Clase de contemporáneo en corto para pensar en largo

La segunda edición del Intensive Contemporary Dance Course, que se imparte en el Conservatorio de Gijón, intenta consolidarse como cita formativa de la danza contemporánea en Asturias con profesores como Thomas Noone, Iratxe Ansa + Igor Bacovich, Nir Even Shoam y Dana Raz

Cartel del Intensive Contemporary Dance Course
Cartel del Intensive Contemporary Dance Course

Cinco días, cinco profesores y un espacio. Cinco días pueden dar idea de la densidad de la formación, los cincos profesores ponen el listón bien alto y el espacio no podía ser más idóneo: las aulas del Conservatorio de Música y Danza de Gijón. Nivel, academicismo y actualización. Este lunes arrancó la segunda edición del Intensive Contemporary Dance Course (IC Dance Course), una nueva apuesta formativa de expectativa e interés para la danza en Asturias, que intenta afianzarse como marca que apuesta por la calidad.

La formación, que se imparte hasta el viernes, tiene entre sus objetivos prioritarios ofrecer a estudiantes de danza contemporánea la oportunidad de acercarse, «sin salir de su tierra», a profesores, coreógrafos y bailarines de larga trayectoria y experiencia tanto en el campo creativo como en el formativo; un aspecto no poco importante, y más si se tiene en cuenta que lo habitual es que ocurra lo contrario: que los estudiantes tengan que salir fuera de Asturias, cuando la región cuenta con cantera y experiencia suficiente para poder desarrollar iniciativas de este tipo.

El hecho de que esta segunda edición se desarrolle en las aulas del Conservatorio de Música y Danza de Gijón significa una apuesta por la calidad y un paso adelante importante; sobre todo si se tiene en cuenta que la primera edición, la del año pasado, y que también contó con un buen número de participantes, se celebró en las instalaciones del Colegio Nazaret de Oviedo.

Integrar espacios y coordinar intenciones dentro del ámbito dancístico asturiano siempre es un plus; las más de las veces, suma. Este año el curso se cierra con una matriculación de 17 estudiantes, cupo nada desdeñable, entre otras razones, por la gran cantidad de workshops (talleres), jornadas, citas y demás, con que cuentan las artes escénicas durante el verano.

«Nuestra prioridad es intentar que esto se convierta en una plataforma de intercambio y que se consolide poco a poco como una fecha de referencia en el calendario anual para bailarines y profesores», explica Dana Raz, quien, además de impartir clase, es una de la coordinadoras del curso, junto con la titular de academia, profesora, experta en tango y presidenta en funciones de la Asociación de Profesionales de la Danza en Asturias, Elisa Novo, una habitual en la gestión y promoción de múltiples proyectos en Asturias, caso de Estancias Coreográficas.

Los profesores del curso

El inglés Thomas Noone, con compañía propia del mismo nombre (Thomas Noone Dance) y afincado en España desde los primeros años de la década de 1990, es uno de los formadores del IC Dance Course y un reputado coreógrafo. Reconocido, entre otros, con el Premio Ciutat de Barcelona en 2011, conoció a Dana Raz en San Petersburgo, en una iniciativa, también de formación, en la que participa con asiduidad la coreógrafa israelí, radicada en Asturias desde 2012.

«La danza debería ser siempre algo muy accesible, debería poder ofrecerse en un marco de distribución para las compañías de medio formato, diferente del que existe actualmente», dice Thomas Noone. Y es cierto: compañías establecidas desde hace décadas, con suficiente bagaje nacional e internacional, como es el caso de la suya, tienen a veces difícil o muy difícil el tránsito a redes de programación y distribución específicas que favorezcan las posibilidades de exhibición. «El medio formato es el futuro», dice Noone, y las posibilidades que ofrece siempre son interesantes; especialmente, cuando ya se tiene recorrida esa parte más árida del camino: la de dar el salto y formar una compañía con un producto escénico estable.

Noone reconoce que no es un buen momento para las artes escénicas y siempre ha sido complicado obtener «ayudas para la creación autóctona». No obstante, le gustaría que se diese una mayor implicación por parte de todos los sectores. «Creo que cursos como este, en el que se promueve el conocimiento de otras formas de aprendizaje y creación son importantes», apunta el coreógrafo inglés.

Thomas Noone Dance abrirá el próximo octubre la programación del Mercat de les Flors de Barcelona con Closer, una obra estrenada el pasado mayo en Londres. Es una coreografía que ya de mano se antoja interesante por el mero hecho de haber sido concebida para que el público vea la danza desde muy de cerca, con seis bailarines, y para un espacio cuasi circular que permite contemplar lo bailado desde tres ángulos: de frente, por la derecha y por la izquierda.

Noone explica que intenta hacer danza para el público: «No es algo solo para mí, intento hacer las cosas que hago para la gente que pueda mirar y ver con verdad, para quien quiera mirar y ser capaz, también, de observar la realidad a través de la danza», concluye.

Iratxe Ansa podría ser la onomatopeya de Irene Danza, aunque, en realidad, 'Iratxe' significa helecho, vocablo muy asturiano, por otra parte. Ansa es otra de las formadoras, junto a Igor Bacovich: un dúo con metodología propia y un proyecto sustanciado y muy interesante que ofrecer. Con una actividad algo frenética y una línea argumental parecida a los supuestos desde los que trabaja Raz (la intensificación del cuerpo, el peso del exceso de lo físico con la intención de ‘experienciarse’ de manera exageradamente dinámica), la bailarina vasca se llega a Gijón con uno de los bagajes profesionales más importantes del momento actual, en ese medio campo, digamos, de promoción y divulgación en el que juegan y despuntan otros grandes profesionales. Un mérito exclusivamente de ellos.

La vasca atesora un potente curriculum (CND-Nacho Duato, Nederlands Dance Theater, Opera de Lyon o Ballet Gulbenkian) y cuenta con destacadas intervenciones en su haber, como coreógrafa y como bailarina, siendo la interpretación de Cello una de las más conocidas de puertas adentro por ir asociada a uno de los nuestros: Nacho Duato; además de acometer la firma de coreografías como Jián, lo último que ha hecho para los de José Carlos Martínez.

Junto con su pareja artística, Igor Bacovich, desde 2013 ha formulado lo que se denomina metamorphosis method, una forma de encarar paralelamente el aprendizaje y la creación, en la que se trabaja espalda, suelo y pies y luego se va a la barra de ballet. Después se aborda un ejercicio de creación. Esta forma de hacer creció de tal manera que dio lugar a un segundo escalón: Metamorphosis International Residency, un encuentro internacional del que ya se han celebrado cuatro ediciones en Pekín, México, San Sebastián y Shanghái; la próxima edición se desarrollará en Lisboa; y como las anteriores muy prometedora a tenor de las cifras que manejan.

La coreógrafa vasca, que también estará dos días en Gijón, tiene claro que no acomete la creación desde el decir, sino desde el hacer. Hacer en el sentido de la derivada más inherente a la naturalidad y al toque cutáneo de la danza que dice llevar en la piel. «Intento ser sencilla, me maravillo con lo que sale del cuerpo por el hecho de salir, y cada vez que lo hace», explica.

Igual que Noone, entiende que tanto el bailarín como el coreógrafo lo tienen difícil, pero reconoce la labor que desde los Teatros del Canal de Madrid se acomete desde hace unos años. Un trabajo y una organización que pasa por un sólido programa de residencias y por muestras coreográficas organizadas en torno a la primavera y el otoño.

La israelí Dana Raz también ofrecerá su formación a los alumnos y se ha volcado al cien por cien en la organización y la logística del curso junto a Novo. La bailarina hebrea también desarrolla creaciones propias que ha exhibido en varias ocasiones y en diferentes citas, tanto en Asturias como fuera de ella. Así, en el Principado, en la Noche Blanca, en la que este año repite por segunda vez, o en el Teatro Jovellanos de Gijón. Este año podremos ver a su compañía en acción en Danza Xixon, la cita con el contemporáneo de vanguardia que se celebra anualmente en octubre en la región.

Raz también está armando su propio método de enseñanza y se muestra muy ilusionada con la edición del IC Dance Course de este año. «Tanto Elisa como yo trabajamos conjuntamente para que todo salga lo mejor posible, aunque de los contactos con los artistas me he ocupado yo más personalmente porque también viajo más», explica la bailarina.

La israelí hace de su cuerpo un material completamente orgánico que pone al servicio de la intensidad y la emoción, elementos que ella siempre ha querido destacar tanto en sus piezas como en los objetivos de su docencia. Marca de la casa y herencia terrena. «Personalmente, me gustaría que los alumnos entendieran esta oportunidad como una forma de llegar a su propio límite, tanto mental como físico, que experimentaran la importancia de ese límite y que extrajeran de él todo lo posible, para luego poder preguntarse y decidir qué quieren hacer y cómo». La tesis es rotunda, igual que su forma de bailar.

Pero a Raz le asisten otras virtudes, como haber apostado por Asturias a modo de tierra de promisión, y confiar la ejecución de sus proyectos a bailarines de esta tierra y formados por ella. La israelí pone su experiencia y conocimientos al servicio de una comunidad en la que dice encontrarse “muy a gusto” y en la que admite que el camino hay que «hacerlo poco a poco. Nada nos gustaría más que hacer de toda esta experiencia algo duradero y que se pudiera ampliar; de momento, confiamos en el trabajo», termina.

También se une al plantel profesoral Nir Even Shoam, compatriota de Raz que, como ella, ha recibido el premio Yair Saphira por su contribución a la danza en Israel, uno de los países que mejor cuida y promociona a sus creadores y coreógrafos a través del prestigioso centro internacional Suzanne Dellal. Shoam se unió en 2004 a la importante compañía hebrea Kibbutz Contemporary Dance Company (a la que también perteneció Raz), en la que ha pasado una parte importante de su carrera. En 2014 decidió emprender su personal viaje en solitario.

Así que beber de primera mano de este elenco de profesores y probar, nunca mejor dicho, el intensive training del curso puede ser la puerta de entrada no solo a nuevas experiencias, sino a un camino formativo de visión múltiple pero, en principio, buena organización. Es deseable, desde luego, que la cita se consolide, que intente imprimir una marca de calidad y se oriente a construir, de la mano siempre de profesionales contrastados como los de ahora. Esa sería la mejor garantía de buen funcionamiento del IC Dance Course.

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