Carlos Bardem: «Crecí con el lado más duro del cine, no le vi el glamur hasta que empecé a trabajar»

Acaba de estrenar «Alegría Tristeza», una película que habla de las emociones primarias del ser humano. Carlos, con el paso del tiempo, ha aprendido a mostrarse sin tapujos. Aun así intenta que la alegría se apodere de él, sobre todo cuando los suyos están cerca


Pertenece a la saga Bardem, sin embargo, no nació queriendo ponerse delante de la cámara. Pero criarse en una de las familias cinematográficas más importantes de nuestro país marca, y a pesar de que crecer viendo la parte más dura del cine, algo hizo clic en él que le llevó a dar el salto. De esto hace ya veinte años, y Carlos Bardem (Madrid, 1963) sigue escribiendo su propia historia.

-«Alegría Tristeza». Qué contradicción y a la vez qué realidad. ¿No?

-Es una película que habla de las emociones básicas, primarias, fundamentales del ser humano, y a través de la historia del protagonista que padece el síndrome de la alexitimia, que es una incapacidad de reconocer tus propias emociones y las ajenas. Es una película que trata de lo necesario que es sentir, saber lo que sienten los demás para poder vivir, y es el viaje de este hombre en el cual le acompañamos el resto de personajes para recuperar esta sensatez emocional. Es muy bonita, muy emocionante.

-¿A veces hay cierto miedo a llamar a las emociones por su nombre?

-Sí. Vivimos en una sociedad que no favorece el sentir abiertamente, todos nos condenamos con esconder muchas veces lo que sentimos por miedo, por una practicidad mal entendida, porque a veces se valora más la mentira piadosa que la franqueza.

-¿Pedro López es uno de esos personajes humanos que tanto te gustan?

-Sí. Es un personaje al que le tengo cariño porque me permitió trabajar con un actor al que amo que es Roberto Álamo. Casi todo lo mío es con él, y porque es un hombre fundamentalmente bueno, un sargento del cuerpo de bomberos de Madrid, que se va a ver envuelto en un suceso trágico junto con el protagonista y que es el mando, pero también el mejor amigo del personaje de Roberto, que quizás sin las herramientas adecuadas pero ante todo intenta ayudar, ayudarle a recobrar de nuevo las emociones. Y ese viaje como actor fue muy bonito porque te exige buscar en ti cosas muy bonitas del ser humano, como es la lealtad, la amistad, el cariño... Lo disfruté mucho en ese sentido.

-Tú te reconoces en esa montaña rusa de emociones. ¿Lo mismo puedes estar de bajón que de subidón?

-Sí, yo creo que es fundamental mirarnos por dentro, creo que es un trabajo que todos debemos hacer, a veces cuando vivimos negándonos a reconocer lo que sentimos, estamos abocados al fracaso como seres humanos. Yo creo que es trabajo al que también la edad ayuda a realizar, a tratar de entendernos, a ver lo que provocas en los demás, y lo que los demás provocan en ti... Reconocerlo, aceptarlo cuando es bueno y tratar de mejorarlo cuando es malo.

-¿Cuál es la emoción que más se apodera de ti?

-Intento que sea la alegría, pero viviendo en el país que vivimos muchas veces hay bastante indignación. Procuro que por lo menos para la gente que trata conmigo, la más cercana, la gente a la que amo, que el amor y la alegría sea lo que ven.

-¿Te cuesta dejarte llevar?

-No, yo creo que con los años aprendes a lidiar con este tipo de cosas, yo creo que es muy sano no negarte a sentir, no negar las emociones, y cuando son emociones que son positivas, que son destructivas o negativas, pues combatirlas, entender qué las genera, intentar buscar una parte más sana.

-En esto los actores tenéis cierta ventaja. Sois muy permeables a los sentimientos.

-Estamos obligados a trabajar con emociones, pero no creo que seamos mejores o peores que nadie, lo que sí igual tenemos un entrenamiento para reconocerlas, invocarlas... son nuestras herramientas, estamos obligados a lidiar con ellas.

-Es una peli «indie» ¿no?

-Sí, yo creo que es una película muy independiente que sale del panorama comercial de las carteleras, que son los blockbuster americanos, comedias o thrillers. Es una película sanamente indie. Yo creo que el director ha contado lo que quería contar y tiene una enorme libertad narrativa y creativa para hacerlo, y es algo que hay que poner en valor.

-¿Se percibe delante de las cámaras esta libertad?

-Sí, claro, cuando no te ves constreñido a los códigos de un género, sino a intentar retratar seres humanos, por fuerza estás buceando en cosas más profunda como actor.

-¿Tienes la sensación de que cine y televisión cada vez se parecen más?

-Yo creo que en nuestro país la mayoría del cine comercial está financiado por dos televisiones privadas, lo que determina que lo que llega a las salas sean comedias, algunas muy dignas otras menos dignas, y thrillers. Como actor, como cineasta, como escritor, me interesan mucho más las películas que tratan de describir seres humanos, con nuestras complejidades, contradicciones...

-A lo tonto llevas 20 años en el cine, echas la vista atrás y ...

-La verdad es que desgraciadamente en este país son pocos los actores que pueden vivir de su trabajo, y yo puedo pagar el alquiler con mi trabajo, así que creo que eso es un buen balance. Hay cosas de las que estoy muy orgulloso, otras que no tanto, pero de todas he aprendido algo. Una de las emociones, o de los rasgos que te mantiene joven es la curiosidad, yo siempre miro más hacia delante, tengo más curiosidad por lo que vendrá.

-¿Sigues escribiendo?

-Sí, he terminado una novela histórica que saldrá para el año que viene. Estoy muy satisfecho, creo que es lo mejor que he escrito hasta la fecha.

-¿Necesitas una mínima dosis de literatura para vivir?

-Siempre digo que actuar y escribir son dos reversos de la misma moneda, que es contar historias. Cuando lo haces delante de una cámara eres parte de un equipo, normalmente encarnas las ideas de otra personas y le aportas la humanidad. En mi caso intento aportarle la verdad y humanidad. Cuando escribo digamos que soy el Dios omnímodo de un pequeño universo, es un trabajo solidario de creación muy gratificante.

-Yo que pensé que los Bardem llevaban la interpretación en la sangre, pero parece ser que tú oías la palabra actor y escapabas corriendo.

-Lo que pasa es que yo soy el mayor de los hermanos y me crie viendo las cosas más duras de esta profesión, porque mi madre tuvo que sacar a tres hijos adelante trabajando y sintiendo esa angustia de si sonará el teléfono o no. No le vi el glamur a esto hasta que empecé a trabajar en ello; bueno, el glamur..., no crecí viendo el lado glamuroso, sino el lado más duro. Además, por otro lado he tenido otras muchas inquietudes.

-Pero una vez que diste el paso te lo curraste.

-Yo intento, porque ahí sí pesa mucho la herencia y lo que has aprendido en tu casa, el respeto por una profesión, el amor que les tengo a los cómicos, a los actores, actrices, y el respeto que nos inculcó mi madre, que si te dedicas a ello, que sea en cuerpo y alma y dando siempre el máximo posible.

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