El exdelantero azul repasa su trayectoria marcada por el sentimiento oviedista, desde el ascenso de 2005 hasta el regreso a Primera, pasando por su retirada y su etapa en los despachos
03 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Miguel Pérez Cuesta, «Michu» habla sin filtros sobre su vínculo eterno con el Real Oviedo, los momentos que marcaron su carrera y las decisiones más difíciles de su vida deportiva. Entre recuerdos imborrables, autocrítica y orgullo por el presente del club, el ovetense reivindica la cantera, analiza el fútbol actual y confiesa que, por encima de todo, siempre será un aficionado más
—Usted es muy de Oviedo, pero no se puede negar que en Burgos ha encontrado su segunda casa.
—Pensé que era prácticamente imposible conseguirlo, pero sí. Estoy muy cómodo en Burgos, solo puedo estar agradecido a la gente porque me tratan muy, muy bien y me siento muy querido. Estar cerca de Oviedo también es muy importante, a lo mejor en Murcia, por ejemplo, u otro sitio mucho más alejado de Oviedo, no lo sentiría tan en casa.
—¿Qué recuerda de lo vivido entre 2003 y 2007 con el Real Oviedo?
—Se me viene todo encima. Jolín, fue una etapa muy dura y a la vez fue maravillosa. Yo, de los mejores recuerdos que he tenido como futbolista, es el ascenso contra el Ávila aquí en casa, habiendo ganado 1-5 en la ida. Debuté con la selección española en el mejor momento de su historia y disfruté mucho en la Premier, pero me quedo con aquella noche de 2005 en el Carlos Tartiere. Hemos pasado muchas penurias, fue una época muy dura. El club se salvó de desaparición y ahora está celebrando un centenario y ese recuerdo es imborrable para mí.
—Metió gol en Ávila, ¿no?
—Sí. Golazo. Una falta que le pegué raso y botó 14 veces [risas].
—Demos un salto en el tiempo. 2016 y su regreso al Real Oviedo.
—Recuerdo que me fueron a ver un partido Joaquín del Olmo y Ángel Martín. A Langreo. Llevaba mucho tiempo con dolor desde Nápoles y bueno, creo que era súper sencillo volver a Oviedo. Pensaba que podía ayudar e iba a cumplir el sueño de poder jugar en el fútbol profesional con el Real Oviedo. Y si se daba bien, luchar por regresar a Primera. Firmé dos temporadas aquí y el dolor no me dejó seguir. Lógicamente, nunca iba a ser yo un impedimento para el este club. Renuncié a ese contrato y me retiré.
—¿Cómo fue ese momento?
—Llegamos a la última jornada con opciones matemáticas de entrar en playoff y yo ya empezaba a tener alguna rotura de fibras. Ese dolor de tobillo acaba descompensando el cuerpo y recuerdo una conversación con Fernando Hierro. Fuimos a comer y me dijo que ya me estaba viendo sufrir más de la cuenta y le dije que tenía razón. A Fernando lo considero un amigo, no era fácil para un entrenador sentarse conmigo para decirme casi como un padre que ya me veía sufrir más que disfrutar. Yo ya tenía la decisión tomada de semanas antes, pero le agradecí mucho esa conversación.
—Llegó a marcar con el Oviedo en Segunda y lo hizo en el Tartiere.
—El segundo mejor recuerdo que tengo como futbolista, seguramente, porque me sigo quedando con el ascenso ante el Ávila. Metiendo ese gol me quité mucho peso de encima y además sirvió para ganar a un Levante que acabó subiendo sobrado.
—De aquel Real Oviedo solo continúa David Costas.
—Ahí lo tienes, capitán del Oviedo y siendo un pilar fundamental del equipo en Primera. Me alegré mucho por su renovación, porque es un chico que le ha costado mucho asentarse y en Oviedo ha encontrado su lugar.
—En 2019 usted volvió al Real Oviedo como secretario técnico.
—Otra vez dije que sí, lógicamente sin mirar las condiciones. Estuve muy poco tiempo porque pasaron cosas que, siendo accionista y aficionado, no me gustaban. Salí públicamente a decir que si no podía ayudar al Oviedo me haría a un lado y así lo hice.
—¿Cómo era trabajar en la época de Carso?
—Bueno, yo venía con una herencia de Ángel Martín y había muchos jugadores con contrato, con la plantilla prácticamente hecha. Estaba Joaquín del Olmo, que era el que tenía la última decisión en todo, como el director general y el director deportivo. Yo simplemente era el secretario técnico, aunque sí que es cierto que hacía funciones de director deportivo. A nivel operaciones fichamos a Juanjo Nieto, Arribas, Sangalli y Ortuño y subimos desde el filial a Lucas, Jimmy y Edu Cortina.
—¿Qué opina de la importancia que debe tener la cantera en el Real Oviedo?
—Yo confío mucho en la cartera porque lo viví y porque estuve 14 años en El Requexón hasta llegar al primer equipo. De aquí ha salido Santi Cazorla, ha salido Juan Mata, ha salido Adrián López, futbolistas que luego generaron traspasos. Los canteranos son futbolistas que normalmente son baratos, que en muchos casos cobran el mínimo y que ahí está su rendimiento. Se ha visto en Oviedo estos últimos años, cuando han tenido oportunidades siempre han dado la cara. Y ahí fue Viti a Las Palmas para jugar en Primera, Abel Bretones a Osasuna o Jimmy, Borja Sánchez y Lucas jugando más de 100 partidos cada uno con el primer equipo. Chicos que defienden el escudo por encima de su familia y que siempre hay que tener en plantilla.
—Borja Sánchez, al que tuvo en Burgos cedido. Llegó a debutar en Primera con el Real Oviedo, pero no se quedó.
—Creo que es un jugador con un talento extraordinario y que ha hecho carrera en el fútbol profesional. A mí me queda una espinita con él porque creo que es un futbolista de Primera División, no solo por talento, que eso lo ha demostrado y creo que es indiscutible, sino por físico. Creo que es un chico que físicamente podía haber jugado al más alto nivel y es una espinita que me queda. Ahora está en Primera RFEF y me da pena verlo en una categoría no profesional, porque creo que es un futbolista de primer nivel. Eso sí, en el fútbol tienes que ser muy constante. El fútbol profesional no perdona a nadie, viene otro y te come la tostada.
—¿El Michu de ahora trabajaría en las condiciones en las que trabajó el Michu de 2019?
—Yo en el Oviedo sí. Lógicamente las condiciones no eran las mejores de aquella. Ahora el Oviedo está en Primera División y es un club impresionante, pero si hablas del Oviedo en Segunda pues estás hablando de un transatlántico. En el momento que yo estaba trabajando ahí era un equipo que llevaba cuatro años en el fútbol profesional y ahora es otra cosa.
—¿Cree que el modelo multipropiedad casaría contigo?
—No lo sé, no lo sé. No sé muy bien cuál es ese modelo. Entiendo lo que es una multipropiedad, lógicamente creo que tiene beneficios, tiene pros y contras. Pero yo creo que, a pesar de haber una multipropiedad, cada club tiene que tener un directo deportivo, debe tener un rumbo. Esa persona, el director deportivo, es para mí la más importante del club porque lo que se consiga sobre el césped lo marca absolutamente todo. Me costaría muchísimo, respondiendo a tu pregunta, poder trabajar en una empresa en el que no pueda tomar las decisiones finales. Creo que no trabajaría en una dirección deportiva en la que no tuviese la decisión final.
—La última. ¿Cómo fue el 21 de junio de 2025 de Michu? ¿Cómo vivió el regreso a Primera División?
—Pues en el Tartiere, emocionado y después celebrando en la Plaza América. Al final como un aficionado más, con los amigos de aquí. Veníamos de sufrir muchísimo, muchísimo. Eso sí, estaba convencido de que el Tartiere iba a ser diferencial. Y lo fue. Se cerró el círculo, llevábamos un viacrucis de 25 años y lo conseguimos. Merecíamos subir, merecíamos disfrutar de este centenario en Primera División y en ello estamos.