Protesta antes y después, animación durante el partido: así vivió la afición azul el Oviedo-Celta
AZUL CARBAYÓN
«Pachuca: más fútbol y menos negocio», se pudo leer en el Fondo Norte justo antes del comienzo del encuentro. Hubo cánticos contra la directiva azul al término del partido
21 dic 2025 . Actualizado a las 13:44 h.Las últimas decisiones del Real Oviedo y, por ende, del Grupo Pachuca, crearon un caldo de cultivo que podía desembocar de la peor forma en el partido ante el Celta, el último de un 2025 que, tras tocar el cielo en junio, no ha podido acabar de una forma más extraña. Más allá de la crisis deportiva que atraviesa el primer equipo, lo más preocupante es que el ambiente social en la capital del Principado está muy, muy tocado, aunque este sábado ante el Celta el oviedismo volvió a demostrar que durante los 90 minutos seguirá remando a favor de sus jugadores.
Justo antes de que comenzase el encuentro, en el Fondo Norte se desplegó una pancarta en la que se podía leer «Grupo Pachuca, más fútbol y menos negocio». La mayor parte del estadio ovacionó dicha pancarta. Un segundo después de que Francisco Hernández señalase el inicio del partido, desde ese mismo fondo del Tartiere se empezó a animar al equipo. El presidente Martín Peláez salió un par de veces en el marcador y en ambas ocasiones la pitada fue considerable. Nada más pasó durante los 90 minutos en cuanto a protestas se refiere. Significativa fue la ovación que se llevó Santi Cazorla... cuando empezó a calentar.
Con el 0-0, el décimo partido seguido de los azules sin ganar y el cuarto empate sin goles visto en el Tartiere de forma consecutiva, el colegiado señaló el final y el cántico de «directiva, dimisión» sonó en el estadio carbayón. Más fuerte todavía sonó el «Lleida vete ya», dirigido al director general del Real Oviedo, Agustín Lleida. Así acabó el último partido de un 2025 en el que el equipo carbayón consiguió volver a Primera División 24 años después.
A diferencia del domingo pasado, cuando hubo incidentes más serios en el regreso del equipo tras la derrota por 4-0 en Sevilla, lo que se vivió tras el empate ante el Celta fue mucho más suave. Más de un centenar de aficionados se aglomeraron a la salida del aparcamiento interior del Tartiere, pero los futbolistas fueron más o menos aplaudidos y solo el presidente Martín Peláez y el director general Agustín Lleida se llevaron la bronca de los aficionados.