Los propietarios de solares del casco histórico están repartidos por varios países y el ayuntamiento intenta dar con ellos
30 sep 2017 . Actualizado a las 07:57 h.El casco histórico de Avilés es el principal reclamo de los miles de turistas que cada año llegan a la ciudad y a muchos de ellos se les tuerce el gesto cuando se encuentran con solares vacíos y abandonados entre edificios históricos. ¿Cómo pueden tenerlo así con el dinero que puede darle? es la pregunta que muchos de ellos se hacen ante algunas parcelas de la plaza de España, Rivero, Galiana o el barrio de Sabugo. La razón es bien sencilla: hay quien ni siquiera sabe que tiene un terreno en la ciudad asturiana, y mucho menos alcanza a pensar que puede estar bien valorado. Es un problema con el que se ha encontrado desde hace años el Ayuntamiento de Avilés: lo difícil que es dar con los propietarios de determinadas propiedades, porque se desconoce su identidad. Y esto supone que no se les pueda instar a mantener la finca, advertirle de otros factores que pudieran afectar a su propiedad o animarles a hacer algo con ella. Ahora el consistorio está inmerso en intentar dar con alguno de esos propietarios que, por lo que saben, están repartidos por medio mundo.
Hace unos meses el ayuntamiento avilesino puso en marcha el segundo plan de edificación forzosa, que afecta a 13 solares del casco histórico. El objetivo es animar a los dueños a construir en ellos y conseguir que los visitantes -y los propios asturianos- no se queden con la imagen de un espacio abandonado en pleno casco histórico. De paso se espera crear riqueza y puestos de trabajo dado el proyecto al que han de asociarse. La mayor parte de las parcelas afectadas no tienen un único propietario, sino que fruto de sucesivas herencias se han ido repartiendo entre hijos, nietos, incluso bisnietos, del propietario original. Esto añade una dificultad a la búsqueda del dueño, porque hay que dar con todos ellos. Para que tomen decisiones se ha de contar con el visto bueno de todos los propietarios. Y los hay que ni siquiera saben que son propietarios, su información no aparece en la documentación que tiene el consistorio, que se ve inmerso en una búsqueda que se prolonga durante meses. Empieza por el catastro y cualquier archivo oficial en que pudiera haber información y acaba en los boletines oficiales. Los técnicos municipales ya tienen experiencia con el primer plan de edificación forzosa, que se retrasó ante la dificultad de encontrar a algunos dueños de los solares. Hubo seis en que no se llevaron a cabo actuaciones y se incorporaron a este segundo intento.
Suponen la mitad de las propiedades afectadas, pero se ha optado por añadir otras tantas para que el plan sea más completo. Su puesta en marcha coincide en el tiempo con la tramitación del plan especial de mejora del casco histórico. Son complementarios y cumplen con el objetivo común de dar un lavado de cara y vida a aquellas zonas del centro que lo necesitan. Por ello el consistorio ya ha remitido la información del plan de edificación forzosa a los propietarios de los que se tiene constancia en el ayuntamiento, pero «algunas de las comunicaciones que enviamos nos las han devuelto», explica el concejal de Urbanismo de Avilés, Luis Ramón Fernández Huerga. La documentación que tiene el consistorio puede estar ya desfasada, por lo que se expone públicamente para que el propietario pueda contactar con el ayuntamiento -en caso de que la vea. El plan ya pasó la fase la información pública y no ha recibido ninguna alegación, pero ahora se ha dado traslado del mismo al Boletín Oficial del Estado (BOE), donde permanecerá expuesto durante dos meses. Es el último recurso que le queda al consistorio para intentar dar con alguno de esos propietarios que no ha encontrado. Son los menos, según indica el concejal avilesino, porque «sí se ha contactado con la mayoría de los propietarios». Las previsiones son que para finales de año se sepa si el plan recibe alguna alegación por parte de los dueños de los solares.
Parcelas en venta o con proyectos
De no ser así, después será su turno, el de ponerse manos a la obra para que las parcelas acojan algún tipo de actividad. Varios de los propietarios ya se han puesto a ello y el consistorio conoce su interés por poner en marcha determinados proyectos. Otros de los solares afectados por el plan de edificación forzosa lucen carteles de ‘se vende’ desde hace meses, probablemente con la intención de que sean otros los que se encarguen de desarrollar el proyecto. Sea como fuere todos ellos cuentan con el plazo de un año para presentar un proyecto de construcción ante el ayuntamiento. En caso de que no lo hagan el consistorio se reserva el derecho a expropiar la propiedad y actuar sobre ella como considere más oportuno.