John Connolly: «La novela negra necesita de fuerzas muy oscuras para que la bondad sobresalga»
CULTURA
Connolly, de visita en los festivales «noir» de Aragón y Barcelona, presenta la 14.ª entrega de la serie de Charlie Parker
28 ene 2017 . Actualizado a las 10:08 h.Vuelve Charlie Bird Parker. John Connolly (Dublín, 1968) publica en España La canción de las sombras (Tusquets), el 14.º libro de la saga de uno de los detectives más queridos por el lector. Connolly, que acaba de recibir el premio de honor del Festival Aragón Negro, sitúa a Parker en un pequeño pueblo de Maine (EE.UU.), donde trabará amistad con una viuda y su hija, a las que deberá defender de las consecuencias de viejas atrocidades ocurridas en la localidad polaca de Lubsko bajo la ocupación alemana.
-La canción de las sombras abre con una cita de Mijail Bulgákov.
-Sí, hace alusión a por qué necesitamos la sombra para que la luz brille más -la literatura negra también se ocupa de lo bueno y de lo malo, de la vida y de la muerte-. Me gusta la idea de que lo bueno no sirve si no hay nada por lo que luchar, y eso se puede aplicar en el entorno político actual, donde no hay tolerancia, empatía, compasión por los débiles. Y de repente parece que las virtudes brillan. Para que la bondad sobresalga en la novela negra, las fuerzas han de ser mucho más oscuras.
-El libro desvela atrocidades originadas décadas atrás en un campo de concentración nazi. ¿Le preocupa la memoria histórica?
-No tenía esa preocupación cuando comencé a escribirlo, simplemente buscaba un ejemplo histórico del colapso moral. Empecé a escribir sobre lo ocurrido tras la Segunda Guerra Mundial, cuando los aliados celebraron los juicios de Núremberg. Yo, inocentemente, pensaba que la búsqueda de los criminales siguió hasta ahora, pero no fue así. Durante 40 años nadie los buscó. Y la razón fue que los aliados occidentales estaban librando una Guerra Fría con la Unión Soviética y se dieron cuenta de que los únicos que conocían bien a los comunistas en la Europa Occidental eran la Gestapo y las SS. Así que para obtener la información los absolvían de sus delitos.
-Les cambiaban las identidades.
-Exacto. Pero a finales del siglo XX, cuando los soviéticos invadieron Afganistán y unos jueces norteamericanos lo criticaron muchísimo, la URSS sacó a la luz una lista de nombres de todos los criminales de guerra que habían sido cobijados por los norteamericanos. Le dijeron a Norteamérica que no tenía autoridad moral. Y fue así: los norteamericanos repatriaron más criminales de guerra nazis que todos los que lograron juzgar los aliados tras la Segunda Guerra Mundial.
-¿«La canción de las sombras» era inicialmente una novela histórica?
-Sí, inicialmente, sí. Vivimos una época de crecimiento de la ultraderecha, mucha gente niega la existencia del Holocausto. Sé que es un libro deprimente, algo que no me complace. La mayor parte del libro es ficcional, pero no hay que olvidar que los nazis tenían sus campos de la muerte, con esas estupendas estaciones de trenes con flores, todo estaba limpio… Pero en 20 minutos la gente llegaba y moría.
-¿Cómo nace su interés por la novela negra?
-Yo parto de una ficción con raíces en la California de los años 20. California era el estado más corrupto de EE.UU.: las compañías de ferrocarril eran responsables del gobierno y de la policía, así que si eras pobre o inmigrante no podías dirigirte a la policía porque defendía los intereses de los privilegiados. ¿Entonces a quién te podías dirigir? Pues a un investigador privado, que solo respondía ante la justicia. Así nació el héroe de Western, que posteriormente se convirtió en la novela del detective privado. Por ejemplo, Cosecha roja de Dashiell Hammett. Él fue el padre de la novela de detectives privados.
-¿Sirve el «noir» para explicar la realidad humana más oscura?
-Sí, aunque el gran misterio en toda la literatura es siempre el personaje. Él empuja al lector a preguntarse por qué las personas hacemos lo que hacemos. Pero sí, quizás la novela de misterio nos lleva a estas preguntas de manera más explícita. A veces, a través del crimen, examina la motivación de las personas. Por eso liga la justicia, la compasión, los derechos de los débiles frente a los poderosos… He escrito otro tipo de novelas también. Pero sigo volviendo al misterio porque tiene una pureza especial.
-¿El miedo y la avaricia, como se dice en un momento de su novela, son motivadores del mal?
-El miedo, por ejemplo, tiene mucho que ver con la victoria de Trump en EE.UU. -él utilizó el miedo de las personas-. En cuanto a la avaricia, su peligro radica en que da lugar a un clima donde se admite la intolerancia. Y eso es muy difícil de eliminar. Es como un veneno que está en el aire. Dentro de dos o cuatro años, quizás ya no esté Trump, pero no podremos calcular el daño que habrá, al igual que los efectos que este habrá tenido en la ciudadanía. Las novelas de ficción que escribo y leo hablan de la importancia de las buenas personas. No son personas perfectas, con todo.
-Parker no deja de ser un personaje que usa la violencia para hacer el bien. Refleja muy bien la ambigüedad del ser humano, se siente atraído por el mal. ¿Cree que a esto se debe su tirón?
-Creo que Charlie Parker gusta por su humanidad y porque está listo para actuar, no se queda de brazos cruzados. Pero no hay males menores y si cometes un pequeño acto, al final te contaminas a ti mismo, plantas la semilla de eso que intentas eliminar. Charlie Parker es alguien se ha contaminado por la oscuridad, y los lectores aun así lo siguen queriendo porque actúa. Tiene ese ímpetu, esa euforia.
-En sus libros también está presente el elemento paranormal. ¿De qué manera nos ayuda a entender lo real?
-La ciencia ficción más tradicional, hasta cierto punto, tiene que ver con la creencia de que el mundo se puede entender a través de la razón. Pero los seres humanos no somos racionales, sino impulsivos, actuamos con el corazón y no con la cabeza, y lo hacemos por miedo y avaricia. No solo por cosas positivas. Paralelamente, cuanto más descubrimos el universo, más extraño nos parece. Nos dicen que no podemos estar en dos sitios al mismo tiempo, pero parece ser que unas partículas muy pequeñas sí pueden, según la ciencia. De repente todas estas normas no funcionan, o el universo funciona con reglas contradictorias. Por eso abrazamos la extrañeza: lo sobrenatural es un elemento de la rareza. Y siempre ha formado parte de la novela de misterio. La realidad siempre es lo que subyace. Creo que la novela negra y el misterio tienen más en común de lo que se piensa. El escritor William Gaddis dijo: «En el próximo mundo tendremos justicia y en este tenemos la ley». Hay un espacio que es metafísico y que se puede explorar.