Aquí estos cuadros ya no pintan nada

El Louvre se deshace de las obras incautadas por los nazis a los judíos


París

El Museo del Louvre ha colgado en sus paredes cien cuadros procedentes de su depósito. No se trata de una nueva adición a su colección permanente. Todo lo contrario: el museo francés quiere deshacerse de ellos lo antes posible. La razón: fueron robados a judíos durante la ocupación nazi. Exhibiéndolos en una de las galerías más famosas del mundo, el Louvre espera que los herederos de sus legítimos propietarios los identifiquen y los reclamen. «Nos parecía que, si no creábamos un espacio permanente, seguiríamos operando como lo hemos hecho en el pasado», declara Sébastien Allard, director del departamento de pinturas del museo al Washington Post. Los cuadros ahora expuestos no habían visto la luz desde 1945. «Nuestro objetivo es claramente devolver todo lo que podamos», añade Allard. Entre 1940 y 1945, fueron robadas en Francia para alimentar los museos alemanes alrededor de 100.000 obras de arte, la mayoría pertenecientes a judíos cuyas casas fueron desmanteladas durante la ocupación.

Un doloroso capítulo

Desde 1949, Francia ha conseguido recuperar más de 61.000, de las cuales 45.000 ya han sido restituidas a los descendientes de sus propietarios. Después de varias décadas en las que se vendieron 13.000 de las obras no reclamadas, el nuevo Ministerio de la Cultura de Emmanuel Macron ha decidido hacer un esfuerzo suplementario para cerrar un doloroso capítulo de la historia del país y devolver las últimas 2.143 creaciones. «Durante mucho tiempo, la Administración simplemente esperó a que los beneficiarios reclamasen las obras de arte», admitió Thierry Bajou, conservador del Ministerio de Cultura. «Ahora estamos intentando estudiar el origen de las obras para identificar a quiénes les fueron expoliadas en su momento». Sin embargo, tanto el ministerio como el museo son conscientes de los numerosos obstáculos para llegar a una restitución total. Las dificultades son especialmente grandes cuando las víctimas se vieron obligadas a vender sus obras para escapar del Holocausto, ya que puede pasar por una transacción legal en los registros de obtención. Además, muchas galerías en Francia siguen negándose actualmente a compartir sus archivos procedentes de la ocupación.

Críticas

Pese a la buena recepción de la iniciativa, las críticas señalan que los esfuerzos llegan tarde. Desde la primera ola de restituciones entre 1945 y 1949, tan solo unos cien objetos, 50 pinturas entre ellos, han sido devueltos a sus propietarios. «Los museos han pasado por una revolución cultural», explicó la exsenadora Corinne Bouchoux, encargada de redactar un informe sobre la gestión de las obras de arte expoliadas llevaba a cabo por Francia. «Hemos ido de una era en la que estas pinturas eran escondidas u olvidadas a otra en la que esta historia es aceptada». Las restituciones de patrimonio cultural son una de las prioridades de Macron. El presidente galo quiere que «se creen las condiciones para un regreso del patrimonio africano a África» de aquí a cinco años. Sus declaraciones han devuelto la esperanza al Gobierno de Benín, que en el 2016 hizo una solicitud oficial de restitución de entre 5.000 y 6.000 obras sacadas del país durante la época colonial y actualmente en manos de museos franceses. Se estima que alrededor del 90 % de las obras clásicas africanas se encuentran fuera del continente. Como explica el exministro de Cultura beninés, Ange Nkoué, están buscando «esencialmente los elementos patrimoniales que fundan» su identidad cultural.

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