En el corazón de la insurrección

De entre las reediciones con motivo del centenario de la Revolución de octubre destaca «Diez días que sacudieron el mundo», del norteamericano John Reed


redacción / la voz

El periodista norteamericano John Reed (1887-1920) cubrió de cerca tres de los grandes acontecimientos de su tiempo: la Revolución mexicana, la Primera Guerra Mundial y la Revolución de octubre en Rusia. Resultado de ello fueron tres libros, México insurgente, La guerra en Europa oriental y Diez días que sacudieron el mundo, en los que Reed no solo dejó escrita su visión de los conflictos, sino que se valió de una crónica en la que convivían el relato en primera persona con decenas de testimonios, datos objetivos o recopilados en fuentes periodísticas. En su libro ruso escribió su guía profesional: «Durante la lucha, mis sentimientos no fueron neutrales. Pero, al contar la historia de aquellos días heroicos, he intentado mirar lo hechos con los ojos de un reportero concienzudo e interesado en consignar la verdad».

El estilo vivo de Reed y su condición de testigo de primera mano en lo que denominó «Petrogrado Rojo, la capital y el corazón de la insurrección», hacen que la reedición de Diez días que sacudieron el mundo, en traducción de Íñigo Jáuregui e ilustrada por Fernando Vicente (Capitán Swing/Nórdica), asome por encima de las publicaciones sobre unos sucesos de los que ahora se conmemora su centenario. Pese a su enfoque, o quizás gracias a él, su relato está considerado el mejor acercamiento periodístico a la revolución. Reed nunca escondió sus ideales de izquierdas, desde sus crónicas de las huelgas obreras en su país a las críticas a la Gran Guerra por enviar al frente a jóvenes de la clase trabajadora. Fundó el Partido Comunista Norteamericano y su vida y la de su mujer, la escritora feminista Louise Bryant, fueron llevadas al cine por Warren Beatty con el significativo título de Rojos. No resulta chocante, por tanto, que el propio Lenin prologase Diez días que sacudieron el mundo: «Ofrece una verídica y muy vívida exposición de los hechos que son tan importantes para comprender debidamente lo que es la revolución proletaria y la dictadura del proletariado».

En su libro, Reed presenta una cronología de los hechos más relevantes de 1917 y una breve guía de partidos, facciones e instituciones para empezar a navegar por los sucesos de aquel año. A lo largo de doce capítulos desgrana la revolución, desde sus antecedentes hasta la celebración del congreso de los campesinos, donde se ratificó lo acordado por los sóviets de obreros y soldados. En todo momento Reed traslada al lector al mismo corazón de la revuelta y sus implicaciones, a través de una narración en primera persona y abundantes diálogos. El 7 de noviembre se presentó ante los soldados que custodiaban el Banco Central. «¿De qué bando sois? -les preguntó el periodista-. ¿Del Gobierno?». «Ya no hay gobierno. Slava Bogu! [Gracias a Dios]».

A su regreso a Estados Unidos, Reed fue acusado de espionaje. Se exilió en Moscú donde murió de tifus a los 32 años.

Manuel Chaves Nogales, en el centro de la imagen.
Manuel Chaves Nogales, en el centro de la imagen.

Un volumen recoge los sucesos de Asturias en 1934 tal y como los contaron Díaz Fernández, Pla y Chaves Nogales

Como ocurrió con el libro de Reed sobre la Revolución soviética, lo que en su día fue un texto periodístico con el tiempo ha acabado por convertirse en historia. Así puede leerse Tres periodistas en la revolución de Asturias (Libros del Asteroide), que recopila los textos de Manuel Chaves Nogales, José Díaz Fernández y Josep Pla cuyas virtudes informativas de entonces se han convertido en referencia histórica hoy, y sin perder un ápice de entretenimiento lector.

El volumen, que cuenta con un prólogo de Jordi Amat, se abre con Octubre rojo en Asturias, un largo reportaje de Díaz Fernández -autor de la africana El blocao- en el que anticipa algunas técnicas del posterior nuevo periodismo, como la recreación de diálogos, que emplea profusamente, así como otras propias de la narrativa. Diputado de izquierdas, Díaz Fernández ya había sido encarcelado por sus actividades contra la dictadura de Primo de Rivera y era un notorio republicano, condición que no fue obstáculo para que narrase el dramatismo de la situación en Asturias, lo que originaría protestas de las autoridades.

Pla y Chaves Nogales, por su parte, escribieron sus crónicas a medida que se desarrollaron los sucesos. Pla, un destacado escritor en catalán, era el corresponsal en Madrid de La Veu de Catalunya, vinculado a la Lliga Regionalista, y cuya ideología impregnaba los textos del periodista, partidario de la represión en las zonas sublevadas. Chaves Nogales, por su parte, era uno de los mejores periodistas de su tiempo, reconocimiento que se ha ido agrandando con el tiempo, a medida que se ha ido reinterpretando el canon, como explica Amat en su prólogo. Enviado por el diario Ahora, el periodista llega a una Asturias desolada, donde se dedica sobre el terreno a interrogar a todos los implicados posibles para encontrar lo más parecido a la verdad, lejos de las exageraciones sensacionalistas -«No es verdad que se comieran un cura con fabes»- pero sin omitir las crueldades revolucionarias. «Las cosas en su punto», era su lema.

El relato en primera persona a cargo de León Trotski

Otra de las novedades en torno a la Revolución de octubre es el relato en primera persona de uno de sus actores fundamentales, León Trotski. Historia de la Revolución rusa (Capitán Swing). Publicado originariamente en tres volúmenes, esta edición los recopila en uno solo, recuperando la traducción de otro personaje histórico, Andrés Nin, en las coordenadas ideológicas de Trotski. El ruso escribió su historia entre 1929 y 1932, años en los que ya estaba abocado al exilio.

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