Oier Luengo repasa sus cuatro años de azul: «Fue una suerte vivir todo lo que significa el Real Oviedo»

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Oier Luengo, en la celebración del ascenso del Real Oviedo
Oier Luengo, en la celebración del ascenso del Real Oviedo Real Oviedo

El central, ya futbolista del Burgos, charla con La Voz de Asturias y analiza todo lo vivido en la capital del Principado

14 jul 2026 . Actualizado a las 09:10 h.

Ya instalado en Burgos tras dejar atrás cuatro años y 92 partidos vestido de azul, es momento de repasar lo que ha sido Oier Luengo (Amorebieta, Bizkaia; 1997) en el Real Oviedo. LA VOZ DE ASTURIAS, el mismo diario al que concedió su primera entrevista en la capital del Principado, charla con el central vasco y analiza todo lo vivido desde su llegada en el verano de 2022 hasta su reciente salida definitiva tras la cesión del pasado mercado invernal. El club que se encontró y el club que deja, el futbolista y la persona que era al llegar y el futbolista y la persona que es ahora. 

—Ya pasó una semana de la despedida. ¿Cómo lo lleva?

—Han sido muchos años, es la realidad. Cuatro en el mundo del fútbol se notan y me llevo muchos recuerdos, mucha gente y muchos amigos. Siempre da pena y los cambios son complicados, pero bueno, empieza otra etapa y tengo muchas ganas. Aunque sí, los cambios siempre son difíciles al principio y más después de haber sido tan feliz como lo fui en Oviedo.

—¿Cuando salió en enero tenía claro que no iba a volver a jugar en el Oviedo?

—Pues no creas. Cuando me fui en enero me iba a jugar más, básicamente, algo que curiosamente no se dio. Pero nada más, sumar minutos y volver a coger las sensaciones que tuve para luego volver. Y no se ha dado nada de lo que tenía en mi cabeza [risas].

—¿Pudo quedarse entonces?

—Estuvo sobre la mesa, sí. Marcharme ha sido más una decisión propia que algo motivado por el club. Podría haberme quedado para competir un puesto, pero me vuelve a salir la opción de Burgos, un contrato más largo y en un sitio donde a pesar de no jugar demasiado sí estuve muy a gusto. Cerca de casa, una ciudad que me gusta… fue todo un cúmulo de circunstancias que me han llevado a cambiar de aires.

—¿Habló con Julián Calero?

—Hablé con él al llegar a la pretemporada. Me dijo que contaba conmigo, le expliqué mi situación, que solo me quedaba un año de contrato en Oviedo y que tenía esta oportunidad con un contrato más largo. Estaba ahí un poco la cosa de qué pasaría si me quedo aquí y me lesiono y no vuelvo a jugar o si sencillamente no apuestan por mí cómo encararía la siguiente temporada, igual no me vuelve a salir una oportunidad como la del Burgos.

—Y el Burgos siempre estuvo ahí.

—Es verdad que con Michu siempre tuve buena sintonía. Él ya me dijo en enero que, pasase lo que pasase, si yo estaba por la labor me iba a volver a intentar fichar. Y así fue. A pesar de no jugar allí, sentía que confiaban en mí. También hablé con Sergio Francisco y me hizo ver que encajaba bien en el proyecto.

Oier Luengo, con Jaime Vázquez por detrás, celebra su gol al Burgos
Oier Luengo, con Jaime Vázquez por detrás, celebra su gol al Burgos Real Oviedo

—Si le dicen en 2022 que iba a vivir todo lo que ha vivido…

—Para eso fiché por el Oviedo, básicamente. Cuando salió esta opción hace cuatro años no me lo pensé porque sabía perfectamente que podíamos pelear por cosas por las que peleamos y encima lograrlas. Fue una suerte vivir todo lo que significa el Real Oviedo.

—El Oier que llegó a Oviedo y el Oier que se marcha.

—El que llegó a Oviedo era un niño y ahora ya se va un adulto, o por lo menos una persona más formada, que sabe lo que quiere y que está más preparado para tomar decisiones. Vine con solo un año en Segunda de experiencia y todo lo vivido me ha ido formando y convirtiendo en lo que ahora mismo soy como futbolista y como persona también.

—Siempre dio la sensación de que Oviedo le sentó bien desde el primer momento.

—La forma de ser de los del norte hace que vayas donde vayas facilite todo. Quieras o no tenemos similitudes y en general fue un cambio o un salto bastante fácil de llevar. Luego pues ya te digo, la gente del club me ayudó mucho, mis compañeros también y en poco tiempo Oviedo se convirtió en mi segunda casa, algo que cuatro años después puedo decir que lo sigue siendo.

—En abril de 2023 LA VOZ DE ASTURIAS le hizo su primera entrevista y dijo que la competencia que había en el puesto no fue un problema para fichar por el Oviedo.

—Siempre la tuve y ha sido una de las claves del buen hacer del equipo de estos años y también de mi crecimiento. Siempre competencia sana, que hace mejorar a todos. Supe desde el primer momento que era una oportunidad única para mí a pesar de todos los buenos jugadores que había en mi posición y a la vista está que no me equivoqué. Siempre he apretado para jugar, siempre estuve disponible y luego el míster decidía, pero estoy muy tranquilo con mi aportación porque creo que nunca he dejado de dar el 100%.

—¿De todos estos años cuál fue su mejor momento de juego?

—Lo tengo claro, el año del casi ascenso en la 23/24. Me encontré increíble y el equipo también alcanzó un punto de juego en el que se sintió muy cómodo y lo disfrutó. Y eso que cuando ascendimos fue el siguiente, pero bueno, aquella temporada conocí a Leo (Román) y a Abel (Bretones), por ejemplo, que empezaron siendo compañeros y ya son amigos. Esa temporada me marcó mucho, me sentí importante dentro del club y que podía jugar en cualquier contexto.

—La 23/24.

—A nivel de emociones esa temporada fue difícil de igualar porque necesitamos coger una racha muy, muy buena, muy difícil de ver en Segunda, para engancharnos arriba. Y la gente se enganchó con nosotros. Disfrutamos del día a día, de las semanas y de los partidos. El ascenso hubiese sido una guinda perfecta y la intensidad era otra, aunque todo esto es compatible con decir que lo que sí conseguimos al año siguiente ante el Mirandés fue todo lo mágico que sabíamos que hubiese sido el año anterior.

—¿Recuerda algo del partido de Cornellá?

—Solo recuerdo que llegamos con ventaja y en dos acciones casi seguidas del primer tiempo se acabó. A partir de ahí no fuimos nosotros en ningún momento, si lo hubiésemos encarado como todos los anteriores pues se hubiese conseguido, pero nos pesó la inexperiencia y la situación.

—Cada vez que hablo con los Jimmy, Abel y compañía no quieren saber nada de aquel día.

—Evidentemente a los que vivimos lo del año siguiente se te quita la espina, aunque no creas que he pensado mucho en lo bonito que hubiese sido conseguirlo en 2024. Me mencionas a Jimmy y sé bien la ilusión y lo feliz que le hubiese hecho a alguien ovetense y oviedista como él conseguirlo, y yo lo mismo por conseguirlo a su lado. Fue duro, es así, pero la experiencia nos ayudó el año siguiente.

—La 24/25.

—La resaca emocional del año anterior estaba ahí y costó superarla, incluso con victorias no se iba del todo aquel fantasma, pero fue esa regularidad la que hizo que pudiésemos estar en disposición de firmar ese sprint final que nos lanzó al playoff. Parecía que íbamos al ralentí, pero llegamos muy bien y pudimos vivir el gran momento de nuestras vidas.

—La final empezó con 1-0 en Anduva y creo que el Oviedo no mereció perder aquel partido.

—Estoy de acuerdo.

—Fue titular y jugó junto a Dani Calvo y Costas.

—Un partido bien trabajado, sin duda, el planteamiento era inteligente y lo más justo hubiese sido el empate, seguro. Tuvimos el penalti y alguna situación más, pero no pudo ser. Eso sí, y suena a tópico, pero es que salimos de allí convencidos de que íbamos a conseguirlo. Era una convicción total, no había dudas.

Veljko Paunovic, junto a Dani Calvo, Luengo, Costas y Aarón Escandell
Veljko Paunovic, junto a Dani Calvo, Luengo, Costas y Aarón Escandell Real Oviedo

—Carlos Tartiere. Entró en el 77’ por Hassan… y a defender.

—Ya me conoces, intento siempre estar igual sea cual sea el escenario. Salí al ruedo sabiendo lo que tenía que hacer y cómo tenía que hacerlo porque en nuestra demarcación no entiendo hacerlo de otra forma, te exige estar 100% concentrado. Mi juego se basa en ello porque si no, no podría estar ahí. Como si son 90 minutos los que juego o 15. Evidentemente siempre quieres ser titular, pero los jugadores debemos ser conscientes de que juegan once y que el resto estamos para ayudar, ese es mi planteamiento y así lo viví también el día del ascenso.

—Una virtud no tan habitual la que comenta, saber que siempre hay que estar preparado.

—A ver, no sé. Mis padres me han dicho desde pequeño que los deportes colectivos funcionan así. Siempre quiero jugar, pero hay una cosa que está por encima de todo y eso es el equipo, y hay que entenderlo. Si no entiendes que ese 100% hay que darlo aunque entres en el minuto 95 para defender un córner, malo. Así lo vivo yo. Claro que me enfado y no me gusta cuando no juega, pero es que esto es fútbol profesional y que mi pan depende de ganar partidos y de que el equipo funcione. Estar preparados para cuando llegue el momento aprovecharlo, eso es el fútbol profesional para mí. Siempre intenté ayudar al equipo y aunque quisiese no voy a poner malas caras en un entrenamiento cuando no esté participando, eso no ayuda a la convivencia ni a la salud del propio equipo. Luego pues seguramente me lo llevo a casa y ahí mi pareja, mi familia, mis amigos pues me ayudan a digerirlo.

—El ascenso.

—Marcó Portillo y dije ya está, conseguido. La celebración que viví, uf. Con toda la afición, con toda la ciudad y también con todos mis seres queridos. Fue un día de emociones fuertes y de mucha felicidad, y que mi familia y mis amigos pudiesen vivirlo conmigo es algo que me llevo para siempre. Mira que me imaginé veces lo que sería ascender con el Oviedo y es que no me decepcionó ni lo más mínimo. Fue tal cual soñé.

—Futbolísticamente, ¿qué central vino y qué central se marcha? Costas siempre destacó de usted lo duro que es en los duelos.

—David me conoce bien y siempre me ha dicho eso, sí, que en el uno para uno soy muy intenso y muy pesado. Ser intenso y estar concentrado seguramente sea mi gran virtud. Un portero vive de lo que para y un central vive de lo que roba, de lo que evita, de lo que habla. Siempre me he centrado en eso y creo que sigue presente.

—Estaban Dani Calvo y David Costas cuando llegó y ahí siguen.

—Son muy buenos jugadores y tienen la categoría más que mascada. Siempre ha sido una competencia dura, pero también muy bonita. Sana, sin enfados. Jugaba el que le tocaba, siempre ellos un poco más que yo, es así [risas], pero he aprendido mucho. La relación siempre ha sido muy buena y lo sigue siendo.

—El compañero que más le sorprendió en el Real Oviedo.

—Mi gran amigo Leo Román. Llegó siendo un absoluto desconocido que no le habían dado bola en el Mallorca y cuando se puso a parar en El Requexón el primer día aluciné. Recuerdo de decir todos «pero y lo que para este tío, qué locura». Poco a poco nos fuimos acostumbrando y descubrimos el porterazo que es.

—El entrenador con el que mejor jugó.

—Aunque ahora sea impopular, creo que con Carrión alcancé mi pico de juego. Si me tengo que quedar con uno a nivel de sacar la mejor versión, vuelvo a elegir esa 23/24.

—Dígame algo de Álvaro Cervera, Javi Calleja, Veljko Paunovic y Guillermo Almada.

—Cervera era muy exigente, pero recuerdo que estuve cómodo con él. Me gusta que me aprieten y que sean sinceros conmigo, y él lo fue. Con Calleja el día a día fue bueno, y aunque sí es verdad que en la primera parte de la temporada jugué tampoco recuerdo que me diese bola al 100%. Pero fue una buena etapa. Veljko era algo más del estilo de Cervera, pero es que fue justo lo que necesitábamos en el momento en el que llegó y no pudo salir mejor. Y Almada pues tampoco pude conocerlo mucho, me intentó convencer para seguir en enero, que me veía con buenas condiciones, pero poco más.

—¿Qué Oviedo deja?

—Lo bueno que tiene este club es que siempre va a estar en disposición de volver a subirse a la ola buena gracias a la afición. Siempre van a estar ahí y el club siempre va a estar cerca de alcanzar su mejor nivel. El descenso dolió, es evidente, y también es evidente que no se hicieron las cosas bien, pero creo que sigue estando en disposición de seguir progresando. Luego hay que hacerlo, claro.

—¿Se veía venir el descenso en agosto de 2025?

—En la cabeza de los jugadores creo que siempre estuvo que iba a ser un año complicado. Más allá de acertar o no en los fichajes, que es algo complicado, creo que lo que sí se tenía que haber hecho es mantener el bloque, construir desde ahí y hacer seis fichajes de nivel para elevar el techo de la plantilla. Cuando un equipo lleva compitiendo junto un par de años y consigue un éxito hay que intentar cuidarlo y protegerlo, porque es algo difícil de conseguir. Y eso hace que gestionar luego los momentos complicados, que en Primera sabíamos que iban a llegar, fuese más sencillo. Faltó eso. Había que traer jugadores y traerlos de calidad, sí, pero manteniendo antes lo que tenías.

—Sin Santi Cazorla ni Lucas Ahijado no está asegurado que el Real Oviedo vaya a tener algún canterano en la 26/27.

—A mí me da pena. El sentimiento de pertenencia que tiene el canterano no lo tiene nadie, es así y lo digo convencido porque creo en ello. Es una pena que no se estén dando oportunidades y no se pruebe si de verdad vale o no, porque lo que te da a nivel de afición y a nivel de cantera que haya referentes en el primer equipo es oro. No te lo da nada más. Creo que se debe confiar en ese trabajo de cantera, porque se está haciendo bien y hay gente más que válida.

—Una que hago siempre, Santi Cazorla.

—Es un paisano, como decís por ahí. Mira que mis amigos me preguntaron por él como si me estuviesen preguntando por una deidad, pero es que les decía siempre que podía estar con nosotros ahí cenando que iban a flipar. Es una de las personas más increíbles que me he encontrado nunca y una de las claves es esa sencillez que tiene siendo quién en es en este mundo del fútbol.