«La situación fue totalmente límite. Era o ellos o Raúl»

El abogado Jorge Canteli dice que lo que vivía la familia desde hace más de una década «era un infierno» por los malos tratos a los que los tenia «sometidos literalmente» el fallecido

Una situación insostenible El abogado del acusado en Lantero estudia alegar defensa propia o miedo insuperable

Redacción

«El día de los hechos, el pasado jueves, posiblemente si no es Raúl, es la madre, el padre o Marcos. Era uno fijo. La situación fue totalmente límite. Era o ellos o Raúl». Con estas palabras ha querido expresar el abogado de Felipe Montes la dificilísima situación que se tuvo que haber vivido en el número 33 de Lantero el pasado jueves para que la pelea familiar concluyera con el hijo menor, Raúl, de 34 años, muerto por un disparo de escopeta, el padre detenido como presunto autor del disparo y Marcos, el hermano al que el fallecido habría agredido, con lesiones y golpes de la suficiente consideración como para tener que trasladarse al hospital Valle del Nalón para ser atendido de las mismas. Sin embargo, por lo que cuenta Jorge Canteli esta pelea no fue un hecho aislado ni circunstancial, sino que «la situación o el ambiente que había en esa familia era un ambiente de tensión absoluta». Concretamente dice que lo que vivían en esa casa desde hace más de una década «era un infierno» porque lo malos tratos físicos y psicológicos a los que los tenía «sometidos literalmente» el fallecido.

 «Era un infierno y esto ya se veía venir ya de hace muchísimos años», comenta con pesar el abogado de Felipe Montes, que asegura que «la familia estaba sometida literalmente a este chaval, sometida a sus caprichos, a la violencia física y psicológica, a las vejaciones… Es decir, un sometimiento absoluto». De hecho, ha recordado que «a Felipe casi lo mata hace cuatro años y fue la primera vez que se atrevió a denunciarlo». Fue en ese momento cuando Raúl Montes, el fallecido, tuvo una orden de alejamiento tanto del domicilio familiar como de sus moradores durante diez meses en 2013, sin embargo Canteli apostilla que «las agresiones y las amenazas fueron constantes» y que «la situación era insostenible desde hace diez o quince años» a esta parte por su carácter violento. «Los malos tratos físicos y psicológicos eran permanentes tanto al hermano, como al padre como a la madre», indica el representante legal de Felipe Montes.

 Respecto al día de los hechos, Jorge Canteli ha explicado que hubo «una situación crítica» porque el fallecido, Raúl Montes, golpeó a su hermano «y la situación se desbordó porque ya era extrema» y porque, según sus palabras, «la tensión a la que estaba sometida la familia ya era brutal».

El abogado ha relatado también que después del episodio de 2013 en el que Raúl «intentó matar» a su padre y tras la orden de alejamiento, que actualmente ya no estaba en vigor porque duró unos meses, el fallecido «durante un tiempo estuvo un poco mejor, pero después empezó otra vez a complicar la situación». Pese a que la situación era «insostenible», Jorge Canteli confirma que Raúl «estaba en casa con ellos» porque «al final es un hijo e intentas taparlo de alguna manera para ver si se soluciona». Es más, el abogado ha dicho que el entorno familiar un poco más lejano «no sabía nada o sabía pero no totalmente todos los pormenores».

Jorge Canteli confía en que este contexto de violencia y agresiones que se vivía en la vivienda número 33 de Lantero sirva para explicar a la hora del juicio que llevo a su defendido, Felipe Montes, a efectuar tres disparos, dos de los cuáles previsiblemente habrían sido al aire con pretensiones disuasorias, mientras que el tercero presuntamente lo recibió su hijo en la parte baja del torax. Tras disparar, fue el propio padre, Felipe Montes, el que llamó y se puso a disposición de la Guardia Civil.

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