¿Cómo que en Asturias no hay turismo de playa?

Oriol López
Oriol López REDACCIÓN

COMARCAS

El extremo occidental del Principado está plagado de arenales. El hotel Casa Peleyón se encuentra a tiro de piedra de un sinfín de ellos

04 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

A diferencia de lo que se decía del Imperio Español, la leyenda cuenta que en Asturias nunca sale el Sol. Ello no impide que muchos turistas se acerquen al Principado en busca de sus playas, que ofrecen otros estándares más allá del tumbarse debajo de Lorenzo a tostarse. Ambas partes de la costa, tanto la oriental como la occidental, son ricas en arenales aunque, en esta ocasión, el protagonista es el poniente más extremo de la región. Y acercarse a toda esta zona es mucho más fácil si uno se aloja en un enlace estratégico como el que ofrece el hotel Casa Peleyón, ubicado en Lois (Figueras). El hospedaje, distinguido desde el año 2005 con el sello de calidad de Casonas Asturianas, se encuentra además a tiro de piedra de Castropol o la gallega Ribadeo.

«Según llegas ves cómo era las grandes casonas asturianas y como se abastecían», explica Ángeles Pérez, la gerente. Y es que todo el hotel es una antigua casa de labranza que fue utilizada hasta los años 50, con su pozo, huerto, palomar, lavadero, un cabazo -hórreo gallego- de tres pisos, gallinero y una cuadra… que ahora es el salón. La casa, que siempre perteneció a la familia y fue heredada de unos abuelos, se rehabilitó en el año 2000, y se hizo al «estilo italiano». «Es decir, sin alterar nada, o lo mínimo, el original», puntualiza Ángeles. Además, el salón también tiene forma abovedada porque, en aquella época, allí era donde se guardaba el barco, que tenía una vela latina. En su exterior destaca una finca de una hectárea, que antiguamente era la huerta y que se ha convertido en una zona ajardinada. En cuanto a las habitaciones, las de la primera planta tienen una terraza-corredor; y una de las que se encuentra en la planta baja tiene acceso a un jardín privado. 

Todos los lugares tienen varios factores que les caracterizan, su sello personal; en este caso, se materializa en dos cosas: los desayunos y el servicio de masajes. «Nuestro desayuno buffet suele tener mucho éxito», afirma Ángeles. Está compuesto de diferentes recetas de repostería casera, entre otros, y de zumo recién exprimido. En cuanto al servicio de masajes, pueden ser tanto de fisioterapia como relajantes, haciendo uso de técnicas tradicionales chinas. Entre las opciones, destaca el masaje cráneo-facial, para liberar el cuello y las zonas de mayor tensión acumulada; y el de reflexología podal, un procedimiento que hace desaparecer los dolores de los pies y produce una gran sensación de bienestar.