Un dilema en el ataque

Con la vuelta de un fijo como Saúl, Anquela deberá elegir en la media punta

Fabbrini Real Oviedo Albacete Carlos Tartiere.Fabbrini controla un balon ante la presion de un futbolista del Albacete
Fabbrini controla un balon ante la presion de un futbolista del Albacete

Oviedo

Aunque mañana Ramón Folch, jugador con más minutos en este Real Oviedo, no será de la partida, Juan Antonio Anquela si podrá contar con el segundo en dicho ranking, Saúl Berjón. El ovetense, que hasta que vio la roja en Zaragoza había sido titular en todas las jornadas de Liga, volverá al once azul en el Heliodoro Rodríguez López.

En el supuesto de que el técnico azul no cambie el esquema implantado a finales de noviembre y siendo Berjón uno de los intocables, queda por saber quién será el otro mediapunta, si Aarón Ñíguez o Diego Fabbrini. Ambos fueron titulares ante el F.C. Barcelona B y, aunque no fuera su mejor encuentro, dejaron pinceladas de lo que pueden aportar al equipo. Repasamos sus características y su momento actual para saber quién puede sumar más.

Aarón: Volver a reencontrarse

Que el 7 azul fue uno de los pilares indiscutibles del Real Oviedo en la primera vuelta de la Liga es algo indudable. Aarón llegó a la capital del Principado este verano y desde el principio ha mostrado una personalidad tremenda, siendo protagonista desde el principio en el juego carbayón siempre y cuando las lesiones se lo han permitido.

Antes de instalarse el esquema de tres centrales ya había dejado grandes encuentros, pero con el nuevo sistema tanto su producción como la de Saúl subió varios niveles de rendimiento y también de responsabilidad. El juego ofensivo del Oviedo se basó en ellos dos y cumplieron con creces. 

En la actualidad Aarón Ñíguez no atraviesa su mejor momento. Puede ser una cuestión física o técnica, pero lo que está claro es que no está fresco. Los regates ya no salen como antes y la capacidad de decidir bien en los metros finales ha disminuido. No suma gol o asistencia desde la última jornada de la primera vuelta, cuando marcó el gol del empate ante el Huesca. Que vuelva a ser el que fue es fundamental para que el Oviedo esté a la altura en el último tercio de la competición.

Fabbrini: Cuestión de ritmo

La gran esperanza del oviedismo. Vino para liderar al equipo pero una rotura de ligamento cruzado se lo impidió. Tras la rehabilitación, todos los focos están puestos sobre él. Con un equipo que respondió tras su baja y supo instalarse en la zona alta de la tabla, la vuelta del italiano se consideró el mejor de los fichajes de invierno posible.

Debutó en el derbi y poco a poco ha ido teniendo minutos. Fue en La Romareda donde demostró poder ir siendo importante en el devenir de los encuentros. El italiano saltó al césped y en pocos minutos no se escondió, pidió la pelota, encaró a su rival e hizo que los azules encerraran a los maños en su campo. 

La sanción de Berjón significó su primera titularidad. Ante el filial azulgrana, Anquela lo colocó en la derecha, pasando a Ñíguez a la izquierda. En el primer tiempo, Fabbrini dio muestras de lo que puede ser en la categoría. Un par de controles orientados y otras tantas conducciones pusieron en aprietos a los culés, aunque no llegaron a materializarse en ocasiones de gol. Ya en el segundo tiempo, la gasolina se fue apagando y acabó siendo sustituido.

En un Oviedo en el que la creatividad, la imprevisibilidad y la frescura en ataque está en horas bajas (problema más estructural que individual), el italiano puede ser el socio perfecto de Saúl. Ganas no le faltan. 

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