Un penalti transformado por Rodri en los minutos finales da tres puntos vitales al conjunto de Ziganda / Los azules se jugarán buena parte de sus posibilidades de salvación ante el Extremadura
01 mar 2020 . Actualizado a las 20:14 h.Sufrimiento hasta el último minuto. El Real Oviedo consiguió una victoria fundamental para sus aspiraciones de salvación (1-0) gracias a un gol de Rodri cuando el empate parecía inamovible. Un penalti, revisado por el VAR, fue suficiente para que Rodri Ríos hiciera el tanto de la victoria cuando parecía que los azules estaban condenados al empate.
Tres puntos de oro para el equipo de José Ángel Ziganda, que se acerca a la salvación y se jugará buena parte de la temporada el próximo sábado el Almendralejo ante el Extremadura. La explosión final de alegría de equipo y afición fue una muestra de todos los nervios contenidos durante la semana y durante 90 minutos de juego.
El encuentro de los asturianos no mejoró en exceso lo visto en el debut de Cuco, pero fue suficiente ante un Tenerife que se mostró inocente y al que le valió el empate demasiado pronto. El empuje final de equipo y grada permitió conseguir un triunfo innegociable para los del Principado. Otra de las claves residió en que los azules, por fin, volvieron a dejar su portería a cero.
Primera parte para olvidar
La alineación del preparador oviedista no deparó ninguna sorpresa y solo fueron tres las novedades con respecto al once de Lugo, dos de ellas obligadas. Alejandro Arribas y Mossa entraban en la zaga por Simone Grippo y Christian Fernández. Además, Marco Sangalli regresaba al extremo derecho tras su suplencia en el Anxo Carro. Sebas Coris iniciaría desde el banquillo.
Dio la impresión que el Real Oviedo no aprendió la lección de la semana pasada. De nuevo, el conjunto ovetense completó una primera parte plana, sin peligro alguno ni mordiente de cara a portería rival. La única diferencia es que el Tenerife pareció tomar los mismos derroteros. En definitiva, 45 minutos para borrar de la mente, imperdonables para un equipo que había comenzado el partido a cinco puntos de la salvación. Si descender o no depende del Carlos Tartiere, el Oviedo no está en disposición de dejar pasar los minutos sin un plan claro.
Solo un cabezazo de Alfredo Ortuño en una falta botada por Saúl Berjón y una falta directa de Sergio Tejera desde la frontal que se fue alta fueron ocasiones dignas de mención por parte de los locales. En el Tenerife de Rubén Baraja, nada. Notable dominio del esférico y buena construcción, pero inofensivos de tres cuartos en adelante. Su aproximación más peligrosa fue anulada por fuera de juego antes de que Andriy Lunin tuviera que realizar una buena intervención.
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Más de lo mismo y primeros pitos
El arranque de la segunda mitad no deparó ningún cambio significativo. Los azules trataban de dominar, pero sin grandes ideas ni efectividad. El público comenzaba a impacientarse con un equipo que buscaba y buscaba, pero no conseguía encontrar vías para llegar al área rival.
Cuco Ziganda movió rápido el banquillo y dio entrada a Borja Sánchez en lugar de Berjón. El 10 se fue pitado del terreno de juego. La sustitución trajo consigo una novedad. El canterano ocuparía la zona de la mediapunta y Rodri se trasladaría hasta la banda izquierda. Minutos después, hacía aparición Ibrahima Baldé en lugar de Ortuño.
El senegalés tuvo una buena ocasión en el primer balón que tocó. Recogió en la frontal un mal despeje de la defensa insular, pero su disparo fue demasiado centrado y flojo cuando Sangalli entraba totalmente solo por la frontal del área.
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Los carbayones, a la desesperada
La entrada de Borja Sánchez fue un soplo de aire fresco para el equipo. El ovetense, lejos de esconderse, se cansó de pedir el balón una y otra vez, de conducir, encarar y buscar a sus compañeros. El canterano se convirtió en la esperanza carbayona.
Con un Real Oviedo volcado, el Tenerife encontró espacio a la espalda del centro del campo. Lasure probó a Lunin desde fuera del área, pero se encontró con una buena respuesta con los puños del ucraniano. En el último cuarto de hora quedó claro que al Tenerife le valía el empate. Constantes pérdidas de tiempo que jugaban con los nervios de los locales.
En el minuto 83, un centro desde la derecha de Nieto llegó a Borja, que trató de controlar. El balón, rebotado, dio en la mano de Luís Pérez y el colegiado, tras consultar con el VAR, decretó penalti a favor del Real Oviedo. Rodri, en medio de una tensión como no se recuerda en el coliseo azul, ejecutó de forma magistral desde los 11 metros para adelantar a los suyos. Era el minuto 88.
La alegría, tremenda en las gradas, se reflejó en una celebración de los futbolistas que descargaron parte de la adrenalina y nervios contenidos. Por delante solo quedaba un descuento de siete minutos. El Tenerife, por buena gestión de los de Ziganda, ni siquiera inquietó en el alargue y los tres puntos se quedaron en el Tartiere. El Real Oviedo se coloca en vigésima posición con 32 puntos y tendrá otro choque de vital importancia el sábado que viene frente al Extremadura (21º con 31 puntos). La salvación, que está a dos puntos, pasa por Almendralejo.
Ficha técnica
Real Oviedo: Lunin; Nieto, Carlos Hernández, Arribas, Mossa; Sangalli, Luismi, Tejera, Saúl Berjón (Borja Sánchez, min 61); Rodri (Lolo, min 90), Ortuño (Ibra, min 65).
CD Tenerife: Ortolá; Luís Pérez, Sipcic, Alberto, Álex Muñoz; Luis Milla, Aitor Sanz; Shaq Moore, Javi Muñoz (Lasure, min 75), Nahuel (Bermejo, min 67); Dani Gómez (Mierez, min 82).
Goles: 1-0 Rodri (min 88).
Tarjetas: El colegiado Moreno Aragón amonestó a los locales Arribas (min 36), Carlos Hernández (min 78) y Tejera (min 90+) y a los visitantes Álex Muñoz (min 26), Moore (min 30), Sipcic (min 34), Aitor Sanz (min 59), Luís Pérez (min 86) y Milla (min 90).
Incidencias: Estadio Carlos Tartiere, 16.731 espectadores.