El conductor sufría «vértigo y mareos»

El hombre, que se encuentra ingresado en el HUCA, fue considerado apto para el servicio en el último reconocimiento de abril

Agencias
Redaccion

A lo largo de la jornada, con los llamamientos por parte del responsable de seguridad del Principado, el consejero de Presidencia y también portavoz del Gobierno, Guillermo Martínez, a no abrir especulaciones sobre la causa del accidente mortal de Avilés, distintas fuentes de la investigación así como el relato de algunos testigos han apuntado la posibilidad de que el conductor sufriera algún tipo de desvanecimiento. Según ha podido saber La Voz de Asturias a través de fuentes del entorno laboral del conductor, el hombre habría sufrido tiempo atrás problemas de salud, «vertigo y mareos» por los que había estado de baja. Pese a todo, el último reconocimiento médico, realizado en el mes de abril, según confirmó la propia empresa, le consideró apto para el servicio.

Desde Alsa se ha comunicado que, a lo largo de 2018, el conductor afectado, no estuvo de baja en ningún momento en ninguno de los meses del corriente por ningún tipo de dolencia. Además desde la empresa señalaron el hecho de que el último reconocimiento médico que pasó el trabajador, el pasado mes de abril, le consideró apto para el servicio.

La fuentes del entorno laboral confirmaron que los problemas de salud del conductor se habían dado hace tiempo pero que se le había dado el alta y se le envió a conducir. Según señaló la agencia EFE, el conductor --que se encuentra ingresado en estado muy grave y que podría haber sufrido amputaciones--, tiene una antigüedad de al menos siete años como chófer de Alsa y el vehículo tenía todas las revisiones en regla.

Por parte de la empresa, Alsa, se ha distribuido un comunicado en el que se asegura que el autobús siniestrado en Avilés estaba dotado de «los más modernos sistemas de seguridad» y había pasado «favorablemente» su última ITV en marzo de este año y su último mantenimiento el pasado 19 de agosto. Por otro lado, han señalado que el conductor había pasado satisfactoriamente su último reconocimiento médico el pasado mes de abril.

Fuentes de la investigación citadas por EFE expicaron que el autobús, que circulaba a una velocidad de entre 80 y 90 kilómetros por hora, se salió de la vía por el margen derecho, regresó a la izquierda y siguió recto, sin que hubiera prácticamente frenada en la calzada, antes de colisionar contra el pilar de hormigón.

Con esta trayectoria, según las mismas fuentes, cobra más fuerza la hipótesis de que el conductor hubiera sufrido una indisposición, una bajada de glucosa e incluso un infarto.

Un portavoz oficial de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón ha explicado que la investigación no descarta hipótesis alguna y tendrá que ser, una vez finalizada la instrucción, la que determine las causas del accidente, algo para lo que también será fundamental la información del tacógrafo.

«Dile a Moni que no llego»

S. D. M. / J. C. G.
Una de las heridas del accidente, Alba Caride, de frente, se abraza a su amiga Mónica tras recibir el alta en el hospital de San Agustín
Una de las heridas del accidente, Alba Caride, de frente, se abraza a su amiga Mónica tras recibir el alta en el hospital de San Agustín

El testimonio de una de las supervivientes del accidente de Avilés, herida leve, que viajaba hasta Gijón para comer con una amiga

«Dile a Moni que no llego». No es la frase que se espera de quien acaba de sobrevivir a un descomunal accidente de tráfico. Pero el hecho es que es exactamente eso lo que Alba Caride, vecina de Corvera de 25 años, transmitió a su madre justo después de contarle que seguía viva tras salir por su propio pie del autobús donde, aunque ella aún no podía saberlo, acababan de dejarse la vida otros cinco pasajeros y 15 más resultaban heridos, algunos extremadamente graves. El dolor, la confusión y el estado de shock explican que -tal y como recordaba la propia víctima del siniestro tras ser atendida en el hospital de San Agustín de Avilés- Alba se preocupase del plantón que muy a su pesar estaba dando a la amiga con la que había quedado a comer en Gijón.

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