Dos empresas asturianas pelearán por tener el mejor invento sostenible de España

Estas dos firmas representarán a Asturias en la fase nacional de los premios Carlos Canales - CEX del Club de Calidad 2019

Premios Cex
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Redacción

La economía circular parece un concepto nuevo pero en realidad no lo es tanto, aunque ahora se le haya dado un marchamo, esté en boca de casi todos y las instituciones comiencen a insistir en ello. Pero hay empresas, industrias o procesos en sí mismos que son circulares, que ya practicaban este modelo económico pero que, quizás, no lo tenían así conceptualizado. Hay quienes llegan a ella por la vía de la obligación, pero hay otras empresas que no se daban cuenta de que ya lo hacían, o que podían hacerlo mejorando sus procesos. También hay un sector que se lo plantea ante la reducción de recursos disponibles. Así lo explica Marino Zapatero, gerente del Club de Calidad al referirse a la convocatoria de este año de los premios Carlos Canales-CEX. Una convocatoria a nivel nacional que en su fase regional organiza la entidad que él comanda. Y es que la economía circular fue el tema en el que se centró este reconocimiento en la convocatoria de 2019 para visibilizar y poner en valor todas aquellas buenas prácticas que se están llevando a cabo en esta línea.

Los dos ganadores que representarán a Asturias en la siguiente fase, que se fallará el 22 de mayo en Valladolid, fueron Samoa Industrial en primer lugar y Arcelor Mittal como finalista. El proyecto vencedor consiste en el desarrollo e implantación de un embalaje retornable para la distribución de productos a filiales del grupo, consistente en una redefinición del packaging en los procesos de distribución y evitar que sean desechados, siendo reintroducidos de nuevo en el sistema. La buena práctica presentada por Arcelor Mittal se centra en «la mejora de la eficiencia energética y del desempeño ambiental mediante el reaprovechamiento de gases residuales en el proceso de calentamiento del horno del tren de laminación de alambrón». O dicho de otra manera, en la reintroducción de los gases de horno alto generados en el proceso en sustitución de gas natural. Es decir, una manera de reabastecerse energéticamente por un lado, y de reducir las emisiones de dióxido de carbono por otro.

Este proyecto, que es un plan piloto de la planta de Veriña dentro de una estrategia de innovación de la propia multinacional, ha conseguido reducir en 40.000 toneladas anuales las emisiones de dióxido de carbono y en un 70% el consumo de gas natural desde su implantación en 2015. Aunque aún está en fase de pruebas para ver si es implantable en otras factorías, esta práctica pone de manifiesto una de las máximas de la economía circular, y que conjuga también las tres Rs (reducir, reutilizar y reciclar), ya que se reduce el consumo energético, se reutiliza los gases generados y se reduce la contaminación, con lo que se reducen también los problemas medioambientales, promoviendo la eficiencia energética. Si el proceso siderúrgico es contaminante de por sí por los procesos químicos generados sin alternativa, en lo que se refiere al acero esta parte del proceso es siempre circular, ya que este material es infinitamente reciclable, como explica Alberto Carrero, director de Comunicación, Relaciones Externas y Responsabilidad de Arcelor Mittal: «el concepto es en sí circular», y reconoce que «unas veces es más fácil y otras hay que innovar continuamente para reaprovechar más todos los subproductos a partir de la producción del acero».

Misión: visibilizar e interconectar

Una de las funciones del Club de Calidad de Asturias es promover la conexión de personas, ideas, organizaciones… es decir, generar intercambios de experiencias que son puestas en común. Así por un lado se visibilizan las buenas prácticas y por otro se ponen sobre la mesa los retos, aún no superados, pero que a buen seguro son comunes a varias empresas. Y una de las herramientas utilizadas para ello son estos premios Carlos Canales-CEX que premian las buenas prácticas.

Este premio, organizado por Centros de Excelencia (CEX), cuenta con una serie de sociedades asociadas en todo el estado español, que eligen a sus representantes para la fase final con ese fin de reconocer buenas prácticas que tienen mucho de innovación, cada vez más marcadas también por la sostenibilidad, conjugando este binomio que a veces parece imposible de desarrollo industrial y respeto por el medio ambiente. En relación a la economía circular, sobre la que se centró la convocatoria de este año, afirma Zapatero que en Asturias «a nivel parcial se hacen muchas cosas. Pero cuando le das el marchamo de economía circular es cuando hay conciencia de hacer» y señala que con estos reconocimientos se da lugar a «una llamada de atención para obtener una respuesta a un tema que parece que acaba de aparecer».

«Es muy importante llevar a cabo una sensibilización a día de hoy. Todo el mundo, y sobre todo las administraciones públicas, tienen que contar que esto es bueno, supone una mayor eficiencia y una mejora de los resultados. Está relacionado con un menor consumo, una mayor eficiencia y menos problemas», explica Marino Zapatero, quien es consciente de que la penalización está muy presente actualmente, pero que, a la larga, el cambio de modelo será mucho más beneficioso. También señala el importante nicho de mercado que surge a raíz de la implantación de este nuevo modelo no basado en el usar y tirar. Unos nichos de mercado «muy vinculados a los cambios de tendencia en el consumo y con cerrar el círculo, que reconecta el residuo con el reaprovechamiento». Como ejemplo la reparación de teléfonos móviles en lugar de tirar y comprar uno nuevo. De ahí la conexión entre las tres Rs, vinculadas a pequeños emprendedores y emprendedores locales.

El gerente del Club de Calidad asegura que hay «demostraciones de que la empresa asturiana se preocupa y ocupa» y pone como ejemplo las diferentes mesas de trabajo que organizan en colaboración con otras entidades, como es el caso de Oviedo Emprende. Una de ellas la relacionada con los plásticos, que aúna a más de treinta directores de medioambiente de diferentes empresas asturianas, tanto productores como consumidoras o gestoras de plásticos para ver cómo enfrentarse a la nueva normativa europea. Otro impulso en esta línea es la nueva ISO 14000 en su última revisión de 2015, que introduce la perspectiva del ciclo de vida, incluyendo un análisis del ciclo de vida de los productos y servicios. «Todo eso apuntala el futuro hacia el que se debería ir y que favorece también esos nuevos nichos de mercado», comenta Marino Zapatero.

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