¿Cómo ganar un premio literario de 100.000 euros con una sola frase?

CULTURA

El escritor irlandés Mike McCormack
El escritor irlandés Mike McCormack Wikimedia Commons

Lo ha conseguido el irlandés Mike McCormack, con una oración que ocupa 270 páginas, las que forman su novela «Solar Bones», un ejercicio de escritura llamativo, pero no original: ya lo hizo Camilo José Cela en 1988, cuando escribió «Cristo versus Arizona» usando solo un punto. Beckett no necesitó ninguno para redactar en 1961 su novela «Cómo es»

18 jun 2018 . Actualizado a las 22:59 h.

Si eres un fantasma y comienzas a contar una historia, quizá lo mejor es que no te detengas; en cualquier momento podrías esfumarte. Por eso Marcus Conway, el padre, ingeniero y espíritu protagonista de la novela ganadora del Premio Literario Internacional de Dublín, empieza una frase y no la termina hasta 270 páginas después. Y así, con esta propuesta experimental titulada Solar Bones, el escritor irlandés Mike McCormack ha ganado los 100.000 euros de un galardón que eligen bibliotecarios de todo el mundo, escritores y críticos y que en su día lograron también el español Javier Marías (en 1997, por Corazón tan blanco) o los premios nobel  Orhan Pamuk (en el 2003 gracias a Me llamo Rojo) o Herta Müller (con La bestia del corazón, en 1998).

El premio y el éxito, sin embargo, le han llegado a McCormack a pesar de los pesares. «Soy difícil de vender [enseguida matiza]. Era difícil de vender», ha contado esta semana a The Guardian, tras conocerse la concesión del galardón, que el escritor de Galway no tenía ninguna esperanza de ganar. De hecho, no le resultó fácil ver publicado el que es su quinto libro porque las grandes editoriales no lo consideraban comercial. Y, aun así, Solar Bones, cuya acción discurre en el Día de Todos los Santos, ha funcionado. Quizá quien más lo dudaba era el propio McCormack, quien ha confesado que estaba preocupado y se preguntaba: «¿Alguien leerá esto?». 

Se ha leído -más que ninguno de sus libros anteriores- y seguramente se leerá todavía más gracias al impulso que le dará el galardón, cuyo jurado ha destacado del libro que es «formalmente ambicioso, estilísticamente intrépido y con espíritu lingüístico». Y, aun siendo llamativo, el experimento de McCormack no es original. Otros autores decidieron antes experimentar con la puntuación o la ausencia de ella, quizá por razones parecidas a las que esgrimía el valenciano Rafael Chirbes para explicar la densidad de sus párrafos y la escasez de puntos y aparte: «En libros como Crematorio o En la orilla, se busca, dado que el lector se enfrenta a cosas que no le hacen ninguna gracia, y que le hablan de sí mismo de un modo no muy gratificante, que el lector no te deje -contaba en una entrevista a ABC en el 2013- (...) la única forma que tienes para tratarlo es el ritmo de la prosa, meterlo en una túrmix de la que no pueda salir...».