El Vetusta toma la casa del líder y vence al Tuilla con solvencia

Pablo Fernández TUILLA

AZUL CARBAYÓN

Un instante del partido entre el Tuilla y el Vetusta
Un instante del partido entre el Tuilla y el Vetusta

El filial del Real Oviedo se adaptó a las particulares dimensiones de El Candín, cuajó una gran primer parte y la victoria (1-3) le permite ser colíder

23 sep 2021 . Actualizado a las 18:25 h.

El Real Oviedo Vetusta no solo visitaba esta tarde al líder, también visitaba uno de los campos más complicados de toda la Tercera División asturiana. Y, aun así, el filial azul solventó el envite con una contundencia admirable. Los carbayones ganaban 0-3 a los 22 minutos de partido y, aunque el Tuilla recortó distancias en el mismo primer tiempo, el 1-3 no se movió del marcador. Tres puntos que colocan al conjunto de Jaime Álvarez colíder del grupo y que se convierten en la primera victoria a domicilio de la temporada. 

Un inicio arrollador

Como si El Candín fuese la casa habitual del Vetusta y no ese campo al que ningún equipo del Principado quiere visitar, así arrancó el filial del Real Oviedo su duelo ante el Tuilla. Para adaptarse a un rectángulo de césped sintético y dimensiones muy reducidas, Jaime Álvarez apostó por cambiar el esquema habitual y dio entrada a Iván Conceiçao (gran partido en su primera titularidad), formando así una doble punta junto a Javi Cueto que permitiese a los azules fijar a la defensa rival y crear peligro con la segunda línea. El plan salió a la perfección y a los 22 minutos de partido el marcador lucía un contundente 0-3. 

El primer tanto, pasados los primeros 10 minutos del encuentro, llegó tras un derechazo a la escuadra de René Pérez. El 0-2, en una falta botada con delicadeza por Osky, con René de nuevo como protagonista: el central remató y Nacho Quintín introdujo el balón en su propia portería. Por último, el 0-3 fue obra de Mangel, que se estrenaba como goleador este curso aprovechando un pase de Joselu y batiendo por bajo a Javi Torres. El Vetusta ganaba los duelos aéreos gracias a sus puntas, se instalaba en campo rival con facilidad y, cuando el balón lo tenía el rival, mordía en todas las acciones para recuperarlo pronto.