La sombra de Roth cubre el año en el que el Princesa «será el Nobel»

Los jurados alaban la grandeza del ganador del premio en 2012 antes de una deliberación con 35 candidaturas, sin favoritos y convertido en el mayor galardón internacional ante la suspensión del premio sueco

.Leonardo Padura, junto a Juan Villoro, en el hotel de la Reconquista, jurados ambos del Premio Princesa de las Letras 2018
Leonardo Padura, junto a Juan Villoro, en el hotel de la Reconquista, jurados ambos del Premio Princesa de las Letras 2018

Oviedo

Los días en los que inicia sus deliberaciones cualquiera de los jurados de los Premios Princesa de Asturias es raro salir del Hotel de la Reconquista con un nombre. El estricto hermetismo que, cada vez más, envuelve las discusiones del jurado hace muy difícil volver a las redacciones con un apellido para los titulares. Hoy no ha sucedido así. El único problema es que el nombre era el de un autor ya premiado. Y, por desgracia, recién fallecido. «Philip Roth tiene una sombra muy larga», decía el periodista Sergio Vila-Sanjuán refiriéndose a la extensa y profunda influencia del escritor de New Jersey fallecido ayer en la literatura de su país, del resto del mundo o el cine. Pero la longitud de la sombra del padre de Nathan Zuckerman, su más emblemático personaje y alter ego, cubrió ayer también la sesión de la que saldrá otro de los sucesores o sucesoras de Roth en los Premios Princesa de Asturias de las Letras, que él recibió, pero no pudo recoger, en 2012.

Al autor de La mancha humana se refirieron algunos de los jurados, empezando por otro de los premiados y debutante este año en la mesa de las deliberaciones. El habanero Leonardo Padura ha dicho sentirse «un poco de luto» ante la desaparición de quien considera «un gran maestro, no solo como escritor sino como persona». «Es para mí un ejemplo de lo que puede ser un escritor comprometido con su tiempo y con su sociedad, y además un hombre con una valentía increíble cuando decidió hace unos años jubilarse como escritor», ha argumentado Padura. «No me imagino cómo se jubila un escritor, pero decir: "Ya he dicho todo lo que tengo que decir y no lo voy a decir de una manera mejor de lo que lo he dicho, es un acto de una valentía tremenda; si yo siento eso seguiré el ejemplo», ha asegurado el creador de otro de esos personajes de larga vida literaria que acaban por convertirse casi en identidades alternativas: el detective Mario Conde.

Tríada de grandes

El crítico y Fernando Rodríguez Lafuente y el periodista Sergio Vila-Sanjuán -ambos en el jurado de 2012 del que Roth salió ganador- han coincidido con la directora de la Funración Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo, en recordar al escritor de New Jersey como uno de los «grandes» de la segunda mitad del siglo XX en la estela de Paul Auster -también Premio Príncipe- y Don DeLillo; uno de los nombres que con toda seguridad estará entre los 35 candidatos al galardón de este año, y que cerraría en su historial una tríada literaria americana equiparable a la cinematográfica que componen Woody Allen Coppola y el premio de las Artes de este año, Martin Scorsese. Algo que puede que erosione, por cierto, las posibilidades del autor de Submundo en la recta final del fallo que se proclamará mañana a mediodía.

«Fue un gran escritor porque consiguió combinar la reflexión existencialista, tan propia de su generación, sobre el ser humano y sus problemas con el retrato social y político de la América de su tiempo», ha precisado Vila-Sanjuán, quien ha elogiado también el carácter «muy sintético» de la mayor parte de la obra de Roth, especialmente sus últimos libros: «Era un hombre que escribía corto, y eso se agradece».

Teresa Sanjurjo ha puesto pinceladas humanas a los panegíricos al recordar su encuentro con Philip Roth en Nueva York para entregarle el diploma del premio. Evocó su ironía al comparar su machadiana sobriedad indumentaria con el carácter de dandi de otro premiado, el mexicano Carlos Fuentes, y las bromas sobre la ropa que habría tenido que utilizar para subir al escenario del Campoamor, dado que siempre vestía las mismas ropas «perder el tiempo» que quería dedicar a lo «mucho» que aún tenía que escribir. También ha engrandecido su calidez y amabilidad. 

Respecto a lo que suceda mañana, tanto Rodríguez Lafuente como Vila-Sanjuán y Padura han hecho alusión a la preeminencia que cobrará ese fallo en un año en que no habrá Nobel de Literatura y en el que, por lo tanto, «la gran noticia literaria de este año va a ser el Princesa de Asturias». Para el periodista, «no cabe la menor duda» de que será así, mientras que el profesor y crítico ha bromeado al respecto: «El Nobel de este año, es un favor que le debemos a la academia sueca a pesar de los motivos lamentables por los que se ha suspendido». Será, para siempre además, el año en el que definitivamente se agotaron las eternas conjeturas sobre la concesión del premio sueco a Roth. Salvo que se le conceda a título póstumo, algo que ya sucedió en 2011 con el de Medicina a Ralph Steinman.

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