La Pizarra: A la sexta fue la vencida

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Anquela Real Oviedo Carlos Tartiere.Anquela durante el encuentro frente al Lugo
Anquela durante el encuentro frente al Lugo Real Oviedo

Análisis del partido propuesto por Juan Antonio Anquela

13 nov 2017 . Actualizado a las 15:09 h.

Nota: 6, bien.

El fútbol tiene estas cosas. Hace una semana, en el descanso del Oviedo-Lugo, los carbayones perdían 0-1 y el proyecto de Juan Antonio Anquela vivía sus peores momentos de la temporada. Hoy, y tras la remontada ante el líder del pasado domingo y la remontada de ayer en el Nou Estadi de Tarragona, los azules suman 9 puntos de 12 y se meten de lleno en la zona noble, estando a menos puntos del liderato que de los puestos de descenso.

Como pasó en la previa del partido ante el Lugo, todo hacía indicar que Anquela apostaría de inicio por el esquema formado por tres centrales y dos carrileros. Pero no fue así. Forlín disipó las dudas al comenzar el encuentro de pivote, liderando una línea de tres en la medular con Mariga y Folch de escuderos. Poca sorpresa en cuanto al sustituto de Diegui, siendo el uruguayo Cotugno el encargado del flanco derecho de la zaga.

El aspecto táctico

Los primeros minutos sirvieron para comprobar que Folch y Mariga estaban, seguramente, ante el partido más fácil de jugar en lo que iba de temporada. El Nástic no salía bien a la presión y los dos interiores del Oviedo recibían fácil a la espalda de unos Tejera y Gaztañaga demasiado solos. Tras unas jornadas en las que comodidad había sido una palabra desconocida para Ramón Folch, el de Reus manejó desde el minuto uno el tempo del partido sobre el césped del Nou Estadi.

Mientras la medular combinaba fácil con Saúl, Mossa y Aarón, la defensa hacía temblar a todo el oviedismo cada vez que el balón pasaba cerca del área de Juan Carlos. Christian y Carlos completaron un primer tiempo muy flojo, fallando continuamente en la salida de balón y perdiendo los duelos individuales con Manu Barreiro y Uche. El primer tiempo moría con los azules jugando fácil en campo contrario, pero siendo poco verticales e inclinando demasiado el campo a la izquierda, algo que no supo aprovechar Cotugno para aparecer en derecha como sí hizo Diegui ante el Lugo. Para colmo, el Nàstic aprovechaba otro error defensivo y Uche, listo como él solo, sacaba oro de una indecisión entre Juan Carlos y Mossa para provocar el penalti que Barreiro transformó en el 1-0. Descanso y, de nuevo, cara de tontos.

Y como viene siendo habitual, el Oviedo salió mejor que su rival tras el paso por los vestuarios. Del 4-3-3 inicial se pasó a los tres centrales, con Forlín agradeciendo el cambio y con Mossa (un puñal en la izquierda) y Cotugno jugando más en campo rival que en el propio. El dominio comenzó a ser abrumador, con un Nàstic incapaz de salir de su área ante el empuje por los costados de los azules. Forlín se tuvo que retirar por un golpe, Anquela pasó a un 4-2-3-1 con Pucko en banda y Aarón detrás de Linares, y el Oviedo siguió dominando. Tras uno de los seis córners que lanzó el conjunto carbayón en la segunda parte llegaba el empate de Carlos.

Las tornas se igualaron y los de Anquela sabían que podían ganar el partido. Linares se siguió inventando remates de cabeza imposibles y Saúl, poco acertado en el dí de ayer, desaprovechó un mano a mano ante Dimitrievski. El plan de la remontada pareció irse al traste cuando Carlos vio la segunda amarilla, expulsión que supuso la entrada de Valentini y un evidente y entendible conformismo en el banquillo azul. Pero Mossa no había dicho su última palabra. En la enésima cabalgada por la izquierda, el valenciano lograba meterse en el área de su ex equipo y Suzuki, muy superado durante todo el partido, le hacía el penalti que, con una agonía insoportable, Aarón convertía en el 1-2 definitivo

Los cambios

Como ante el Lugo, Anquela no quiso tocar mucho al equipo hasta bien entrada la segunda parte. Solo un fuerte golpe en la cabeza de Forlín hizo que, de manera obligatoria, el técnico jienense moviera el banquillo. Pucko entró y el esquema volvió a cambiar, jugando el esloveno tanto en derecha como en izquierda, pero sin llegar a incidir mucho en el juego.

En los minutos finales fue el turno de Yeboah y Valentini, que entraron en el 88' y el 90' respectivamente. Cambios, sobre todo el último, dirigidos a soportar un posible arreón final del Nàstic tras la expulsión de Carlos Hernández.