¿Por qué ver Peaky Blinders?

Son gitanos, muy elegantes, muy duros y todo el mundo habla de ellos. Con la cuarta temporada recién estrenada, te damos cuatro razones para descubrir la serie de moda.

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Acaba de terminar la I Guerra Mundial y Tommy Shelby lanza al fondo del canal las medallas ganadas en los túneles. A partir de ahora, ahora que sabe cómo se las gastan los poderosos, se dedicará a cuidar de su propia familia a través de negocios más o menos lícitos, aplicados de manera ilícita. Si este punto de arranque no le parece muy convincente anote cuatro buenas razones para engancharse a las peripecias de los Shelby:

 1 LA BBC

Pese a la merecida fama alcanzada por varias productoras a la hora de manufacturar series, el prestigio de la BBC sigue inalterable. El gran trasatlántico británico es una garantía se meta en lo que se meta. Y con los Peaky Blinders no han perdido ni una brizna de crédito. Al contrario. La recreación del Birmingham de los años 20 del siglo pasado es tan impecable como podría esperarse. Puede que al final la serie no le convenza, pero no tendrá nada que decir de su diseño de producción. Fantástico.

2 EL REPARTO

Muy equilibrado y absolutamente eficaz. Actores muy conocidos, menos conocidos, totalmente desconocidos (para el público español). Se los va a creer a todos. Desde el melancólico Cillian Murphy, que sostiene cada capítulo de cada temporada, a las entradas y salidas de Tom Hardy, probablemente el mejor actor de su generación.

 3 LA HISTORIA

Un guion de mafia pura ambientado en el nunca bien explotado período de entreguerras. Caballos, apuestas, boxeo, tabernas, comunistas revolucionarios, exiliados rusos, mafiosos norteamericanos, prohibición... Todo bien agitado y muy bien dosificado. Algunos giros de guion son sencillamente diabólicos.

 4 LA BANDA SONORA

Nada de música de época. Lo más parecido que va a encontrar en esta muy cuidada selección es a Johnny Cash versionando Danny Boy. La canción de la cabecera es de Nick Cave y de ahí para arriba: Artic Monkeys, David Bowie, Radiohead, Foals... Todo muy británico, of course.

Por lo demás tiene que saber que Peaky Blinders es hoy por hoy una de las joyas del catálogo de Netflix, que cuenta con exégetas tan versados en la cuestión seriéfila como Pablo Iglesias, que la cuarta (y última hasta el momento) temporada está recién estrenada en España y que la BBC prevé una quinta aunque cuando acabe de ver la cuarta no se lo parezca. Si aún no la ha descubierto, ya puede despedirse de los suyos por unos cuantos días. Solo una contraindicación. No se enfrente a los Peaky Blinders si acaba de dejar el tabaco. Espere unos meses. Pocas series tan nicotínicas como esta.

Ojo a las cuchillas

Si algo caracteriza a los Peaky Blinders es la gorra Gatsby o paper boy, muy popular entonces... y ahora. Si le interesa, es posible que no la encuentre. Se agota cada vez que arranca una nueva temporada. Nuestros chicos incluyen unas cuchillas en el anverso de la gorra, de modo que si te dan un gorrazo, te destrozan la cara. Cosas de la mafia.

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