¿Has pensado si tu boda es sostenible?

El respeto al medioambiente cada vez se aplica a más actividades de ocio


Redacción

Cuando hablamos de organizar un evento sostenible lo primero que se nos puede venir a la cabeza es un cátering de proximidad, con productos ecológicos y donde se recicle todo el residuo generado. Pero este concepto va mucho más allá que se puede aplicar tanto a organización de eventos, bodas o incluso festivales musicales. Aquí te contaremos de algunos de ellos que demuestran la importancia que le dan a su compromiso con el medio ambiente y su apuesta por la economía local.

Y es que la sostenibilidad y la concienciación para reducir impactos cada vez está más a la orden del día. Puede que por moda en un primer momento, pero poco a poco cada paso dado acabará moviendo conciencias, como nos cuenta Ana Rellán, directora de eventos en MG.lab, la única empresa asturiana que ha conseguido el sello Biosphere en el sector de eventos, marca con reconocimiento internacional.

Eventos con efecto llamada

En el caso de los eventos se encuentra también el efecto llamada que puede provocar que la empresa organizadora demande determinados servicios sostenibles. Así cada una de estas empresas sabe cuáles son las necesidades reales demandadas y sirve, al mismo tiempo, de reflexión y concienciación para el resto de colaboradoras.

En el caso de MG.lab ya contaba con un reconocimiento del Ayuntamiento de Gijón cumpliendo un pequeño decálogo en cuanto a sostenibilidad. Este decálogo se ha ampliado con el sello Biosphere y que abarca también a la concienciación del equipo de trabajadores y de los clientes, aunque Rellán reconoce que esta segunda parte es la que a veces cuesta más, porque todo se traduce a números en un primer momento «pero se nota el cambio cuando se les explica bien». También trabajan aspectos tan importantes como la huella de carbono, la sustitución de halógenos por luces LED o los regalos sostenibles como bolsas orgánicas, acreditaciones de plástico reciclable que son recogidas al finalizar el evento o la sustitución de las botellas por jarras de agua. Otro de los elementos nuevos introducidos es su percepción del welcome pack, donde cada participante coge lo que necesita, en lugar de dar una bolsa atestada de folletos y productos.

«Son pequeños pasos y detalles muy simbólicos», explica la responsable de eventos de MG.lab teniendo muy en cuenta la importancia que le dan a la economía local, incluso con las compensaciones de huella de carbono, buscando proyectos de concienciación en colegios y zonas cercanas. «Apostamos por lo local y el kilómetro cero», igual que con los cáterings, apostando por «la marca Asturias, más allá de la faba y el cachopo». Rellán lo resume en que «estamos para formarnos y para formar a los demás», echando la vista atrás cuando comenzaron haciendo animación y todo lo que han crecido en estos casi veinte años.

Todo esto da lugar a la reducción de residuos, que se complementa con la reutilización de mobiliario y diferentes elementos, junto con el reciclaje. «Con pequeñas cosas vas generando economía local, y todo eso suma. El cliente se lleva buen sabor de boca. Por ejemplo el resultado del Congreso de Anepma en Gijón ha sido que nos contraten para el próximo en Tenerife», señala Rellán. «La progresión de cambio sabíamos que no iba a ser rápida, pero cada vez hay más movimiento. Y el trabajo de base es en los colegios y con los críos».

Un festival musical de lo más prestoso

Por definición podría parecer un festival de música independiente más, reconoce uno de sus organizadores, José Luis Rodríguez-Mera Rodríguez, pero el Prestoso Fest tiene el añadido del entorno en el que se celebra, Xedré, en Cangas del Narcea, en pleno Parque Natural, «y eso cambia la perspectiva. Todo está mediatizado y fundamentado en el entorno rural».

«Al tener ese entorno tenemos el escenario más bonito, que es el valle de Xedré y el bosque de Muniellos», explica Mera. Y eso es lo que les diferencia y les hace convertirse en un evento más allá de lo meramente musical, con actividades naturales, como la visita a Muniellos o tras las Huellas del Oso Pardo.

«Muchos (de los organizadores) somos de Cangas del Narcea y queremos poner en valor el suroccidente asturiano, que no tiene la misma repercusión que otras zonas», y así apuestan por los productos de proximidad y dar a conocer la marca, como la DOP Vino de Cangas, los quesos y tantos otros.

A lo largo de estos cuatro años (la edición del próximo 8, 9 y 10 de agosto será la cuarta) han conseguido que la gente esté muy concienciada, con un festival al que califica de «pequeñito y muy cercano que nunca ha recibido una queja de nadie. Y mira que el año pasado, que lo hicimos en julio, nos hizo muy malo y llovió, y se nos quedaron coches atascados… pues con la ayuda y la implicación de los vecinos de Xedré los sacamos. Incluso nos traían paja para echar en los praos encharcados… Siempre les pedimos permiso para lleva a cabo el festival», cuenta Mera. Igual que al Parque Natural de Fuentes del Narcea, Ibias y Degaña, aunque dice que no lo precisan, pero quieren respetar y hacer partícipes a todo el mundo, y siempre encontraron apoyo desde la dirección. Tanto es así que hasta el propio vecindario ofrece sus casas para que se queden a dormir allí.

El desarrollo de cada edición siempre ha buscado minimizar los residuos y el impacto, así colaboran con Cogersa y Ecovidrio, que pusieron contenedores de recogida selectiva, dejándolos fijos una vez pasado el festival, ya que hasta allí no llegaban los camiones. También han reducido el uso del plástico, con vasos personalizados reutilizables, de modo que afirma que el prao queda siempre limpio. Este año están trabajando en reducir la huella de carbono y para fletar autobuses de la CTA para reducir el uso de coches. En cuanto a la zona de acampada, los propios usuarios se encargan de recoger y destaca «un nivel de concienciación brutal, desde chavaletes hasta familias con críos o los propios vecinos. El año pasado alguien del público sugirió la utilización de ceniceros y este año habrá ceniceros eco».

Están también trabajando en un proyecto con Cogersa para cuantificar la basura que se recoge durante los días del festival. «Si la organización da facilidades y la gente está mentalizada no hay ningún problema» afirma, haciendo gala del dicho hace más quien quiere que quien puede.

El año pasado recibieron en torno a las 500/600 personas a pesar del mal tiempo. Este año los pronósticos hablan de 800/1.000 de las que entre un 60 y un 70% vienen de fuera de Asturias, pero afirma que no les interesa crecer mucho, «no podemos convertirnos en otro festival más» aunque tienen una repercusión cada vez mayor gracias a medios como Radio3 o El País, pero sobre todo al boca ?oreja. Ahora la apuesta está por darlo a conocer dentro de Asturias.

Mi boda sostenible

Si unos novios nos hablan de reducir el impacto de la huella de carbono o de reutilizar los trajes o de no imprimir tarjetas de invitación romperían con ese concepto tradicional de tirar la casa por la ventana. Pero cada vez más estos cambios están a la orden del día. No hace mucho que se pusieron de moda los autobuses como transporte colectivo, aunque normalmente lo primero que se piensa es en el consumo de alcohol. Si se mira más allá, es una manera de reducir el impacto de generación de CO2, aparte de buscar localizaciones poco alejadas para evitar un exceso de desplazamientos.

Cada vez importa menos el hecho de comprar trajes de novia o novio y se alquilan o se reaprovechan antiguos vestidos, lo que hoy se denomina vintage. Apostar por géneros ecológicos o por la donación son otras opciones, junto con la compra de segunda mano. También se puede recuperar una antigua joya familiar a modo de alianza o apostar por las invitaciones digitales o en papel reciclado.

Apostar por las flores de temporada y locales, o las flores secas, que sirven de decoración, es otra opción tanto para el ramo de la novia como para adornar iglesia, juzgado o lugar de la celebración. Otro apartado son los detalles: en lugar de esos cachivaches de dudosa utilización traídos de lejos existen otras opciones más sostenibles como los detalles de comercio justo y de ONGs, artesanía local (que supone una apuesta por la economía de la zona), regalos orgánicos como semillas de plantas o comestibles o los de elaboración propia, si hay algún o alguna manitas en casa.

Y por supuesto el banquete, buscando productos y proveedores locales y de temporada, procurando no exagerar con las cantidades y donando los excedentes a entidades como la cocina económica.

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