Ana Muller: mosaico de Asturias en años de tránsito

La fotógrafa, hija de Nicolás Muller, dona al Muséu del Pueblu d'Asturies más de 4.500 fotografías fechadas entre 1974 y 1995


Gijón

La fotógrafa Ana Muller (Madrid, 1948), hija del fotógrafo húngaro afincado en el Oriente asturiano Nicolás Muller, ha realizado al Museo del Pueblo de Asturias una donación de más 4.500 fotografías tomadas en Asturias entre 1976 y 1995. Se trata de un extenso y variado mosaico que cubre todo el territorio del Principado durante esos años, reuniendo todo tipo de perspectivas sobre su fisonomía y sus habitantes: paisajes, fiestas, patrimonio, edificios, actividad industrial y minera, retratos o momentos de la redacción del diario Asturias, que en su fugaz año de vida contó con Muller como reportera gráfica. Su «mirada especial» es lo que, según los responsables del museo, unifica la colección de una fotógrafa cuyo trabajo constituyó «una novedad en Asturias de los años ochenta».

La mayoría de las fotografías son diapositivas de 35 mm y de 6 x 6 y 6 x 17 cm. La colección se completa con 114 negativos de color de 6 x 6 cm y con 575 negativos de b/n de 35 mm en los que hay imágenes del Día de la Cultura que se celebró en Gijón en 1976 y, sobre todo, de la redacción, talleres, personal y socios fundadores del diario Asturias, aquella aventura periodística que comenzó en 1978 y que solo duró un año, y en la que Ana Muller ejerció de reportera gráfica.

La vocación de Muller como fotógrafa vino, naturalmente, del influyo de su padre, el fotógrafo húngaro establecido en Madrid en 1947. Junto a él inició una jovencísima Ana, con solo 13 años, su dedicación a la fotografía, que se inició en el taller fotográfico familiar de la calle Serrano de Madrid. En 1975 se establece en Oviedo, y empieza a trabajar para la Fábrica de Loza de San Claudio y la constructora Diher, además de hacer series de retratos que expuso en la galería El  Diañu Burlón. Su experiencia en el diario Asturias, entre 1978 y 1979, fue tan breve como la vida del diario, pero dejaría la impronta testimonial y directa del periodismo gráfico en la fotógrafa.

Después de ese trabajo, Ana Muller regresó a Madrid, en 1980, para hacerse cargo del estudio familiar tras la jubilación de su padre, y al frente de él permanecería hasta su cierre hace dos años. Un largo periodo en el que la fotógrafa simultaneó todas las facetas de su trabajo, desde los encargos familiares a los empresariales -para Repsol, Ferrovial, Feve-, con el segumiento de numerosas obras publicas, entre las que destacaremos el Museo Guggenhein de Bilbao, las remodelaciones del Teatro Real y el edificio de Correos, así como la construcción del Parque Madrid Río y de la sede de la Fundación Giner de los Ríos, en Madrid, y muchos puentes e infraestructuras en distintos lugares de España, como el viaducto «Pintor Fierros», en Novellana (Asturias), cuyas fotografías se publicaron en el libro Ingeniería y naturaleza. Una carretera en Asturias (1996), editado por la empresa Ferrovial.

Esta última faceta, la de fotógrafa para libros y publicaciones, centró una parte sustancial de la actividad de Ana Muller, y a ellas iban destinadas muchas de las imágenes de Asturias que ahora recibe el museo gijonés: Asturias. Otra mirada, con textos de José Antonio Mases; Un viaje hacia el norte  (1987), con textos de Ramón Nieto; Roberto Frassinelli, el alemán de Corao, Asturias, 1845-1887 (1987), de María Cruz Morales Saro; Arquitectura de indianos en Asturias (1987), de María Cruz Morales y Moisés Llordén o Lo moderno de nuevo. Arquitectura en Asturias, 1950-1965 (2014), de Fernando Nanclares y Nieves Ruiz.

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