Carmen Ruiz: «¿Quién no es hoy feminista? Hasta mi padre lo es»

Adora el Bitter y el color verde, y nos atrapa en una serie que ha entrado a matar la noche de los miércoles. «?Matadero? tiene un punto muy realista, pero no juzga», dice Carmen Ruiz. Ibérica y salvaje. En mitad de la nada todo puede pasar...


Acaba de empezar a rodar Madres, tras entrar a matar en antena la noche de los miércoles con Matadero. El thriller ibérico con un aire a Tarantino y los Coen que ha salpicado de sangre y humor negro. La ficción roza los dos millones de espectadores, el 13 % de cuota de pantalla. Bienvenidos a Tordesillas, a un lugar donde nunca pasa nada... a un lugar donde todo puede pasar. «Matadero muestra esa cosa exagerada que tiene la realidad y que habla por sí misma. Muchas veces la realidad supera la ficción. Mira la masacre de Puerto Hurraco…», plantea Carmen Ruiz (Madrid, 28 de julio de 1974), una de las protagonistas de la serie, una mujer que dejó su trabajo fijo en Telefónica para dedicarse a actuar. «Mucha gente piensa que dejé Telefónica porque me salió una serie, pero no es así. Yo trabajaba en la empresa, llevaba siete años y ya era fija. Empecé a estudiar interpretación y llegó un momento en que no podían compaginar las dos cosas. Con 24 años dejé mi trabajo fijo para completar mis estudios, mi formación como actriz. Y me siento afortunada. Estoy viviendo de lo que más me gusta. Yo siempre animo a la gente a perseguir sus sueños hoy. Mañana no sabemos qué puede pasar», dice.

-«Matadero» arrasa. Con su primer capítulo ya se ha convirtió en la reina salvaje de la noche del miércoles...

-Estamos muy contentos. ¡Ha sido un arranque bonito, espectacular!

-Es un «thriller» que ha desatado pasiones, que huele a sangre y a riesgo. ¿Te sorprende este éxito de público?

-Antena 3 ha sido muy valiente para lanzarse a hacer una serie así, y el público casi todo lo que ha dicho han sido cosas buenas. Pero también hay gente a la que no le ha gustado Matadero, porque no le puedes gustar a todo el mundo. Sí hay un público que quiere cosas diferentes. Ya las ve de otros países, y cuando son cosas nuestras lo celebra aún más. La gente se pone contenta al ver que en España se hacen series rompedoras.

-Las redes sociales arden y las comparaciones surgen por todas partes. Hay quien habla de «Fargo a la zamorana».

-Sí, nos comparan con los Coen, ¡y con Tarantino y todo! A mí me encanta. Algo hay, creo que sí. Pero esta serie no engaña, es un thriller que habla con un tono muy particular de cosas nuestras. Tiene mucho realismo, es un poco bizarra, rara, tiene esa cosa del humor negro que a mí, particularmente, como espectadora y consumidora de series, me gusta mucho. Es esto de que la comedia esté no en los personajes, sino en las situaciones, en lo que ocurre, en algo bárbaro que está pasando y que no te llegas a creer que puede pasar. Esto a mí me pasa con los Coen y con Tarantino… y ver cómo esta serie bebe en grandes referentes sin perder ese ser algo nuestro, auténtico, es estupendo.

-¿También tiene sus guiños a García Berlanga y a Bigas Luna?

-Sí, total. Los guiones son extraordinarios. Recuerdo que, cuando estábamos grabando todos los del equipo, estábamos deseando que nos llegasen los guiones, lo siguiente para saber qué le iba a pasar a cada uno, por dónde iba a tirar cada trama. Hay una trama gorda, la principal, y otras secundarias, que luego quizá se van a ir uniendo, pero esto era lo que no sabíamos nosotros, los actores. Estábamos como los personajes de Matadero.

-¿Qué tal en el pellejo de María José, esa mujer de corte tradicional que vende productos de belleza, maestra de ceremonias de la empresa piramidal Esplendor y Vida?

-Ella es muy real. Su personaje viene a decir que nadie es bueno o malo porque sí. Todo lo que le pasa a María José tiene un punto realista. El tono, insistía el director (Jordi Frades), debía ser así, realista, y para eso hay que estarse midiendo continuamente como actriz, para no pasarte nada.

-Es una serie que quiere mostrar, apuntó el director, la violencia doméstica, cotidiana, la estructural.

-Jordi Frades no quería que los actores remarcásemos la comedia, sino que lo cómico estuviese en esas situaciones bárbaras, violentas, cotidianas.

-¿Al drama le sienta bien el humor?

-El ser humano tiene eso... Es capaz de reírse de la barbaridad.

-¿«Matadero» tiene conexión con la realidad de este momento político y social que atraviesa España?

-Sí, pero lo bueno que tiene Matadero es que no juzga. No se pone de parte de nadie, no presenta un posicionamiento ideológico claro, es una ficción objetiva. Muestra la realidad, pero desde un punto de vista que puede llegarle a todo el mundo. Las situaciones son muy reales y están llevadas al límite, el tráfico de drogas con los portugueses o el machismo… Pero aquí no se dan lecciones de nada. Matadero muestra esa cosa exagerada que tiene en sí la realidad y que habla sola, por sí misma.

-¿Qué momento vivimos en realidad?

-Creo que estamos viviendo un momento muy delicado en lo social y en lo político. En política ahora hay mucha gente desencantada, lo cual es lógico y comprensible, gente que busca alternativas o que no vota. Y este es también el problema. Que no votemos. El desencanto no puede paralizarnos.

-¿Eres feminista?

-¿Y quién no, quién no lo es? Hasta mi padre es feminista. Y ser feminista no es una etiqueta, que las etiquetas no sirven para nada, es mi conciencia de ser mujer. Soy una mujer que siente que las cosas deben ser de otra manera.

-En redes te defines como actriz y amante del Bitter Kas entre amigos.

-Y mi color favorito es el verde, desde pequeña.

-¿Qué otras cosas dirías que te definen?

-Soy una persona tranquila, de estar con mi gente, de ver películas, de leer. Soy una persona normal en el mejor sentido de la palabra normal. En mi vida, la verdad, soy muy poco actriz.

-¿Qué serie te quita el sueño? ¿Cuál nos recomiendas ver, además de «Matadero»?

-De las últimas que he visto y me ha encantado ha sido Mindhunter. Da unas lecciones de interpretación tremendas, que dices: ‘Madre mía, ¿pero cómo se hace eso?’. También me gusta mucho Juego de Tronos y me encanta Stranger Things, con el universo de todas esas pelis que vimos en los ochenta. Ya tengo una edad…

-¿Qué te hace feliz a tus 44?

-Me hacen feliz, sobre todo, las cosas pequeñas. He cambiado en eso, en lo que valoro. He dejado de querer tantas cosas… Uno nunca sabe lo que puede pasar. Disfruto los pequeños momentos sin esperar grandes cosas. Y me hace feliz la gente auténtica. Eso cada vez lo noto más.

-¿A qué número apuestas?

-¡Yo nunca apuesto nada! Pero me encanta el 11.

-Has marcado un gol entre los peques con «Los Futbolísimos», haciendo de madre de Pakete.

-Ha sido fantástico trabajar con niños. He aprendido mil cosas. Son el público más difícil del mundo, y el más sincero.

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