, la tecnología aplicada en los contenedores, las rutas de transporte y recogida, la planta de gestión… Se estudia también la carga turística, las poblaciones rurales, algo muy interesante para Asturias. La cuarta línea de trabajo es transversal a las otras tres. Y es el emprendimiento. Apostamos por un modelo de economía circular, con generar actividad económica con un impacto ambiental positivo.

Zacarías Torbado, coordinador de The Circular Lab
Zacarías Torbado, coordinador de The Circular Lab

- ¿Y cómo se articulan estas líneas estratégicas?

- Dentro de ellas tenemos nuestro sistema de innovación abierta asociada con distintas entidades. Para que se desarrolle cada línea hace falta innovación: nuevos métodos de usos y servicios para dar otro uso y producir menos impacto ambiental. Desarrollamos la I+D+i en colaboración aprovechando las diferentes áreas de conocimiento. Necesitamos a los centros tecnológicos, empresas especializadas… En el laboratorio estamos desarrollando bioplásticos compostables con residuos orgánicos de mercado. Dirigimos proyectos pero en otros somos un socio más en el consorcio, no necesitamos ser líderes. Tenemos también proyectos con emprendedores con financiación propia o europea, con proyección no sólo nacional.

- Europa nos dice que hay mucho por hacer, lejos de los objetivos para 2020.

- Hay mucho por hacer, el objetivo es muy ambicioso. La regulación europea busca crear menos impacto con la estrategia del plástico, los sistemas de pago por generación… No se puede hacer de un día para otro. No nos vale el modelo del norte de Europa aquí por varias circunstancias.

- ¿Cómo es el envase del futuro?

- En este reto del envase, ser más sostenible es clave. Las mejores ideas, más frescas o innovadoras, vienen de emprendedores.

- A los que apoyáis firmemente con la Aceleradora de Start Ups.

- Sí. Elaboramos un contrato con ellos y son ellos quienes explotan su producto directamente, teniendo en cuenta si es colaboración, apoyo… Podemos convertirnos en sus clientes, igual que otras empresas. Funciona bastante bien, con 20 emprendedores y creciendo.

- Pero no hace falta que estén radicados en La Rioja.

- El emprendedor donde mejor está es donde quiera estar. La ubicación no es condición para optar a nuestras ayudas. De hecho buscamos la diversidad.

- También ofrecéis formación específica.

- Tenemos programas con estudiantes en formación. Sacamos la convocatoria Circular Talent Lab, con una duración de entre tres y seis meses para alumnado que esté acabando la carrera o recién terminada. Son grupos de aproximadamente diez personas. Mucha diversidad que resulta muy enriquecedora. Tienen que desarrollar un reto: por ejemplo dar una segunda vida al material reciclado, de donde salen uno o varios prototipos. Es presencial y contamos con un programa de becas. Dedicamos mucho tiempo y muchos recursos formando perfiles híbridos que las empresas demandan para sus equipos. Las convocatorias con los emprendedores son abiertas, no hay plazos. También pueden consultar en ecoembesempleo.es. Y contamos con un Observatorio del Envase en el que se pueden inscribir o mandar un correo a thecircularlab@ecoembes.com.

- ¿Qué peso tiene la tecnología en el cuidado del medioambiente?

- Es una herramienta más. A veces confundimos innovación con tecnología. Hay tecnología muy necesaria como en la eficiencia de la recogida y selección en las plantas (análisis de datos, robótica…) o también en el desarrollo de materiales. Pero luego hay otras líneas no tan tecnológicas, más de innovación social como las relacionadas con la ciudadanía, como los proyectos para aumentar la concienciación en las personas mayores. Sí que tiene importancia, pero tanta como los emprendedores con innovación no tecnológica.

- La concienciación da lugar a «crear empresa» en este sector.

- Es por lo que aboga la UE con estrategias como la economía circular, del plástico… Un modelo económico que genere empleo de calidad, protegiendo el medio ambiente y creando empresas que creen tejido. Nuevos materiales, nuevos productos… Se trata de defender un modelo de sociedad que proteja el medio ambiente y el empleo de calidad.

The Circular Lab
The Circular Lab

- Y sois un caso único, centro pionero en Europa.

- Somos un caso único en el reciclaje de envases, los contenedores amarillo y azul. Pero la economía circular afecta a muchos más aspectos. Trabajamos con proyectos que tienen mucho impacto, como la gestión del plástico

- ¿Cómo de costoso es aplicarlo en la empresa, sobre todo para la pequeña?

- Una pyme no puede estar pendiente de todo esto por sí misma por su estructura y recursos, pero sí puede acceder. Hacemos un workshop mensual en streaming, con acceso a anteriores talleres.

- ¿Y cómo recibe la sociedad todo el trabajo que surge de TCL?

- Nuestro primer objetivo era crear proyectos con impacto en todos estos temas porque hay muchas cosas que mejorar. Tenemos un contenido muy técnico, pero los cambios a repercutir en empresas y administraciones y luego al consumidor, o a través de proyectos directamente al consumidor, como AIRE, un chat-bot descargable en diferentes plataformas, que responde a dudas sobre qué tirar en el contenedor amarillo. Es una avanzadilla.

- ¿Por qué ubicarse en una región pequeña como La Rioja?

- Es un factor importante en este modelo abierto. La función es validar tecnologías, desarrollos de terceros y necesitamos un campo de pruebas real para ver si funciona. La Rioja es pequeña pero representativa, con 300.000 habitantes y una capital de tamaño medio con 150.000. Cuenta con un medio rural aislado y zonas muy turísticas. En una gran ciudad las pruebas no serían representativas. Hablamos de una comunidad de 5.000 kilómetros cuadrados. Si funciona el piloto tenemos que extrapolarlo. Todos estos proyectos pilotos y demostrativos también se realizan fuera de La Rioja según los objetivos a desarrollar.

- ¿Qué papel puede jugar Asturias en un futuro como el que se nos presenta?

- Todo lo que tiene que ver con economía circular e I+D tiene futuro y se puede desarrollar en regiones de tamaño medio, periféricas… Tanto La Rioja como Asturias, que se parecen mucho, contamos con muy buen capital humano, buenas universidades, un mundo rural, jóvenes formados que se ven obligados a emigrar, y la realidad es que tenemos esos perfiles híbridos en nuestro entorno. En Asturias no tenemos ahora mismo ningún proyecto, pero estamos trabajando en ello. En Gijón, con Impulsa y Emulsa, se están haciendo cosas muy interesantes. No hace falta ir a los hubs tecnológicos en Madrid, Barcelona, Málaga o Valencia. Es una oportunidad con toda la nueva normativa, pero aún no se ha desarrollado todo su potencial. Hay comunidades planificando teniendo en cuenta los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la economía circular… pero nadie destaca de momento.

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