La Pizarra: Unos metros que marcan partidos

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

José Ángel Ziganda, en el banquillo de El Toralín
José Ángel Ziganda, en el banquillo de El Toralín Real Oviedo

Analizamos en cinco claves la victoria del Real Oviedo en Ponferrada

28 oct 2021 . Actualizado a las 09:06 h.

No era un partido fácil el de El Toralín para el Real Oviedo. La derrota ante el Burgos, por lo inesperado, fue un golpe muy duro y, aunque se suele decir que lo mejor tras perder es jugar pronto, la herida todavía estaba sangrando. Y eso se notó ante la Ponferradina. Aun así, cosas de este esquizofrénico deporte, la moneda salió cara cuando todo apuntaba lo contrario y, ya tras el descanso, las aguas volvieron a su cauce. Una victoria para, tras sacar la brújula y el mapa, retomar -y fortalecer- el camino. 

Un Oviedo desnortado

Que el Real Oviedo es un equipo que destaca más por su faceta defensiva, sobre todo en bloque, que por sus recursos colectivos a la hora de atacar es verdad. Pero que el primer tiempo de los carbayones en El Toralín fue un reflejo de su principio de temporada es falso. Los azules todavía estaban pensando en el Burgos, la Ponferradina olió la sangre y el resultado fue un escenario en el que la presión de los de Ziganda siempre se quedaba a medias y los de Bolo, que juntaban en el carril central a Agus Medina, Zalazar, Ojeda, Espiau y Yuri, ponían el capote para luego morder por los flancos.

1-Ojeda, junto a Medina, golpea. 2-Yuri, con Zalazar cerca. 3-Espiau, también por dentro. 4-Medular del Oviedo
1-Ojeda, junto a Medina, golpea. 2-Yuri, con Zalazar cerca. 3-Espiau, también por dentro. 4-Medular del Oviedo

Nadie llegaba a tiempo en el Oviedo, desde los puntas hasta la línea defensiva. La salida de cuatro de la 'Ponfe', con los dos centrales y uno de los miembros del doble pivote en la base y el otro mediocentro a la espalda de Obeng y Bastón, era suficiente para empezar unos ataques que, en no pocas ocasiones, superaban la medular carbayona con una facilidad pasmosa. Si dicho boquete en el corazón de la estructura azul no se reflejó en el resultado fue gracias al rendimiento del eje central de la defensa oviedista. No había oportunidades claras, pero sí acercamientos constantes al área visitante.