Adiós al icono de la música magrebí y gran referente del mestizaje en Francia

Con Khaled y Faudel, Rachid Taha fue figura mayor del sonido raï, mezcla de rock, funk y reggae y emblema rebelde de libertad en Argelia


Redacción / La Voz

Raï, punk, rock, pop, funk, techno, folk, dance... ¿Quién quiere acotar la música de Rachid Taha, ponerle límites? El cantante de origen argelino pero criado en Francia fue una de las mayores figuras del sonido raï, pero, sobre todo, su carrera se caracterizó por un rechazo a las etiquetas y una apuesta abierta por el mestizaje cultural más desenfadado, pero comprometido con el antifascismo. Él mismo solía recordar cómo siendo niño, cuando su familia emigró a la Alsacia, escuchaba lo que ponía su padre en la radio francesa, pero un día sintonizando la BBC, sonó la cantante egipcia Oum Kalthoum; al tiempo, creció con el cine de Bollywood que tanto aman en Argelia; y eso, sin olvidar su inmediata afición por el rock anglosajón y su admiración por figuras como Elvis Presley, Bob Marley o The Clash.

Fue así, con esa naturalidad, como se convirtió en un maestro de la fusión de las sonoridades populares de Occidente, Oriente y África del Norte. Ya siendo poco más que un adolescente como disyóquey, y después como uno de los grandes cantantes de rock en activo, un icono de la música magrebí que triunfó especialmente en los escenarios de Francia y de Gran Bretaña. No adoptó la nacionalidad francesa, explicó en una entrevista, por respeto a la memoria de su tío «muerto a manos de militares franceses durante la guerra de Argelia».

Con su grupo Carte de Séjour, se dio a conocer a comienzos de los ochenta con una versión del tema de Charles Trenet Douce France, que limó sus dejes patrióticos y convirtió en himno para una juventud francesa mestiza y tolerante. A finales de los ochenta, siendo todavía un adonis, con su bello rostro de estrella pop, se embarcó en la carrera en solitario. Fue de esta forma que cosechó su mayor éxito, en 1993, al actualizar el clásico de Ya Rayah, canto a la dignidad del emigrante y famosa obra del cantautor argelino Dahmane El-Harrachi -«Es un poco como nuestro Jack Kerouac», decía Taha- y de la escena chaabi (música popular de la Casba de Argel emparentada con el flamenco a través del mundo andalusí). Otra de sus cimas de popularidad la supuso su grabación del Rock The Casbah de The Clash que incluyó en su disco Tékitoi (2004)

Junto con músicos como Cheb Khaled y Faudel, Raha se convirtió en figura mayor del sonido raï, mezcla de rock, funk y reggae y emblema rebelde de reivindicación de libertad en Argelia -eso sí, sin olvidar su apelación al baile, la noche y el espíritu lúdico, al desinhibido ritmo de las percusiones-.

Taha falleció ayer en su domicilio de París, en su casa de las Lilas, a los 59 años (cumplía 60 el próximo martes) tras sufrir un infarto de miocardio mientras dormía, según informó su familia y publicó el diario Le Parisien. El veterano músico acababa de terminar la grabación de un nuevo álbum cuya publicación está fijada para comienzos del 2019.

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