Una gran cosecha de directores veteranos en las pantallas del 2018

El nuevo año traerá estrenos de Eastwood, Polanski, Spielberg y Scorsese

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Cineastas como Clint Eastwood, Yôji Yamada, Woody Allen, Roman Polanski o Ridley Scott, además del respeto de la crítica y el público, están en los ochenta y tantos, se niegan a jubilarse y regresan con nuevas películas para el 2018. Otro tanto la generación de Spielberg, Scorsese, De Palma, Sally Potter y Wim Wenders, a los que se suman creadores algo más jóvenes que generan gran expectación como Guillermo del Toro, Paul Thomas Anderson, Joe Wright, Wes Anderson, David Fincher o Rob Marshall. Filmes que aspiran a satisfacer al público más exigente y a pasearse por la alfombra roja del Óscar y los Globos de Oro.

La realidad histórica nutre a varios guiones. Con 15:17 Tren a París, Eastwood filma lo ocurrido en agosto del 2015, cuando tres jóvenes estadounidenses plantaron cara a un terrorista en un tren repleto de pasajeros. Como Spielberg en Los archivos del Pentágono, sobre el Washington Post y su papel a favor de la libertad de expresión frente a las presiones de la Casa Blanca, publicando en junio de 1971 documentos secretos sobre la guerra de Vietnam. Meryl Streep y Tom Hanks están al frente. Ridley Scott elige el secuestro de Paul Getty III en la Italia de 1973 y la negativa de su abuelo -Christopher Plummer- a pagar el rescate; con Michelle Williams y Mark Wahlberg. El muy academicista Joe Wright tira de Gary Oldman en El instante más oscuro, para vestirlo de Winston Churchill en 1940, cuando deberá tomar una decisión en la Segunda Guerra Mundial. En El hilo invisible, Paul Thomas Anderson convenció a Daniel Day-Lewis para hacer del modisto londinense Reynolds Woodcock en 1950. Aunque para thriller en estado puro, The Irishman, que Scorsese rueda para Netflix con Robert de Niro y Al Pacino en torno al sicario Frank Sheeran y sus numerosos asesinatos para la Mafia. Como Brian de Palma en Domino, una persecución policial por Europa.

Reminiscencias teatrales

Polanski dirige a su mujer, Emmanuelle Seigner, en Basada en hechos reales, en la que adapta, con una estructura teatral, una novela en torno a una escritora de éxito incapaz de escribir una nueva obra. También luce reminiscencias teatrales The Party, de la británica Sally Potter, con Kristin Scott Thomas invitando a varios amigos a una fiesta en su casa al ser nombrada ministra. Por su parte, en Inmersión, Wenders prefiere centrarse en un rehén en manos de yihadistas en Somalia. El fantástico encuentra un hueco en La forma del agua, del mexicano Guillermo del Toro acaparando premios -entre ellos, León de Oro en Venecia- con la historia de una joven muda que se enamora de un hombre anfibio en la Guerra Fría de 1963. Como fantástica es la siguiente de Spielberg, Ready Player One, ambientada en el 2045, o la secuela de Guerra Mundial Z que David Fincher estrenará con Brad Pitt. A la comedia sigue abonado el japonés Yamada con la tercera de Maravillosa familia en Tokio, como Woody Allen en A Rainy Day in New York. Por último, Anderson servirá la animada Isla de perros y Rob Marshall, El regreso de Mary Poppins.

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España: entre el cine local y Hollywood

Aguardando a que su cineasta activo más longevo, Carlos Saura, ruede a sus 85 años El rey de todo el mundo, otro musical -ahora en México-, el cine español también acogerá el regreso de veteranos como José Luis Cuerda y Fernando Colomo, a los que se sumarán Santiago Segura, Mateo Gil y Daniel Calparsoro, entre otros, con algunos noveles como el gallego Dani de la Torre en La sombra de la ley, una de gánsteres en la España de los años veinte, con rodaje mayoritario en Galicia. Es el caso también de la animación Un hombre en pijama, coproducida por Ángel de la Cruz. El chute de autoestima lo pondrán dos autores ahora asentados en Hollywood: J. A. Bayona, con el estreno mundial de Jurassic Word: el reino caído, otra vez en isla Nublar, y Jaume Collet-Serra, de nuevo con Liam Neeson, ahora víctima de una conspiración. Aun así, lo paradójico es que mientras el cine francés superará con mucho la treintena de títulos en España, el cine español tendrá complicado llegar a esa cifra de estrenos.

Al parecer ligada al humor surrealista de Amanece que no es poco (1989), en Tiempo después Cuerda se va al año 9177, en un cisco posapocalíptico, un reparto coral, un edificio para las fuerzas vivas y afuera miles de parados. Comedias serán también La tribu, de Fernando Colomo -un grupo de señoras haciendo streetdance-, con Carmen Machi y Paco León; Sin rodeos, a cargo de Santiago Segura, con Maribel Verdú y Candela Peña, sobre una mujer en crisis pese a tenerlo (casi) todo…; Las leyes de la termodinámica, de Mateo Gil, con un científico y su compleja relación con una actriz en ciernes; y cómo no, Superlópez, con Dani Rovira de actor y Javier Ruiz Caldera como director, adaptando el cómic de Jan.

Dramas serán El cuaderno de Sara, de Norberto López Amado, con una mujer que busca a su hermana en el Congo, y Campeones, de Javier Fesser, sobre un entrenador de discapacitados intelectuales. Calparsoro insistirá en el thriller con El aviso y un crío que recibe una carta amenazadora; y Samu Fuentes dirigirá a Mario Casas, un trampero en las montañas en Bajo la piel del lobo.

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