«Si alguien es de Vox, no creo que le parezca mal asociarlo a Bertín Osborne»

Antonio Vicente es rotulista de «Cachitos de Hierro y Cromo», cuyo especial de Fin de Año logró una gran repercusión gracias a la acidez de algunos rótulos


REDACCIÓN / aLA VOZ

Para Antonio Vicente (Madrid, 1976) los rótulos que se pueden ver en las actuaciones que recupera el programa Cachitos de Hierro y Cromo «son la guinda del pastel». Junto a Pablo Batista se encargó de las frases ingeniosas del programa especial de Nochevieja. Como es norma, el espacio revisó en el archivo de TVE actuaciones históricas, trayéndolas al presente con un toque de humor. Este año ha sido un poco más punzante de lo normal, logrando una especial repercusión.

-¿Han sido un poco más gamberros que en años anteriores?

-Sí, porque la gracia de un rótulo es que rompa lo que esperas de él, algo informativo y serio. Antes eran como tuits. Ahora los hacemos como si fueran mensajes de WhatsApp y hace que sean más desenfadados. Este año hemos metido un pelín más de política, pero tampoco mucho.

-Pues ese pelín ha sido lo que más eco ha tenido. En especial un rótulo en el que llaman a Bertín Osborne La Vox.

-Fue una casualidad. Nosotros ya teníamos pensado ponerle La Vox si salía él, porque tiene una voz bastante buena. Pero nos pusieron un cachito que versionaba a Frank Sinatra y lo vimos claro. Nos salió directamente.

-Fue el rótulo más breve de todos

-Sí, nos pareció muy bueno. Dijimos: «Ya está». Si lo tienes, lo tienes. No hace falta más.

-¿Cuando hacen este tipo de rótulos tienen miedo de que se enfade la persona o que les den el toque los jefes?

-La autocensura siempre está ahí, en un sótano del cerebro y siempre funciona. Estamos en TVE e intentamos no ofender a nadie. Pero no es una crítica. Si alguien es de Vox, no creo que le parezca mal asociarlo a Bertín Osborne. No sé si es por ser La 2 o un programa cultural, pero no suele haber ningún problema de que alguien nos llame diciendo que no nos hemos pasado.

-Le confieso que, viéndolo, pensé: «A estos les tiran de las orejas».

-Lo vamos a ver. Yo también tengo siempre ese miedo. Pero la experiencia que tengo no es así.

-De Shakira escribieron: «Su integración en la cultura española ya es total. Ya tiene su propio juicio por fraude fiscal».

-A Shakira le puede molestar un poco, pero estamos diciendo una cosa que es verdad y tiene un punto irónico sobre la sociedad española. A los ricos les damos un poco de caña, pero todos hacemos un poco eso. No creo que sea ir a saco. La sensación es que lo hacemos con cariño.

-Llamó la atención el de Enrique y Ana con «Super Disco chino»: «Ya no se hace racismo como el de antes». ¿Es un tema racista?

-Era una parodia de los chinos atendiendo al tópico, que hablan con la ele e iban en kimono, pero tampoco es que sea una canción racista. Pero ocurre: ves vídeos antiguos y ves cosas que hoy serían totalmente incorrectas.

-Ha sido muy comentado el de Battiato, «el Franco bueno»

-Claro. Para nosotros Franco Battiato es el mejor, pero hay que especificar que este es el que mola. Más en este año en el que se ha hablado tanto del otro Franco.

-¿Se han querido adelantar a su posible traslado a La Almudena dedicándole «Bailaré sobre tu tumba»?

-Ves, ahí sí que he pensado a ver qué pasa aquí. Siniestro Total es un grupo punki. Yo creo habla un poco de eso y que se adaptaba muy bien a ese odio.

-¿Ha sido el más gamberro de todos el de Bárbara Rey en el que dicen «los que esperáis chistes sobre el apellido seguro que luego sois unos “agarraos pa la fianza”?

-Bueno, todos sabemos que hay una referencia directa al rey Juan Carlos. Como era un lugar común, tampoco queríamos hacer una broma sobre lo típico. Entonces esa vuelta de tuerca te permite que el que sabe de que estamos hablando, que básicamente es toda España adulta [se ríe], pues no necesite más.

«“Cachitos” lo puedes ver solo porque el rótulo te hace un poco de compañía. Es lo que te diría tu compañero de sofá» 

Desde el 2013 Cachitos de hierro y Chromo se ha convertido en un punto de encuentro de melómanos y nostálgicos.

-Sostiene que es un buen programan para combatir la soledad.

-Cachitos se puede ver solo. Tú ves sin nadie a Pablo Alborán en una gala cantando y te da una especie de desazón y tristeza tremenda. Cachitos no es así, porque el rótulo te hace un poco de compañía. Es lo que tu compañero de sofá diría. Por eso creo que funcionan tan bien. Las redes sociales en el fondo hacen eso: rótulos que comentan programas.

-A veces los políticos coleguean con ustedes en las redes sociales, supongo que para buscar inmunidad.

-Este año eso ha pasado entre los usuarios. Hacías algo de los lazos amarillos y uno te decía: «Menos mal que estáis para frenar al fascismo que viene». Y luego otro decía: «No lo politices». Unos a otros se frenaban.

-¿La manera ideal de ver «Cachitos» es hacerlo con el móvil mientras discurre el programa?

-Buff, yo tengo cuarenta tacos y no creas que se me da muy bien hacer dos cosas a la vez. Si estoy mirando la tele, no me da tiempo a poner un tuit, porque tardo media hora. Pero la gente sí que lo hace. Personalmente, creo que basta con ver el rótulo, que ya hace la función de comentar el programa. A mí lo que más me gusta es cuando la gente nos escribe para decirnos: «Lo he visto con mi abuela y se partió de risa». O: «Mi abuelo que siempre estaba medio parado se ha pasado la Nochevieja muy bien». Esa cosa intergeneracional mola mucho

-¿Ocurre?

-Sí, unos se ríen de otros. A lo mejor un chaval de 13 años ve a Franco Battiato y dice: «¡Vaya pintas¡». Y para ti, que piensas que es la leche, dices: «¡Eh, no te rías de un tío que me gustaba tanto!».

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