Liberbank liquida la cultura en Asturias y la mantiene viva en Cantabria y Extremadura

El recurrente debate sobre el Palacio de Revillagigedo recuerda el olvido de la Fundación Cajastur hacia una actividad que siguen manteniendo sus homólogas en Cantabria o Extremadura

Palacio de Revillagigedo, en Gijón
Palacio de Revillagigedo, en Gijón

Gijón

A principios de este año, el grupo municipal del Partido Popular en Gijón lanzaba al pleno la propuesta de solicitar a la Fundación Bancaria Caja de Ahorros de Asturias el traspaso de titularidad del Palacio de Revillagigedo para convertirlo en pinacoteca y trasladar a su emblemático espacio una parte de las colecciones de arte de titularidad municipal. Aunque el pleno rechazó la iniciativa, la pasada semana el portavoz popular Pablo González volvía a la carga. Proponía la misma cesión, pero esta vez sin definir contenidos ni función: simplemente la asunción de la gestión y los gastos de mantenimiento, sin pagar ni un céntimo a la Fundación por el edificio, para cualquier uso posible. Es previsible que la sugerencia sea de nuevo descartada. Pero la insistencia es significativa: de una parte, del horror al vacío que cunde en la ciudad respecto a la falta de uso y actividad de un edificio que resulta imposible obviar y que Gijón siente, siquiera histórica y emocionalmente, como patrimonio propio; de otra, de la percepción de que el Palacio de Revillagigedo es para sus actuales propietarios un colosal lastre, un pecio de su patrimonio que no tiene intención de revitalizar ni rentabilizar. Y, por extensión, un símbolo de la indiferencia de Liberbank hacia la actividad cultural que en otro tiempo promovió Cajastur y que la entidad bancaria presidida por Manuel Menéndez decidió empezar a liquidar poco después de la fusión -iniciada en 2011- de las cajas de ahorros de Asturias, Castilla-La Mancha, Cantabria y Extremadura; indiferencia que -también de modo muy significativo- no es extensiva a las fundaciones bancarias asociadas a los otros territorios de origen de la entidad bancaria, con excepción hecha de la Fundación Caja Castilla-La Mancha, técnicamente extinguida tras un ERE y la completa absorción por Liberbank.

Esa diferencia es especialmente perceptible en el más cercano de esos territorios, la vecina región cántabra. Mientras que el enlace a la Fundación Cajastur en la web oficial de Liberbank informa de tres actividades en el terreno de la Obra Social -la convocatoria de sus ayudas de Acción Social, la recepción de la memoria de actividades del Instituto Universitario de Oncología del Principado con el que colabora y la presentación de un libro el pasado mes de marzo-. así como de intenciones programáticas y de las tarifas de alquiler del Revillagigedo y de la anexa colegiata de San Juan Bautista, la de la Fundación Bancaria de la Caja de Ahorros de Santander y Cantabria -Fundación Caja Cantabria- conecta inmediatamente con una actividad viva: dos muestras en curso, una dedicada a las mujeres que ganaron el Nobel y otra a la Real Orden de Carlos III y su relación con Cantabria, más la actuación este mismo miércoles de la cantante Ute Lemper en el más emblemático edificio de la Fundación, el Centro de Acción Social y Cultural (CASYC) de Santander.

Son solo las citas de esta semana en una programación que el pasado año generó entre el CASYC, el Centro Caja Cantabria en el Palacio de Peredo-Barreda -en Santillana del Mar, primorosamente restaurando y mantenido- 11 exposiciones de muy diversos géneros, una veintena de actividades escénicas entre danza y teatro y otras 16 musicales, entre ciclos y actuaciones sueltas, además de 7 ciclos de cine y 8 talleres y charlas. La Memoria de Actividades del pasado ejercicio da cuenta de todo ello, y de los casi 110.000 usuarios que disfrutaron de esa actividad: más de 86.000 en las programadas directamente por la Fundación y otros casi 23.000 en las que organizaron las entidades o particulares a los que se cedió el uso de sus centros. La entidad tiene un firme asiento en sus patronos: la Fundación Obra San Martín, la Universidad de Cantabria, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) de Cantabria y el Servicio Cántabro de Salud

Artes plásticas en Extremadura

En Extremadura, la actividad cultural es mucho menor, casi testimonial, frente al predominio de una labor social que últimamente también se ha orientado hacia el apoyo a los emprendedores. Pero al menos, aún se mantiene la referencia a la cultura y la discontinua convocatoria de un histórico premio: el Internacional de Artes Plásticas Obra Abierta, que heredó el venerable Salón de Otoño de la Caja de Ahorros de Plasencia. La supervivencia del premio está sirviendo también como acicate para mantener la atención hacia la colección de arte que se ha ido generando a través de su historia, un patrimonio artístico disperso por los diversos inmuebles propiedad de la Fundación y Liberbank que los responsables de la primera se han comprometido a atender. La existencia de esos fondos está incluso sirviendo como base a la reivindicación de un centro de arte basado en ellos. Al revés de lo que sucede en Gijón con el Revillagigedo, en Cáderes es el ayuntamiento el que se ha mostrado dispuesto a ceder un edificio con apoyo de otras instituciones.

Por lo que respecta a la comunidad castellano-manchega, la situación es aún más desoladora ya que, de forma pareja a la adquisición por Liberbank del 25% del accionariado de la antigua Caja de Castilla-La Mancha, se fue liquidando la totalidad de la Obra Social y Cultural y se activó un ERE que acabó con cerca de una veintena de puestos de trabajo vinculados a la actividad que se desarrollaba en los centros vinculados a esta labor sociocultural, algunos de ellos notables edificios en Cuenca o Toledo que hoy permanecen tan cerrados como el Revillagigedo la mayor parte del año, pero con unas expectativas aún menores -nulas, por el momento- de actividad.

La Obra Social

El retorno social de la actividad de Liberbank en Asturias se limita, por tanto, casi en su totalidad a dos programas: el de ayudas a actividades sociales con distintos colectivos -que el pasado año repartió 240.000 euros entre 16 oenegés asturianas- y principalmente la subvención al Instituto Universitario Oncológico del Principado de Asturias. Durante sus 19 años de vida, esa aportación ha superado los 12 millones de euros, según detallaba el presidente de la Fundación Cajastur, César Menéndez, durante la presentación, hace unos días, de la memoria de actividad del centro de investigación ubicado en Oviedo. Es en este momento el grueso del retorno a directo su región de origen de la entidad bancaria asturiana, que a 31 de marzo de 2018 declaraba en su web un total activo de 39.263 millones de euros y un patrimonio neto de 2.700 millones de euros 

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