«La minería está demonizada porque no hay un lobby de presión que la defienda»

El secretario del SOMA, José Luis Alperi, asegura que el sindicato está trabajando en reunir la voluntad política para que el sector no desaparezca

José Luis Alperi, secretario del SOMA-FITAG-UGT
José Luis Alperi, secretario del SOMA-FITAG-UGT

Sama de Langreo

José Luis Alperi (Cuturrasu, Langreo, 1970) pasará a la historia por haber sido el secretario general del SOMA-FITAG-UGT que defendió las siglas del sindicato cuando éstas corrían el riesgo de desaparecer por la constitución de la Federación FICA-UGT Asturias, defensa que llevó al extremo de casi desvincularse de UGT pese a los 107 años de historia que les unían. Siempre con el apoyo de los afiliados. El órdago terminó con una resolución de las ejecutivas federal y confederal cediendo a dejar que el SOMA continúe con la autonomía que tenía previa a aquel congreso de constitución de la federación que tuvo lugar en noviembre. Sin embargo, el secretario del sindicato minero no ha presumido ni hecho gala de haber ganado la partida porque para él lo importante es el «trabajo y la dedicación a los afiliados», claves con las que cree que se puede recuperar la sintonía con FICA-UGT porque entiende que hoy por hoy «en UGT hay un déficit importante de acercarnos a los centros de trabajo». Mientras tanto, por delante tiene un complejo año en el que habrá de defender al sector minero para evitar su cierre el 31 de diciembre, como obliga la Decisión 787 de la UE. Quiere ser optimista y pensar «que nadie va a prescindir del sector minero de un plumazo», aunque también es consciente de que es un sector «demonizado» porque le falta un lobby de presión que lo defienda, por eso considera fundamental «aunar la voluntad política» de todos los partidos. Y mientras pone toda la carne en el asador por conseguir un plan estratégico nacional para la energía, en Asturias está abierto el debate sobre quien habrá de ser el candidato de la FSA a la presidencia del Principado. Se reserva su opinión sobre quien debe ser, porque dice que lo que importa es «normalizar el partido, que no lo está, y ya toca».

-La pregunta es obligada ¿ha retomado el SOMA la sintonía con FICA-UGT?

-Nosotros la sintonía la retomamos con trabajo y dedicación a los afiliados. Es lo que veníamos haciendo y lo que vamos a seguir haciendo. La sintonía, por ejemplo, se recupera dando una asamblea el pasado jueves en dos centros de trabajo de una empresa que está en Trevías y La Espina, una empresa del sector agroalimentario, que tiene unos salarios de 12.000-13.000 euros brutos al año y que quieren reducir esos salarios. O se retoma la sintonía ganando las elecciones en Coca-Cola en Asturias por tres a cero.

-¿Podrán hacer unos y otros borrón y cuenta nueva?

-Lo que hay que dar a la situación es tiempo y trabajo.

-No obstante, la cuestión de la fusión queda ahí sine díe pero en teoría tendrá que llegar a hacerse ¿no?

-Lo que nosotros explicamos en la última asamblea de afiliados fue la resolución que se nos puso encima de la mesa por parte de la ejecutiva federal y confederal y, como digo, habrá que ir paso a paso y con el tiempo ver lo que ocurre. A nosotros lo que nos interesa es normalizar y dedicarnos a defender a los afiliados y trabajadores, que es lo más importante que tenemos que hacer.

-Después de estos meses de tensión ¿qué objetivos tiene el sindicato por delante?

-En el SOMA-FITAG-UGT tenemos varios objetivos por desarrollar. El lema del 1 de Mayo es «Mejor empleo y mejores salarios» y nosotros creemos que es una de las líneas donde tenemos que actuar. Se anuncian grandes inversiones en muchas empresas de Asturias pero esas inversiones no van acompañadas de creación de empleo, y nosotros creemos que llegó el momento ya de que las inversiones, más allá de consolidar empleo, que está en unos niveles mínimos y creemos que no puede bajar más, sirvan para crear puestos de trabajo con mayores salarios y, sobre todo, respetando la igualdad entre trabajadores y trabajadoras.

-Aunque finalmente no haya habido separación ¿el SOMA sigue con la idea de avanzar en un sindicato multisectorial?

-No, la UGT tiene varias federaciones que cubren todos los sectores y nosotros con los cuatro sectores a los que representamos, minería, energético, químico y agroalimentario, pues trabajaremos para consolidar esos sectores y para consolidarlos dentro de la UGT.

-¿Qué espera el SOMA de este Primero de Mayo que vuelve a las comarcas mineras, concretamente a Langreo?

-Esperamos movilización. La sociedad se está dando cuenta ya de que no se pueden aguantar los recortes que este Gobierno nos está haciendo, partiendo de la reforma laboral, las reformas en educación, en sanidad, los recortes en las pensiones, que ahora se da una patada al balón hacia delante con unos intereses concretos, y volveremos a encontrarnos dentro de uno o dos años con esos recortes… Por tanto, lo que esperamos es que los sindicatos sepamos estar a la altura de esa sociedad y movilizarnos para defender lo que es nuestro y este gobierno está tratando de arrebatarnos.

-El 1 de Mayo es una fecha señalada para la reivindicación sindical, pero una de las cosas que reprochabais a UGT es que se había perdido el estar en los conflictos a pie de calle.

-Y lo sigo pensando. Lo que más agradecen los trabajadores es que estés al lado de ellos, en su centro de trabajo para transmitir sus problemas y nosotros es donde mejor los conocemos, por tanto, yo sigo pensando que tenemos en UGT un déficit importante de acercarnos a los centros de trabajo y por ahí es por donde tenemos que avanzar.

-La minería está en unos momentos decisivos y, sin embargo, parece que está todo muy tranquilo y pausado cuando el tiempo apremia.

-Es la sensación que puede dar afuera, pero nosotros desde el SOMA-FITAG-UGT no hemos dejado de pelear por la minería en ningún momento. Es cierto que no estamos cortando carreteras o no estamos visualizando la protesta de una manera tradicional, entre comillas, pero sí tenemos que avanzar en otra línea, que es en la que estamos trabajando. Reunir la voluntad política para que el sector de la minería no desaparezca, y cuando digo voluntad política pues implica al Gobierno del Partido Popular y al resto de partidos políticos, porque estamos convencidos de que no se trata de una cuestión económica ni normativa, sino de una voluntad política, de que el carbón autóctono forme parte del mix energético.

-Hablas de aunar voluntad política y hay mucha disparidad de criterios incluso dentro del mismo partido y entre partidos de la izquierda.

-No lo negamos, y es una de las cuestiones que nosotros ponemos encima de la mesa con total claridad. A nosotros no nos va a temblar el pulso al señalar a quienes no consideren que el sector de la minería aún debe jugar hoy y en un futuro cercano un papel fundamental en el mix energético. Siempre reclamamos que debería haber un pacto de estado por la energía y seguimos pensando que es la vía para acomodar al sector energético y que no sean las empresas quienes marquen esas políticas. El Gobierno es el encargado y, por tanto, también ahí, en la disparidad de criterios de los partidos políticos y dentro de los partidos políticos, nosotros vamos a incidir en salvaguardar un sector que creemos fundamental.

-Esa disparidad de criterios ¿nos perjudica frente a la Unión Europea, al no ver una defensa unánime del sector minero?

-Yo creo que nos falta un diálogo de verdad sobre lo que tenemos encima de la mesa. Lo que no se puede es estar sin una planificación ordenada, y en esto el Gobierno llega tarde y llega arrastrado por quienes hicieron la Comisión de las regiones para una transición justa. Así, lo que estamos intentando que se plasme es una línea de argumentación única de España para que esa posición se vaya a explicar a Europa, pero hace falta diálogo y pedagogía sobre lo que es realmente el sector de la minería en estos momentos, lo que significa y el papel que puede desarrollar a corto y medio plazo.

-Está demonizada la minería ¿no?

-La minería está muy demonizada porque es uno de los sectores en los que no hay un lobby de presión que la defienda como hay en otros. Porque cuando se habla de ayudas a la minería, que son las que se pretenden demonizar, nunca se pone en comparación con el rescate a las autopistas de peaje, en el que se gastaron 4.500 millones de euros; lo que nos va a costar el almacén de gas Castor, que serán cerca de 2.800 millones de euros; de los sistemas insulares eléctricos, que están también ayudados; de los vuelos a las islas; del dinero que se ha dado a los bancos y que no nos van a devolver… 

-¿En qué punto se encuentran las negociaciones con el Gobierno estatal para evitar el cierre del sector?

-Entre el Gobierno y los sindicatos por un lado, y entre el Gobierno y las empresas por otro hay unas reuniones de trabajo con la idea de que a principios de junio haya material suficiente para celebrar una comisión de seguimiento y discutir la posición y lo que va a ser el futuro del sector en el corto-medio plazo.

-¿Hay opciones reales de continuidad?

-Quiero ser optimista y quiero pensar que nadie va a prescindir de un sector completo de un plumazo. No estamos hablando de una empresa de mayor o menor tamaño, sino de un sector que ha hecho una reconversión brutal que necesita que se lleve a cabo con una transición justa, ordenada y equilibrada, por tanto, yo no entendería que se hiciera de otra manera.

-Cuándo se habla de mantener el carbón autóctono en el mix energético ¿de qué cifras se está hablando?

-Lo primero se trata de definir dentro de un plan estratégico nacional en qué medida va a participar cada energía. Nosotros creemos que todas deben tener su participación y habrá que decidir si el carbón es un 7, un 9 o un 15%. Ahora mismo el carbón nacional está participando en un 9-10% y sería una de las cuestiones que se podrían poner encima de la mesa, pero más allá de la cifra, hay que decir en cuánto y cumplirlo porque no sirve de nada firmar un acuerdo y luego se incumpla sistemáticamente desde el minutos uno.

-De incumplimientos sabemos mucho, ¿no?

-Ya no sólo en la parte sectorial, sino en la de reactivación se han firmado 250 millones de euros en el plan 2013-2018, estamos en mayo del 2018 y no se ha invertido un euro en las comarcas mineras, ¡si eso no son incumplimientos!

-¿Es una forma de asfixiar a estos territorios?

-Sí, es una forma de asfixiar y penalizar a unos territorios que no deberían sufrir nada de eso porque ya bastante han ido padeciendo con la pérdida masiva de empleo.

-¿Por qué este castigo?

-Eso habrá que preguntárselo al Gobierno del Partido Popular.

-¿Consideramos incumplimientos lo que está pasando con el campus de Mieres?

-Nosotros el campus siempre lo enmarcamos en los fondos mineros, fue una apuesta de los sindicatos mineros para contribuir al cambio de la estructura socioeconómica de estas comarcas y desde el primer momento se dijo que deberíamos implementarlo para tener un campus de primera y no de segunda. Ahora está el tema del Grado de Deportes, pero antes estuvo el traslado de la Escuela de Minas, estuvo el master de Obra Civil, o el de Forestales o la Fundación de la Energía que ni siquiera está estudiada. Por tanto, nosotros lo que reclamamos para el campus es un plan integral que contemple el transporte, que los estudios que se impartan estén actualizados a la demanda del mercado laboral, que contemple el uso de la residencia de estudiantes, que incluya proyectos de investigación y desarrollo que luego puedan generar microempresas...

-No obstante, ya ha manifestado su apoyo a que el Grado de Deportes se implante en Mieres…

-La solución al campus no es una titulación concreta, pero la cuestión objetiva en lo que respecta a este Grado de Deportes es que quien mejores condiciones tiene para acogerlo es el campus de Mieres, porque hay instalaciones deportivas, hay equipamiento, con lo que la instalación de este grado en Mieres es una cuestión que, objetivamente, para el SOMA-FITAG-UGT no tiene ninguna duda. A partir de ahí, evidentemente, pocos querrán hacer con el campus lo que nosotros queremos hacer. Yo no entendería que la Escuela de Minas de Oviedo se trasladara del centro al Cristo en vez del centro de Oviedo a Mieres, si es que se traslada. Si se queda en el centro de Oviedo, en donde está, ahí poco que decir, pero si hay un traslado de la Escuela de Minas, como en su momento se habló, al Cristo, nosotros diremos que donde corresponde es al campus de Mieres. Son cuestiones que hay que ir sumando, pero siempre desde un plan estratégico integral, porque si no volveremos a cometer errores como los que hicimos con el patrimonio, con actuaciones aisladas que al final son parches más grandes o más pequeños, pero que no son la solución que se necesita.

-Otra patata caliente es la de las térmicas. ¿Hay que pensar que los cierres que se pretenden son para dar la estocada definitiva al carbón?

-Yo creo que el cierre de las térmicas es un elemento de presión sobre el Gobierno que al final no se va a llevar a cabo. Endesa ya no habla de cerrar térmicas, cambia su política en relación a las centrales térmicas e Iberdrola anuncia que seguiría con las centrales nucleares si recibe dinero para alargar su vida. Yo creo que esto forma parte del lobby de presión energético y hay un error en toda esta política energética: las empresas no pueden marcar la política energética del país, es el gobierno el que tiene que marcarla. Por tanto, no creo que vayan a cerrar las centrales térmicas más allá de las que realmente tienen una edad importante, pero yo creo que debemos apostar por que se planifique de una manera ordenada el mix energético, que es lo que va a tener una repercusión importante en la industria y en la sociedad. Ahora mismo, si hay quien pretende cerrar carbón y nuclear, por poner un ejemplo, lo que hay que decir, y se dice poco, es que es técnicamente imposible porque entre carbón y nuclear se genera el 40% de la energía en España, y no podemos prescindir de ellas de un día para otro porque dependeríamos del gas que viene de territorios políticamente inestables y de que haya sol viento. Si eso nos falla, pagaríamos la luz a precio de oro.

-Y mientras lidian con todo esto, continúa con lentitud el proceso del «Caso Hulla», donde están personados como acusación particular.

-Hay dos cuestiones: la regularización de dinero que hizo José Ángel Villa dio lugar a un caso que si no hay novedades se va a juzgar a finales de junio. Ahí hicimos lo que teníamos que hacer, una auditoría y poner en mano de los abogados un supuesto menoscabo del patrimonio sindical para que se inicie un proceso judicial. Una vez iniciado, no podemos más que respetar los tiempos y los resultados. Y en la «Operación Hulla», en lo que nos compete creemos que nuestra personación es importante porque complementa al otro caso. A partir de ahí respetar también los tiempos… Porque a veces las prisas pueden ser malas y pueden dar al traste con un proceso que vemos importante para devolver la credibilidad a organizaciones que por actuaciones de personas concretas estuvieron cuestionadas algún tiempo.

-Por cierto, ¿cuál fue su último contacto con José Ángel Villa?

-No lo recuerdo, pero antes de la regularización del dinero.

-Cuándo hablas de devolver la credibilidad a algunas organizaciones que quedaron cuestionadas ¿te refieres también al Montepío de la Minería?

-El Montepío se está ganando la credibilidad día a día, con los resultados económicos y de gestión, la integración de diferentes sensibilidades en la dirección del Montepío, la apertura a los familiares, la cantidad de convenios de colaboración que tiene con entidades y colectivos de todos tipo… Creo que el Montepío lleva una gestión y un camino que le ha devuelto la credibilidad hace tiempo. Y en este proceso del Caso Hulla, con su personación y sus ganas de esclarecer todo lo ocurrido yo creo que sigue sumando en positivo para la entidad, que quiero recordar que es de más de 10.000 mutualistas y tiene más de 200 empleos. Es una entidad muy importante para Asturias y para la minería.

-¿Qué me dices del sector crítico que tiene la entidad?

-Ese sector crítico tendrá que explicar cuáles son sus intereses particulares, porque yo creo que no ha explicado todavía qué intereses tiene en el Montepío y qué intereses particulares tiene, para ser concretos.

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