Michelle Jenner: «Las malas son muy atractivas»

Tras reinar como Isabel, Michelle levanta catódica «La Catedral del Mar», una historia «sucia» con tirón de bestseller. Esta chica Almodóvar que querría ser Khaleesi ve las vacaciones como un estado mental y tiene un truco de belleza que vale más de lo que cuesta: «Quererse»


«Con Almodóvar tuve una experiencia corta pero estupenda», asegura Michelle Jenner (Barcelona, 1986) sobre un momento especial en su carrera. La que reinó en la tele como Isabel la Católica, con carácter y vestidos de «veinte kilos», tuvo como Sara en Los hombres de Paco una química explosiva con Hugo Silva, que le dijo: «Para conservar la magia entre nosotros, hay cosas que debo hacer solo». Hoy es Mar en La Catedral del Mar y afirma que le gustan las malas de cuento. Y que hace ganchillo para desconectar...

-Tras reinar como Isabel, muerdes el «prime time» con «La Catedral del Mar», construida con pasión, injusticias y dolor, una historia que se ha comido un pedazo de tarta de la audiencia. El primer capítulo atrajo ante la pantalla cuatro millones de personas. ¿Cómo recibes la acogida?

-¡Me siento feliz y orgullosa de todos mis compañeros!... y del equipo que hizo posible que esta gran historia se llevara a la televisión. Estoy disfrutando mucho viendo los capítulos; creo que las expectativas estaban altas y que podemos estar muy contentos con el resultado. Recuerdo cuando leí el libro por primera vez y me quedé atrapada entre sus páginas. Es un honor formar parte de este proyecto.

-Tu personaje, Mar, es el más luminoso de la historia, apuntas.

-Siempre digo que es un personaje luminoso viviendo tiempos de oscuridad. Eso no quiere decir que el dolor no la toque, al contrario. Pero esta es una historia que habla también de superación y de cómo los personajes, a pesar de todas las desgracias, siguen siempre hacia delante y haciéndose más fuertes. Ella nunca pierde ese amor que siente desde lo más profundo del alma, aunque las circunstancias la derriben. Ella es un ser de alma pura.

-Es una serie «dura y sucia». ¿Es ese realismo una forma de hacer justicia a la realidad?

-Creo que era importante conseguir plasmar la época tal como fue realmente. Para que se entienda lo que sienten los personajes pienso que hay que mostrar toda la dureza de los tiempos que vivían, aunque no sea agradable...

-Esta vez te has librado de los vestidos de la reina Isabel la Católica. ¿Un rodaje ligero?

-En comparación, rodar La Catedral del Mar era casi como ir en bañador... En Isabel había algunos vestidos que llegaban a pesar ¡quince o veinte kilos!, pero también es verdad que eran piezas de arte maravillosas y me ayudaban muchísimo a sentir a Isabel. Aquí mi personaje es distinto, y el vestuario también. Es muy importante la labor de todos los departamentos a la hora de crear un personaje, porque sin un buen vestuario o buena caracterización, sería imposible conseguir crear un buen personaje. Tanto en Isabel como en La Catedral del Mar hemos tenido la suerte de contar con profesionales maravillosos.

-La serie está basada en la novela superventas de Ildefonso Falcones. ¿Primero leemos el libro y después vemos la serie o al revés?

-Eso depende de cada uno, creo que no hay una fórmula mejor que otra. Hay quien ha leído el libro y visto la serie después, y quien ha conocido esta historia por primera vez en pantalla y luego ha decidido leerla. Yo la leí hace años y volví a leerla poco antes de empezar a rodar. Me apetecía volver a impregnarme de las sensaciones que me transmitía la novela antes de ponerme en la piel de Mar. Yo creo que hemos conseguido plasmar de manera fiel lo que transmite y cuenta el libro, aunque la imaginación de cada lector es única... claro.

-Chica Almodóvar en «Julieta». La experiencia Almodóvar fue demoledora para Lluís Homar, según describe en sus memorias; dice que tuvo que doparse para aguantar la presión. ¿Cómo fue para ti?

-La mía con Almodóvar fue una experiencia corta pero estupenda.

-Has confesado que te gustaría ser Khaleesi. ¿A qué otros vicios en serie nos recomiendas engancharnos aparte de «Juego de Tronos»?

-A El cuento de la criada, Westworld o Stranger Things.

-No usas perfume ni productos dos en uno, ni te va la vida en los likes de Instagram. ¿Un secreto de belleza?

-¡Quererse!

-Aún tienes pendiente el papel de mala. ¿Qué tienen las chicas malas que nos interesan e intrigan más?

-Bueno... yo tengo pendientes muchos papeles y muchas historias... Me encanta poder cambiar de un trabajo a otro y dibujar personajes nuevos y diferentes de los que ya he hecho. Pero «las malas» sí, siempre me han parecido muy atractivas. Me gustan mucho las malas de cuento...

-Vivimos un momento de explosión feminista en el cine y en el mundo. ¿Cómo lo valoras? ¿Sientes esta revolución? ¿Avanzamos?

-El primer paso para cambiar algo es hacerse consciente de la necesidad de cambio, y creo que eso lo hemos conseguido ya. Es un proceso lento ¡pero vamos hacia delante! Eso es lo más importante.

-La fama, has dicho, no es buena ni mala, «depende de lo que hagas con ella». ¿Qué hace con ella?

-Veo lo positivo... A veces vives situaciones extrañas porque le resultas cercana a gente que no conoces, pero he vivido momentos muy bonitos con personas que te agradecen haberles hecho pasar un buen momento. Eso es maravilloso, poder hacer a alguien un poquito feliz con lo que haces a veces sin ni siquiera saberlo.

-Adviertes de que las vacaciones son «un estado mental». ¡Explícanos! Queremos activarlo ya.

-Tú puedes estar en una playa perdida, pero si no eres capaz de frenar tu cabeza y parar un poco la vorágine de pensamientos a la que estamos acostumbrados hoy de poco sirve. Hay que aprender a buscar momentos de paz. No es fácil... ¡Yo me sigo esforzando por conseguirlo!

-Hiciste tus pinitos en pantalla a los 2 años. De bebé de anuncio a empezar en el mundo del doblaje con 6.

-Sí. De niña lo vivía todo como un juego y en cierto modo lo sigo viviendo así... Aunque haya momentos duros, ese instante en el que oyes «acción» hace que olvides todo y que empiece la magia. Esta es una profesión que te atrapa y que te permite vivir muchas vidas.

-Eres Hermione en «Harry Potter», su voz. ¿Una experiencia mágica?

-Sí, ¡fue una experiencia mágica y divertida! Yo era lectora empedernida de los libros de J. K. Rowling y me entusiasmó poder formar parte de la saga en las primeras películas. Además, me gusta Emma Watson como actriz y como mujer luchadora y activista, que defiende la igualdad.

-Hacer cine es...

-Entregarse a un oficio extraño, inestable y aun así maravilloso. Te regala experiencias increíbles.

-El 2011 y el 2012 fueron años históricos para ti. Como Isabel la Católica mantuviste el tipo dramáticamente tres temporadas en antena, y te llevaste el Ondas a la mejor intérprete de ficción. ¿Qué supuso ese reinado catódico?

-Aquellos fueron tres años maravillosos donde tuve el placer de encarnar uno de los personajes más difíciles y ricos que he hecho en mi vida. Más que un equipo éramos prácticamente una familia y fue una etapa preciosa. Me encanta poder interpretar a mujeres fuertes, valientes y luchadoras.

-«Es importante disfrutar de las pequeñas cosas del día a día», una sentencia Jenner que encontramos buceando en la Red. ¿No son las pequeñas cosas las grandes?

-Sí... ¡Si solo esperas a que lleguen las grandes para disfrutar, pierdes muchos días! Es importante disfrutar de las pequeñas cosas, esas que te regala cada día... sin que a veces te des cuenta.

-¿Qué nota le pondrías a la factura del cine español, cuál es tu diagnóstico del momento que vive?

-Como espectadora diría que atraviesa un momento bueno. Como actriz, soy muy consciente de lo difícil que sigue siendo sacar adelante muchas películas y sigo viendo necesarios muchos cambios que ayuden a cuidar nuestra cultura.

-En tu maleta nunca falta un bañador, has confesado. ¿Siempre dispuesta a tirarte a la piscina?

-¡No recuerdo haber dicho eso! Pero supongo que depende del destino al que vaya...

-No paras de hacer cosas. Hemos visto que tienes tu punto... cosiendo.

-Me gusta hacer muchas cosas, me gusta «crear», es algo que me ayuda a parar la cabeza. Es como una especie de meditación. Y puede ser pintar, hacer fotos o hacer ganchillo...

-Las mejores vacaciones de verano para ti son...

-¡Cuando las puedes tener!

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