La guardiana del Meicín

Carmen Liedo REDACCIÓN

CUENCAS

Tania Plaza, refugio del Meicín
Tania Plaza, refugio del Meicín

Tania Plaza gestiona desde hace cuatro años el albergue de Las Ubiñas, siendo la única mujer en Asturias y en España que está al frente de un refugio de alta montaña

25 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El refugio del Meicín siempre ha sido un refugio singular. El edificio primitivo se construyó en 1961 en el corazón de Las Ubiñas con una estructura tan singular como triangular por su tejado a dos aguas que quedaba a dos metros del suelo. El 2008 culminó una reforma integral que le dio amplitud y un nuevo aspecto y desde octubre de 2013 está encargada de su gestión Tania Plaza, una de esas mujeres decididas a romper el techo de cristal, ya que es la única mujer que está al frente de un refugio de alta montaña en Asturias y casi con toda seguridad también en España. «Cuando presenté el proyecto y lo cogí lo hice todo a mi nombre», señala Tania, quien hace cuatro años estaba convencida de poder sacar adelante este reto tras haber estado viviendo en una cabaña un año y medio y conocer el entorno. A la ilusión que tenía entonces ha ido sumando la experiencia que le ha dado vivir día a día en pleno macizo y por eso, aunque tiene la concesión del Meicín hasta dentro de todavía otros seis años, espera que se la amplíen por lo mucho que disfruta del trabajo que realiza en contacto con la naturaleza.

La rutina en el refugio del Meicín es muy diferente en verano y en invierno, aunque Tania Plaza asegura que allí «siempre hay algo que hacer». De hecho, casi siempre tiene una o dos personas que le ayudan para atender las 42 plazas de alojamiento que tiene el albergue, en el que da desayunos, comidas y cenas, y no sólo para las personas que se quedan a pasar la noche, sino para cualquiera que vaya a pasar el día por Las Ubiñas. Según Tania, «en verano hay algo de turismo, pero el Meicín está más tranquilo de afluencia y es más bien gente que sube a comer o a tomar algo. Hay mucha más en invierno». Esto, añade, se debe a que el que gestiona «es uno de los pocos refugios que permiten que en más o menos una hora estás en alta montaña y a través de una ruta asequible sin grandes pendientes».

Así, durante los meses de julio y agosto, Tania Plaza aprovecha para bajar con su burro Jamfri al menos tres veces por semana a Tuiza, la localidad más cercana al Meicín, para hacer aprovisionamiento de víveres para el invierno, cuando es más complicado subirlos por las condiciones climatológicas. «En invierno los porteos ya tenemos que hacerlos con una mochila o con los cuatro perros con alforjas que tengo», explica la gerente del refugio de Las Ubiñas, que hace un balance positivo de su estilo de vida en el Meicín. No obstante, aclara que para vivir en un lugar así «tienes que tener la cabeza muy despejada, saber lo que quieres y venir sin problemas», ya que en el albergue no hay distracciones como puede ser la televisión y, por tanto, hay gente a la que le puede resultar aburrido un día y otro sin según qué comodidades o entretenimientos. Sin embargo, Tania dice que «siempre hay algo que limpiar o algo que arreglar, y los días de mucha niebla aprovecho para trabajar el cuero o para leer».

Y como la atención del Meicín tiene que ser constante, Tania no coge vacaciones en ninguna época del año. La única licencia que se permite, y por una cuestión de ahorro energético, es que entre octubre y mayo sólo abre los fines de semana «porque entre semana nunca hay nadie y para encender la calefacción de un edificio tan grande sólo para mí, pues he optado por bajar durante la semana».

Aún así, en lo que va de año ya han sido varios cientos de personas las que se han quedado a pernoctar en el Meicín y muchas más las que se acercan para pasar el día y degustar alguno de los platos que prepara la propia Tania. «Este refugio no tenía ni mucha gente ni buena fama, sin embargo, ahora hay mucha gente que viene a estar un rato, así que no me quejo del número de visitantes, prefiero que sea un volumen que pueda atender porque me gusta dar una atención diferente, que sea un refugio familiar y abierto». Es decir, Tania Plaza ofrece calidad y no sólo en los productos que sirve que «siempre son productos asturianos del pequeño comercio para contribuir a su promoción», sino también en un trato cercano con quienes pasan por el Meicín.

De todos modos, a la gerente del albergue de Las Ubiñas tampoco le gustaría que la zona se masificara de turistas como sucede, por ejemplo, en los Picos de Europa, porque aunque sabe que mucha gente puede vivir de ello «para mí está primero la naturaleza que el dinero», concluye.