Análisis del partido propuesto por el técnico del Real Oviedo
26 nov 2017 . Actualizado a las 22:02 h.Nota: 7, notable.
Por fin, tras 15 jornadas disputadas, el Real Oviedo jugó uno de esos partidos con los que soñaba Juan Antonio Anquela cuando comenzó la temporada. Los azules fueron sólidos los 90 minutos, superando a un Numancia que en ninguna fase del encuentro pudo llevar el mando. El técnico jienense apostó desde el inicio por esa línea de tres centrales tan ensayada durante la semana y el resultado no pudo ser mejor, pudiéndose ver a todos los jugadores familiarizados con el nuevo esquema y sabiendo cual era su misión en el verde.
El otro gran tema de la semana era la portería, escribiéndose un nuevo capítulo en el día de ayer. Anquela decidió relevar a Juan Carlos, titular indiscutible en este primer tercio de curso, y dar entrada a un Alfonso Herrero sin experiencia en la LFP. El cancerbero toledano completó un partido correcto, fallando en el gol de los sorianos pero mostrándose tranquilo y seguro en el resto del encuentro.
El aspecto táctico
Carlos volvió tras cumplir el partido de sanción y formó con Forlín y Christian la línea de tres centrales, siendo Diegui y Mossa los carrileros. Anquela sorprendió dando entrada a Rocha, que acompañó en el doble pivote a Folch. Por delante lo habitual, Aarón y Saúl moviéndose con libertad y Linares como referencia ofensiva. Desde el primer momento se vio a un Oviedo cómodo. La baja de Pere Milla hizo que Jagoba Arrasate apostara por Higinio, algo que modificó el plan habitual de los sorianos. Si la permanente movilidad de Milla les permite hacer mucho daño en las transiciones ofensivas, Higinio es un delantero para juego directo, que las deja de cara y no la pide al espacio. Y esto fue algo que el Oviedo agradeció.
Los tres centrales supieron defender en todo momento a Del Moral y al propio Higinio, siguiendo a su marca cuando debían y realizando coberturas constantes entre ellos. Con balón también estuvieron bien, permitiendo que Mossa y Diegui recibieran en diferentes alturas y encontrando casi siempre a Folch y Rocha. En campo del Numancia, era Saúl, que comenzó el partido muy activo, el que se encargaba de meter el miedo en el cuerpo a los sorianos. La lesión de Aarón a la media hora de encuentro pudo ser fatal para el Oviedo, que incluso en los primeros minutos sin el ilicitano se le apagó las luces por completo, coincidiendo además con el empate del Numancia.
Tras el descanso el partido siguió por derroteros similares: el Oviedo bien plantado pero sin llegar con peligro al área de un Numancia que no encontraba la fórmula para jugar con criterio en el campo azul. Mossa, un tanto ausente en el primer tiempo, comenzó a aparecer en ese fanco izquierdo y, junto a Saúl, empezaron poco a poco a taladrar el sistema defensivo soriano. Pero la sorpresa de este segundo tiempo tuvo nombre y apellidos: Yaw Yeboah. El ghanés asumió el reto de sustituir a Aarón y le dio al conjunto azul muchas de las cosas que acostumbra a ofrecer el ilicitano, moviéndose constantemente y encontrando a Saúl y Linares, todo ello con un punto de precisión que pocas veces había mostrado.
El Oviedo se puso 3-1 en menos de diez minutos y Anquela se topó ante el escenario soñado. Con el recuerdo de remontadas pasadas, los azules se mostraron igual de sólidos que en el primer tiempo, no permitiendo casi nada a un Numancia incapaz. Solo un par de centros laterales en los minutos finales llevaron el miedo en el cuerpo al Tartiere, que se marchó a casa con la sensación de haber visto, por fin, a un equipo fiable.
Desde el banquillo
El de ayer fue, junto al del derbi en El Molinón, el encuentro en el que el banquillo azul aportó más al juego del equipo. Yeboah hizo que el problema de la lesión de Aarón no fuera tan grave y firmó su mejor actuación con la camiseta del Real Oviedo, opositando fuertemente para ser titular la semana que viene en Lorca. Por otro lado, Cotugno y Mariga entraron en los minutos finales y no pudieron aportar demasiado.
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