Seis escritoras africanas que deberías leer

Tan lejos y tan cerca. A esa distancia relativa se sitúan estas narradoras que, con las raíces hundidas en el África negra y las ramas extendidas por Norteamérica y Europa, cautivan con sus historias de placer y dolor, de desigualdad e identidad, de xenofobia y de miedo


Si en la mayoría de los mitos de la creación del mundo, la mujer está en el origen de todos los males, hay un relato oral africano que dice que las mujeres vivían en las estrellas, se compadecieron de los empobrecidos hombres de la Tierra y, al tratar de llevar amor y armonía a sus vidas, fueron traicionadas. Esa traición mitológica, que serviría para explicar tantas cosas hoy, puede sentirse como una corriente de aire a través de la literatura moderna africana escrita por mujeres, que desde un feminismo propio, que muchas veces reniega del occidental, pugna por acabar con la desigualdad sacralizada por las tradiciones, por reclamar el derecho de las mujeres a desarrollarse de forma autónoma y por denunciar la persistencia de ese campo de batalla que sigue siendo hoy, dentro y fuera de África, el cuerpo femenino.

Autoras nacidas a mediados del siglo XX, como la nigeriana Zaynab Alkali (Gongola, 1955), la sudafricana Lindsey Collen (Mthatha, 1948) o la senegalesa Ken Bugul (Louga 1948) han transitado este camino a lo largo de las últimas décadas, durante las cuales la senda se ha ido transformando en una encrucijada a la que llegan y de la que salen, además del feminismo y la identidad africana, los conflictos propios de un mundo globalizado y postcolonial en el que, por ejemplo, una niña puede vivir en una barriada marginal del África subsahariana sin zapatos o con un calzado pésimo made in China y cantar con sus amigos canciones de Lady Gaga.

Esa niña es precisamente Darling, la protagonista de Necesitamos nombres nuevos, novela de la zimbabuense NoViolet Bulawayo (Tsholotsho, 1981) que este año ha publicado en español Salamandra y que llega avalada por una jugosa lista de distinciones, entre ellas la de finalista del Premio Man Booker. Bulawayo, criada en Zimbaue y residente ahora en Estados Unidos, forma parte de esa nueva generación de escritoras nacida en los años setenta y ochenta y formada entre Norteamérica y Europa, que tiene su exponente más visible en la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie (Enugu, 1977).

Tras su debut en el 2003 con La flor púrpura (traducida también al gallego por Rinoceronte Editora como O hibisco púrpura), Adichie ha desarrollado una carrera literaria sobresaliente con títulos como Medio sol amarillo (2006) y Americanah (2013), trayectoria que avanza entreverada indisolublemente con un feminismo militante que la ha llevado incluso a colarse en un videoclip de Beyoncé, que incluyó en Flawless un fragmento de su discurso Todos deberíamos ser feministas, convertido también en libro.

Todos deberíamos ser feministas

En la universidad norteamericana ha arrancado también su carrera la ghanesa Yaa Gyasi (Mampong, 1989) que publicó en el 2016 su primera novela, Volver a casa, gestada durante un viaje de regreso a su país, del que salió cuando tenía solo dos años, y en el que recorre la historia de sus antepasados desde el África esclavista del siglo XVIII hasta el Estados Unidos del siglo XX.

Al otro lado del océano, entre Sudáfrica e Inglaterra, ha echado a andar la prosa de Kopano Matlwa (Pretoria, 1985), médica de formación que ha llevado a su breve y brillante Florescencia, su última novela, su experiencia de niña que sueña con ser doctora en la Sudáfrica postapartheid. Como décadas antes había hecho la también sudafricana Bessie Head (Pietermaritzburg, 1937), Matlwa retrata el racismo negro y la xenofobia de la población sudafricana hacia las personas de color procedentes de otros países del continente al tiempo que explora los desengaños y las expectativas nunca cumplidas de los jóvenes que, como ella misma, nacieron y crecieron en un país teóricamente libre que, sin embargo, mantiene abiertas las heridas de la segregación racial.

Cruda, como las vivencias de la protagonista de Florescencia, es la historia de Memory, la voz narradora de la primera novela de Petina Gappah (Copperbelt, 1971), abogada y escritora zimbauense que inició su carrera literaria escribiendo relatos sobre su país de origen. En su última obra, que le ha valido el reconocimiento internacional, El libro de Memory, ahonda en la memoria de una mujer albina vendida cuando era niña y que repasa su vida en una cárcel donde cumple condena por asesinato.

La última y más veterana de esta selección es Aminatta Forna que, aunque nacida en Reino Unido (Aberdeen, 1964), se crió desde los seis meses en Sierra Leona, de donde es originario su padre. Con una sólida carrera tanto literaria como periodística, desarrollada en Europa, Forna ha emprendido también en sus obras el camino de regreso a África con títulos como El jardín de las mujeres o La memoria del amor, pero ha trascendido además las fronteras de su tierra de origen para explorar conflictos netamente europeos, como el de la Croacia que cicatriza tras la guerra de los Balcanes. Lo ha hecho en Donde crecen flores silvestres, considerada como una de las mejores novelas del 2014.

Seis propuestas de lectura

«florescencia», kopano matlwa

Editorla Alpha Decay. Páginas 128. Precio 16,90 euros

Los sueños rotos de la Sudáfrica ‘postapartheid’. Masechaba es una joven médica sudafricana torturada por la insatisfacción de unos sueños cumplidos que nada tienen que ver con lo que imaginaba de niña. La violencia, la xenofobia, el suicidio y una fe traicionada tejen su existencia en la Sudáfrica posterior a la segregación.

«medio sol amarillo», Chimamanda Ngozi Adichie

Editorial Random House. Páginas 544. Precio 14,90

Érase una vez Biafra. La guerra civil nigeriana es el telón de fondo de esta novela magistral por la que discurren las vidas de dos hermanas, formadas en la plácida Europa gracias a su posición privilegiada, que enfrentarán el drama de la derrota y la pérdida, tanto personal como colectiva.

«NECESITAMOS NOMBRES NUEVOS», NOVIOLET BULAWAYO

Editorial Salamandra. Página 256. Precio 18 euros

La mirada de la pequeña Darling. La voz de una niña, que transita con su pandilla de amigos por un suburbio de infraviviendas de Zimbabue llamado Paraíso, narra desde la ingenuidad el drama de una sociedad rota por la desigualdad, el postcolonialismo y la esperanza en un cambio que no llega.

«VOLVER A CASA», YAA GYASI

Editorial Salamandra. Páginas 384. Precio 20 euros

Un viaje a las raíces más profundas. La historia con la que Gyasi debuta en la novela avanza desde la costa suroccidental del África del siglo XVIII, donde la etnia y no el color de la piel determina quién es esclavo y quién esclaviza, hasta la situación de la población negra en el Estados Unidos contemporáneo.

«EL JARDÍN DE LAS MUJERES», AMINATTA FORNA

Editorial Alfaguara. Páginas 392. Precio 18,50 euros

La herencia de los cafetales. La protagonista de este novela coral viaje desde Europa a África para hacerse cargo de la herencia que le dejó su abuelo. Además del legado material de los cafetales en los que se crió cuando era niña, Abie recibirá el tesoro de las voces y la memoria de las mujeres de su familia.

 «EL LIBRO DE MEMORY», PETINA GAPPAH

Editorial HarperCollins. Páginas 272. Precio 18,90 euros

La memoria tras las rejas. «La historia que me has pedido que te cuente (...) comienza un día de agosto, cuando el sol me abrazaba la cara y yo tenía nueve años, y mi padre y mi madre me vendieron a un desconocido». La albina Memory lo cuenta desde la cárcel donde cumple condena por asesinato.

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