«Dicen que las series son el nuevo cine. Yo no lo veo así. Tienen que ver más con las novelas»

Susana D. Machargo OVIEDO

CULTURA

Martin Scorsese, en Oviedo
Martin Scorsese, en Oviedo Tomás Mugueta

El director norteamericano defiende los estrenos en pantalla grande aunque la financiación proceda de las nuevas plataformas

17 oct 2018 . Actualizado a las 18:46 h.

El cine está cambiando y Martin Scorsese no es ajeno a ese cambio. Ni siquiera un gigante del séptimo arte como él consiguió financiación de las grandes productoras para sacar adelante su último proyecto The Irishman. Así que tuvo que recurrir a Netflix para poder rodar. Sin embargo, dentro de su alma cinéfila, se mantienen las llamas del espectador que se emociona ante una pantalla grande y que vive el cine como un arte que se exhibe fuera de casa. Scorsese vive en esa contradicción y lo expresa sin tapujos. Así que se amolda a las necesidades actuales pero defiende que los estrenos sigan siendo tradicionales, en sala, que se proyecten durante un tiempo, el que sea para que el público pueda seguir viviendo esa experiencia y no solo un artículo de consumo rápido que eliges en tu pantalla mientras en la aplicación del móvil pides la comida que acompañará a la sesión. Tampoco cree que las series sean el nuevo cine. No comulga con esa oleada. Las ve más bien como unas novelas. 

Sin gafas, con camisa negra, americana y paso enérgico, Martin Scorsese ha hecho su aparición estelar en los Premios Princesa de Asturias 2018. Ha respondido a preguntas sobre el futuro del cine, sobre sus películas favoritas de gangsters, incluso sobre la política americana de emigración y Trump. No esquivó ninguna. Pidió las aclaraciones necesarias, sonrió con espontaneidad y colmó de elogios a Robert de Niro, el hombre con el que dice sentir una conexión creativa tan fuerte «que parece telepatía».

No tiene, ni mucho menos, ese nivel de entendimiento con Trump. No comprende su política migratoria. «Si esa política migratoria hubiera estado en vigor en 1909 yo no estaría aquí. La mayor parte de los actuales norteamericanos no estarían aquí», ha lamentado. Ha recordado otras épocas con claroscuros para los migrantes, como el rechazo a los irlandeses en Nueva York -algo que quedó reflejado en su película Gangs of New York- o la época en la que se fijó un cupo de entrada para los italianos porque se consideró que ya había demasiados. A su juicio, lo que sucede es «triste, trágico» pero también algo más: «El sentimiento de división es muy peligroso y va en contra de la idea básica de lo que es Estados Unidos». Ha citado incluso la inscripción de la estatua de la libertad, que reza «traednos a quienes no tienen casa».

De vuelta al cine, ha hablado de películas que fueron referentes para su filmografía, como On the Waterfront, de Elia Kazan. Pero también ha hablado de futuro. Ha reconocido que su profesión, tal y como se ha conocido en los últimos 100 años, puede desaparecer. Incluso ha hecho suya una frase de George Lucas que dice que los próximos 15 años en el sector pueden ser «un agujero negro». Aún así se resiste. Entiende el éxito de las plataformas como Netflix, que ha respaldado su último proyecto, pero ha matizado que «la experiencia del cine es difícil en casa». Por eso le gustaría poder combinar el apoyo de este tipo de compañías con la supervivencia de las salas y los estrenos en pantalla grande. Porque entiende que los nuevos formatos son necesarios. Tiene a su alrededor a gente joven y ve cómo se comportan.

También ha dicho comprender su pasión por las series, aunque Scorsese las ve de otra manera. «Dicen que las series son el nuevo cine. Yo no lo veo así. Me parece que las series tienen que ver más con las novelas», ha argumentado.