Trazo grueso, bocadillos mordaces y mucha ironía: Así es la ovetense Flavita Banana

La ilustradora, nacida en la capital asturiana, es muy popular en Instagram y trabaja para El País y Revista Mongolia entre otros medios


Madrid

Su primera ilustración en Instagram se remonta a 2014. Ahora, la viñetista Flavita Banana cuenta allí con 487.000 seguidores aunque asegura a Efe que «internet es una galería para mostrar, sin más» y que confía «plenamente en el poder del papel», como demuestra la publicación de sus «Archivos Cósmicos». «Archivos Cósmicos», del sello ¡Caramba! de Astiberri Ediciones, es la segunda recopilación de las viñetas de Flavita Banana, que se estrenó en el papel con «Las cosas del querer» en 2017, año en el que también juntó en un libro sus mejores viñetas en «Archivos Estelares».

De las estrellas pasa ahora al cosmos al completo con este nuevo volumen, en el que se dan cita más de 200 de las ilustraciones que la viñetista ha publicado entre finales de 2017 y 2018, ya sea en las publicaciones en las que colabora -El País, S Moda, BCNmés, Revista Mongolia...- o en su cuenta de Instagram, la «galería» para mostrar el arte que también lleva a las librerías. «Cuando decidimos hacer tanto este libro como el anterior, la verdad es que, a pesar de que cualquiera puede ver las imágenes en internet, confiamos plenamente en el poder del papel. Mi público, según las estadísticas de Instagram, está entre los 18 y 34 años, que podría parecer que es gente que no lee, o que no invierte su dinero en libros y solo tiene el móvil, pero se vende», asegura la viñetista. Se vende tanto como para que «Archivos Estelares» vaya por su segunda edición en un año y tres meses, desde donde parte la selección que se ha escogido para «Archivos Cósmicos». «En un año y tres meses hay más de 200 viñetas hechas, así que decidimos dejar fuera sobre todo las que fueron publicadas en un contexto muy específico de actualidad, porque queremos que este libro siga funcionando en cualquier momento, que no se necesite una referencia temporal para entender la viñeta», explica la autora.

Así, sus obras pasan de temas generacionales pero atemporales, como la muerte, el amor por los libros, las rupturas, el aborto, el techo de cristal o el techo de granito, en una incisiva historieta ambientada en tiempos prehistóricos donde ya los techos de las cuevas agachaban las cabezas de las mujeres. Tampoco falta el fútbol como la «nueva misa de los domingos», la «dictadura» del matrimonio, Halloween, los roles de género, la coherencia -o incoherencia- política o sencillas frases tan lapidarias como «Creer que he sido tonta cuando en realidad él ha sido malo» que no necesitan ni dibujo que las acompañe. «El punto es conseguir que este público que el mundo está logrando que sea pasivo, que solo vea imágenes, que las trague pero a la vez que haga de Caballo de Troya para reflexionar al momento de verlas», comenta la artista ovetense, afincada en Barcelona, que también retrata con frecuencia el machismo y la lucha feminista.

Flavita Banana va dejando respirar las ilustraciones mezclando sus profundas reflexiones con otros garabatos más ligeros como una paloma «en bragas», y con viñetas que publicó en momentos puntuales como en el 1-O, durante el juicio a La Manada o durante las manifestaciones franquistas que se han llevado a cabo en el Valle de los Caídos. Aunque si algo no falta en «Archivos Cósmicos», como en la obra de Flavita Banana, son los dos «grandes temas millennial»: las redes sociales y las relaciones de pareja. «Dan muchísimo juego, claro. Hay mucha información y sabes a ciencia cierta que todo el público se va a sentir identificado», reconoce la ilustradora, que en una de las viñetas muestra a una acaramelada pareja cogiéndose de las manos y reconociéndose románticamente: «Eres lo mejor que me ha pasado en el móvil».

En otra un tipo que tuitea «#carrero, borbones, eta» acaba en una cárcel, y en otra alguien se pregunta «¿Cómo voy a ser machista, si yo he sido de izquierdas toda la vida» y alguien le contesta: «Y Hitler fue vegetariano». «A veces me siento en casa y cojo mi libro y me lo leo. Me río cuando las veo y me río cuando las hago, es mi primer filtro, que a mí me hagan reír», reconoce Flavita Banana que, en la presentación que ¡Caramba! deja que los propios autores hagan en sus libros, escribe: «Flavia ya no va al psiquiatra, así que los beneficios de este libro sencillamente se los beberá y fumará»

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