La Pizarra: Y Rubi se reencontró con el Cuco

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Ziganda, durante el Oviedo-Lugo
Ziganda, durante el Oviedo-Lugo Real Oviedo

Analizamos en cinco claves el empate del Real Oviedo ante el Almería

05 may 2021 . Actualizado a las 19:46 h.

Qué cómodo está el Real Oviedo cuando se encuentra con un rival que apuesta por arriesgar en la construcción del juego desde la primera línea. José Ángel Ziganda y Rubi solo se habían enfrentado en dos ocasiones y, cinco años después, el Cuco le tenía preparado un planteamiento que poco o nada le iba a regalar. Cosas del fútbol, el Almería se puso 2-0 e hizo saltar por los aires el gran inicio del Oviedo. El liderazgo de Jimmy apuntaló un plan que encontró un punto tras el descanso. El juego de los azules sigue teniendo carencias, acentuadas, sobre todo, en esta segunda vuelta, pero hay trabajo detrás. 

Morlanes, esta vez no

Que Ziganda apostase por el sistema de tres centrales y carrileros no era solo una cuestión defensiva, ya que también dio sentido a la presión y a la parcela ofensiva. Para apretar al Almería en los inicios de juego, el Oviedo formaba con un 3-4-3 que logró ahogar uno de los puntos fuertes del conjunto rojiblanco. Borja Valle y Nahuel, partiendo desde los costados, orientaban el primer pase de los centrales rivales hacia donde el Cuco quería. Mientras, Obeng tapaba la salida con Petrovic. Tejera y, sobre todo, Edgar, saltaban a por Carvalho y Morlanes, respectivamente. Además, Mossa y Diegui estaban pendientes de Buñuel y Akieme, laterales del Almería.

1-Mossa, saltando hacia Buñuel, lateral del Almería. 2-Tejera, Edgar y Obeng, con el centro del campo del Almería. 3-Valle y Nahuel orientando la salida de los centrales
1-Mossa, saltando hacia Buñuel, lateral del Almería. 2-Tejera, Edgar y Obeng, con el centro del campo del Almería. 3-Valle y Nahuel orientando la salida de los centrales

Morlanes, cuya exhibición en el Carlos Tartiere fue una de las claves en el partido de ida, casi no participó en la construcción de los ataques del Almería y solo pudo coger aire cuando su equipo lograba instalarse en campo rival. La buena presión del Oviedo obligaba tanto a Makaridze como a los centrales a buscar el juego directo. Y en ese terreno, los tres centrales azules dominaban. Solo el buen hacer de Sadiq, gran bastión del ataque local durante todo el partido, pudo competir ante el poderío en los duelos de Christian, Grippo y Carlos. 

1-Valle y Nahuel, vigilancia sobre centrales. 2-Obeng con Petrovic. 3-Edgar con Morlanes. 4-Diegui saltando a Akieme, lateral del Almería
1-Valle y Nahuel, vigilancia sobre centrales. 2-Obeng con Petrovic. 3-Edgar con Morlanes. 4-Diegui saltando a Akieme, lateral del Almería

Dos grietas que cambiaron el partido

Había pasado el primer cuarto de hora y el Almería todavía no sabía cómo meterle mano al partido, pero encontró el premio en el sector izquierdo. Akieme recibió, combinó con un Lazo que cayó a la banda y, en cuestión de dos segundos, ya le había ganado la partida a Diegui. El lateral azul perdió la marca y Akieme atacó el espacio surgido por el arrastre de Lazo con Carlos Hernández. Penalti. Femenías lo paró, volvió a parar un remate de Petrovic y, a la tercera, Obeng tardó demasiado en despejar. Sadiq ya no falló la segunda pena máxima. 

1-Diegui pierde la marca de Akieme y ya va por detrás en el sprint. 2-Lazo y Carlos Hernández, con el espacio generado a su espalda
1-Diegui pierde la marca de Akieme y ya va por detrás en el sprint. 2-Lazo y Carlos Hernández, con el espacio generado a su espalda

El 1-0 no le sentó mal Oviedo y el partido, más o menos, siguió por el mismo camino previo al tanto de Sadiq. El segundo gran error de los azules ya iba a ser demasiado. Morlanes, por primera vez en el partido, encontró a Lazo entre líneas. Ya en esa acción, Carlos Hernández saltó y se quedó a medio camino. Akieme buscó a Sadiq en ese mismo espacio que había dejado libre el central jienense y al nigeriano le dio exactamente igual la oposición de Grippo y el propio Carlos, blandos ambos en el duelo. Con fortuna, sí, pero el 2-0 lucía en el marcador.

Origen del 2-0. 1-Morlanes encuentra a 2-Lazo entre líneas. 3-Carlos Hernández se queda a medio camino y el espacio lo aprovecha Sadiq
Origen del 2-0. 1-Morlanes encuentra a 2-Lazo entre líneas. 3-Carlos Hernández se queda a medio camino y el espacio lo aprovecha Sadiq

La banda izquierda del Oviedo sin Borja Sánchez

El mejor ataque del Oviedo, el que más soluciones encuentra para hacer daño al rival, no se entiende sin Borja Sánchez y Blanco Leschuk. Y ante el Almería, ninguno estaba sobre el césped. Los azules podían hacer daño robando cerca del área rival y atacando en dos o tres toques, pero, aunque la presión surtía efecto, el robo nunca llegaba en la zona de peligro. Así pues, a los azules les tocaba construir, su peor pesadilla. Y lo cierto es que, por momentos, los de Ziganda supieron cómo hacerlo.

La línea de tres centrales le daba a Christian los segundos suficientes para encontrar el mejor pase, Mossa esperaba en banda y era Valle el que llegaba para conectar con ambos. Obeng, por su parte, amenazaba el espacio. Más de la mitad de los ataques carbayones en el primer tiempo llegaron por la banda izquierda. La poca precisión en los controles, pases o centros alejaron al Oviedo de poner en aprietos reales al Almería, pero la intención estuvo ahí. 

Triángulo del Oviedo en la izquierda. 1-Christian, con balón. 2-Mossa en banda y 3-Valle por dentro
Triángulo del Oviedo en la izquierda. 1-Christian, con balón. 2-Mossa en banda y 3-Valle por dentro

La entrada de Jimmy

El primer tiempo finalizó con un par de sustos de Corpas al espacio y el partido parecía cerca del jaque mate. Fue entonces cuando Jimmy, previas molestias musculares de Tejera, pisó el césped del Juegos del Mediterráneo. El mediocentro, con solo 60 minutos en sus botas en los últimos tres meses, se puso a mandar desde el principio. Se ofreció en la base de la jugada, se ofreció a la espalda de la presión y abrió esas líneas de pase que al Oviedo le cuesta tanto encontrar. Ver al '14' azul, con las manos levantadas y perfilado para recibir, fue una constante durante el segundo tiempo.