«Mula»: Otro paso hacia el Olimpo de Clint Eastwood

El octogenario actor y director firma no una obra maestra, pero sí una de sus buenas películas

El octogenario Eastwood actúa y dirige el filme
El octogenario Eastwood actúa y dirige el filme

Léase como categórico que Clint Eastwood hace tiempo que tiene un lugar de preferencia en el Olimpo de los grandes directores, aunque todavía se le niega la entrada allí cuando se pone ante la cámara, aunque lo hayan nominado dos veces al Óscar como actor. Mula no admite reproche en factura, servida con su habitual economía narrativa, lucidez de diálogos, música atinada, foto sobria y montaje con el sello de su viejo colaborador en Malpaso, Joel Cox. Otra cosa es que el guion no pueda desprenderse de su base real, lo que implica algunas servidumbres, aunque todas muy digeribles. Si la referencia es Gran Torino (2008), la respuesta son algunas consonancias -comparten guionista, Nick Schenk- y otro dibujo, quizá más certero en aquel Walt Kowalski, veterano de Corea y de aristas más duras aunque la trama le vaya reblandeciendo. Pero este Earl Stone, un horticultor octogenario que acepta transportar «nieve» para el cártel de Sinaloa, es de otra pasta y Clint le viste sin renunciar al humor aun siendo en sí mismo un drama con piernas.

De haberse quedado en las numerosas idas y venidas de este camello cascado en su furgoneta, les habría salido un mediometraje, pero al arropar la idea central con una compleja relación familiar e incluso con un atinado grupo de la DEA, acaban redondeando lo que no será otra obra maestra de Eastwood, pero se cuela entre las buenas. Redondea la faena su carisma. Situado por encima del bien y del mal, lleva gente a las salas -solo en su país ya supera los cien millones en taquilla-, lo cual es un milagro, tal como anda la gran exhibición, abonada al mainstream. Como milagro es que Warner siga poniendo pasta en su cine, antítesis del pasto palomitero. Si en lo formal se rastrea la influencia de Siegel y la de Leone -aquí, menos-, en el tono, con esa permanente apelación a la familia y sus continuadas puyas a los móviles y a Google -lo nuevo no es necesariamente lo bueno-, le acerca a John Ford. Lo que no hizo en sus wéstern asoma ahora, incluso en los personajes. La secuencia junto a su esposa enferma es… homérica.

«MULA»

«THE MULE»

EE. UU., 2018.

Director: Clint Eastwood.

Intérpretes: Clint Eastwood, Bradley Cooper, Diane Wiest, Taissa Farmiga, Michael Peña, Andy Garcia, Laurence Fishburne.

Drama.

116 minutos.

«Puse a los propios héroes a interpretarse y fue una buena idea»

MARÍA ESTÉVEZ

«Diré adiós sin despedirme», asegura el mito hollywoodiense que dirige a tres aficionados en «15:17. Tren a París».

Anthony Sadler, Alek Skarlatos y Spencer Stone son tres jóvenes americanos que viajan en tren entre Ámsterdam y París. Es el 21 de agosto del 2015. Cuando su tren atraviesa el norte de Francia, un terrorista armado intenta cometer un atentado. Lo que podría haber sido una matanza se quedó en un intento fallido gracias a estos tres hombres y un ciudadano británico. Su historia enorgulleció a EE.UU. y aquellos héroes, tal y como pronto fueron bautizados por los medios de comunicación, plasmaron su aventura en un libro que encandiló a Clint Eastwood. La experiencia postraumática de los jóvenes, su incomodidad ante la fama y la ferocidad de una sociedad políticamente correcta que no entiende de improvisación brindan al cineasta la oportunidad de retratar uno de sus temas favoritos en 15:17. Tren a París: el fuerte individualismo frente a la debilidad del colectivismo. Además, el director de Sin perdón, Gran Torino o Million Dollar Baby lo hizo más difícil: contrató a los verdaderos héroes para protagonizar la película.

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