Brazão rompe su silencio: «Mi trabajo es ayudar al equipo, juegue o no juegue»

El portero brasileño del Oviedo, en su primera entrevista desde que está en Asturias, habla de sus orígenes en Brasil, la llegada a Europa y su temporada como jugador azul

Gabriel Brazão, en El Requexón
Gabriel Brazão, en El Requexón

Oviedo

«Esperemos poder ayudarle en su carrera deportiva y que cuando termine la temporada hablemos de un portero que ha mejorado muchísimo y de alto nivel en el mundo profesional», dijo Francesc Arnau, director deportivo del Real Oviedo, en la presentación de Gabriel Brazão (Uberlândia, Brasil; 2000). Aquello fue el 1 de septiembre y las declaraciones del portero brasileño fueron las primeras, y las últimas, realizadas a los medios de comunicación asturianos. Hasta ahora. Brazão, relegado al banquillo por Joan Femenías, habla para LA VOZ DE ASTURIAS sobre sus inicios en Brasil, el salto a Europa, la llegada al Real Oviedo y los momentos vividos en la capital del Principado. 

-¿Cómo empezó en esto del fútbol?

-Muy pronto, jugando en la calle con los amigos. Poco a poco fui mejorando y varias personas pensaron que podía ser profesional.

-¿Siempre fue portero?

-Al principio era delantero. Era más alto que el resto de los niños y un día, cuando tenía 8 años, faltó el portero. El entrenador me preguntó que si quería ponerme y ahí empezó todo. Fue amor a primera vista y no quise salir de la portería.

-Brasil es la tierra de los goles y el 'jogo bonito'. ¿Es complicado ser portero?

-Claro. Todos los niños quieren ser futbolistas y la mayoría quieren ser delanteros. El que es portero en Brasil lo es por pasión, se vive de una manera diferente.

-Cruzeiro, su primera gran aventura.

-Me fui a los 13 años. Fue difícil, porque Belo Horizonte está a casi ocho horas en coche de Uberlândia, mi ciudad. Con 15 años ya entrenaba con el primer equipo y a los 16 jugué algún amistoso. Aprendí mucho y me sirvió para luego comenzar la aventura en Europa.

-Y pasó por las categorías inferiores de la selección.

-Siempre estaré muy agradecido a Dios por todas estas oportunidades. Pude participar en todas las selecciones de Brasil, desde la Sub-15 hasta una convocatoria con la absoluta, y eso es un privilegio muy grande. Viví momentos muy felices con esa camiseta, vestirla es lo máximo para un brasileño.

-En el Mundial Sub-17 de la India, en 2017, es nombrado el mejor portero del torneo.

-Jugamos contra España y en semifinales perdimos ante Inglaterra. Fue un buen torneo y pude ayudar al equipo.

-¿Cuándo recibió la llamada del fútbol europeo?

-Cuando tenía 15 años ya hubo varios clubes de Europa que se pusieron en contacto con nosotros. Poco antes de ir al Sudamericano sub-15 (celebrado en 2015 y que acabó con victoria de Brasil), mi agente me dijo que estaban interesados un club de Inglaterra y otro de Italia. Yo soy aficionado del Inter desde que era pequeño y cuando tuve la oportunidad de ir a ese fútbol no me lo pensé dos veces. Fue un sueño.

-Primero llegó al Parma.

-Fue una experiencia muy bonita. Pude compartir habitación con Bruno Alves, un central que ha ganado todo en el fútbol y que me tiene un cariño muy grande. Me ayudó a mirar el fútbol con otros ojos. Parma es una ciudad increíble y fui muy feliz.

-Y después, el Inter.

-La culminación de un sueño. Fue una alegría muy grande cuando supe que me querían.

-¿Qué importancia tiene en su carrera Julio César, exportero del Inter y de la selección de Brasil?

-Es una persona buenísima, con un corazón muy grande. Me conoció cuando jugaba en la selección e hicimos una amistad. Es una inspiración para mí y ojalá, algún día, pueda llegar a conseguir, al menos, una parte de lo que consiguió él. 

-Albacete, su debut en España.

-Fue un aprendizaje muy grande. Hice muchas amistades y, encima, me dieron la confianza para jugar varios partidos claves a final de temporada, cuando nos jugábamos el descenso. Fue una competencia muy saludable con Tomeu Nadal y le sigo teniendo cariño.

Gabriel Brazão, en El Requexón
Gabriel Brazão, en El Requexón

-¿Cómo surgió la opción del Oviedo?

-Siempre escuché cosas buenas del Real Oviedo. Cuando mi agente y yo nos sentamos en verano teníamos ofertas de muchos equipos. La historia del club y su afición fueron aspectos decisivos para venir a Oviedo. Una pena que el público todavía no haya vuelto a los estadios.

-Tras no jugar mucho en Albacete, ¿hablaron en la negociación de la cantidad de minutos a disputar?

-Sabíamos que el Real Oviedo era un buen destino tanto por la ciudad como por el club. Nada más. Por eso decidimos venir aquí.

-Llegó en la tercera semana de la pretemporada. ¿Cree que por eso no empezó como titular?

-Pues no lo sé, esa es una pregunta para el míster. Joan (Femenías) es un gran amigo y lo está haciendo muy bien. Tenemos una buena amistad. No te puedo contestar porque no depende de mí.

-Debuta ante el Leganés y repite contra el Logroñés. ¿Cómo lo recuerda?

-No me acuerdo muy bien. Todo lo que pasó yo lo dejo ahí, en el pasado. Fueron partidos en los que pude ayudar más al equipo, pero el fútbol es así y hay momentos en el que las cosas no pasan como queremos.

-En Las Palmas vuelve a jugar Femenías.  ¿Qué pensó?

-Pensé en que tenía que trabajar, nada más. En estar bien en los entrenamientos para que pudiesen contar conmigo cuando lo necesitasen.

-A partir de ahí no juega más. ¿Creyó que se repetía lo de Albacete?

-No pensé en eso. Confío en mi trabajo y en mi potencial. Soy una de las promesas de Brasil y creo que, si trabajo, las oportunidades llegarán. Tengo que estar preparado.

-La Copa del Rey: juega en Coria, pero no en Málaga. ¿Por qué?

-Tuve problemas familiares por aquellas fechas. Mi madre estuvo hospitalizada con COVID y lo pasó muy mal. Fue un momento muy duro para mí y para toda mi familia. Tenía que estar al lado de ella y por eso tardé en volver a Oviedo.

-Ziganda llegó a decir que, tras las vacaciones de Navidad, no pasaste un buen momento.

-Claro. Fueron momentos muy difíciles para mí, casi pierdo a mi madre. Volver a España solo y dejarla a ella en el hospital fue muy complicado. Me costó los primeros días. Ahora vuelvo a encontrarme bien y entreno duro cada día para poder ganarme una oportunidad. Estoy aquí para ayudar, sea apoyando a mis compañeros desde la grada o jugando en el campo.

-Lleva siete años lejos de su familia. ¿Se puede acostumbrar uno a eso?

-Siempre estuve muy lejos de mi ciudad, pero muy cerca de mi familia. Han estado conmigo en todos los momentos: mis padres, mis abuelos, mi hermano, mi novia… Siempre estuvimos juntos, aunque ahora con el COVID es más jodido.

-¿Se quiso ir del Oviedo en el mercado de invierno?

-Tuve algunas cosas, sí, pero entre todas las partes decidimos quedarnos en Oviedo.

-¿Se ve con posibilidades de volver a jugar esta temporada?

-Es otra pregunta para el míster [risas]. Mi trabajo es ayudar al equipo, juegue o no juegue.

-Dice que es amigo de Femenías. ¿Existe la amistad entre porteros?

-Por supuesto. En todos los equipos en los que estuve me llevé bien con mi competencia. Tomeu Nadal fue una persona que me ayudó muchísimo y Femenías es mi amigo. Ambos queremos lo mejor del otro y hay espacio para todo, aunque nos juguemos solo un puesto.

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