Portugal mantiene viva la memoria de Amália Rodrigues

El país conmemora a la artista a los veinte años de su muerte

Amalia Rodrigues fue la gran voz del fado
Amalia Rodrigues fue la gran voz del fado

lisboa / corresponsal

En este 2019 se cumplen 20 años del fallecimiento de Amalia Rodrigues, la voz del fado y la artista más universal que ha tenido Portugal, que murió en su casa de Lisboa, repentinamente, de un ataque al corazón, el 6 de octubre de 1999 a los 79 años.

Su país quiere mantener viva su memoria y homenajearla por todo lo alto, este año y en el 2020, coincidiendo con el centenario de su nacimiento. Para ello, se ha presentado en la sede de la Fundación Amalia Rodrigues, Amar Amalia, 20 años de saudade, «la mejor manera que tenemos de rendirle tributo, a través de tres grandes espectáculos con las mejores voces lusas del momento», según lo califica su productor, Leonardo Garcías. «La sentimos más viva que nunca. Ella fue el alma de la música portuguesa y la inspiradora de los grandes artistas del momento que llevan en pleno siglo XXI como bandera el dado por el mundo y muchas veces cantan las canciones de Amalia», dice. «Espectáculos de fado hay muchos, dentro y fuera de Portugal, pero estos tres que celebraremos en Lisboa, el 5 de octubre, y posteriormente en Oporto y Guimarães, serán muy diferentes, ya que contaremos no solo con grandes artistas del fado como Marco Rodrigues, Dulce Pontes y Cuca Roseta, sino cantantes portugueses que no tienen nada que ver con este estilo musical, como Jorge Palma y Aurea».

Al fadista Marco Rodrigues le llena de emoción que lo hayan elegido como una de las voces del proyecto: «No tengo palabras para describir mi alegría. Bebo de Carlos do Carmo y de Amalia, son mis referencias, ya que cuando llegué a Lisboa, hace 20 años, un poco antes del fallecimiento de Amalia, el fado se mantenía vivo gracias a ellos». «Hoy somos muchos los que cantamos fado, que ha sido reconocido como patrimonio mundial de la humanidad, aunque no estaríamos aquí si no fuese por la fuerza de Carlos y de Amalia, unos genios que nunca desistieron, hasta cuando no era suficientemente valorado en Portugal», añade. 

La mejor embajadora

Amalia fue no solo una voz maravillosa, única e inconfundible sino «la mejor embajadora que ha tenido nunca Portugal», declara Olga Apolónia, secretaria general de la Fundación Amalia Rodrigues, que también participa en Amar Amalia. «Para nosotros esta es una oportunidad de oro para dar a conocer a las nuevas generaciones, los que hoy no superan la veintena y que no la han visto viva, su legado y su gran importancia para nuestro país por el que lo dio todo durante sus casi 80 años de intensa vida», avanza Apolónia. Amar Amalia tendrá continuidad en el 2020 un conjunto de actos, conciertos, homenajes y conferencias que se programarán para celebrar por todo lo alto el centenario de su nacimiento: «Se acaba de constituir un grupo de trabajo, al más alto nivel, coordinado por el músico Rui Vieira Nery, y en el que participa la ministra de Cultura, Graça Fonseca, bajo el patrocinio del presidente, Rebelo de Sousa, que elaborará la programación a lo largo de este año», explica Apolónia.

El que fue hogar de la fadista durante 44 años, en la rúa de São Bento de la capital lusa, alberga hoy la fundación Amalia Rodrigues en lo que fue el garaje. Su casa se puede visitar con un guía que desgrana los detalles de la vida de la artista. Adentrarse en la casa de Amalia es sentir viva su presencia, tanto en su acogedor y armonioso salón, lleno de recuerdos, guitarras y donde se reunían las grandes figuras de la cultura lusa del momento, en la cocina, con los muebles tal y como los dejó, en el jardín, y en el piso superior. Los vestidos, joyas, retratos, cuadros y complementos más conocidos de la fadista comparten protagonismo, en la parte superior de su casa, con muebles de calidad y buen gusto, belenes y figuras religiosas que la acompañaban en sus oraciones diarias.

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