Muere a los 87 años Juan Marsé, el orfebre de la memoria

Premio Cervantes y uno de los autores más destacados de la narrativa española de la segunda mitad del siglo XX, deja para la posteridad una obra crítica con una sociedad clasista y en la que retrata las barriadas olvidadas de la Barcelona de posguerra.

Juan Marsé, en una foto de archivo
Juan Marsé, en una foto de archivo

Redacción

Cuando a los 13 años Juan Marsé dejó la escuela para entrar de aprendiz en un taller de joyería, en los plúmbeos años de la posguerra, aquel niño no podía siquiera imaginar que el destino le había elegido para ser un orfebre de la memoria, en especial de quienes fueron derrotados en la contienda española. Más que un novelista, Marsé siempre se consideró un narrador, alguien destinado a recuperar los recuerdos de la Barcelona de su infancia y de su juventud, en especial la de los habitantes del barrio obrero del Guinardó donde se crió, tras ser adoptado por una familia de clase trabajadora. La obra del escritor está especialmente vinculada a esa Barcelona casi olvidada, inframundos poblados de canallas y perdedores, un entorno y una época cuya memoria individual y colectiva «estaba secuestrada», según consideraba Marsé, que se propuso recuperar unas vivencias que «oficialmente no habían existido». «La memoria es todo para mí. Tanto recuerdas, tanto vales», afirma la protagonista de «La oscura historia de la prima Montse», o lo que es lo mismo para Juan Marsé: «Sin memoria no somos nada».

Marsé ha muerto este domingo a los 87 años en el Hospital Sant Pau de Barcelona, según ha confirmado la agencia literaria Carmen Balcells.. Fue autor de novelas como Últimas tardes con Teresa (1966) y Ronda del Guinardó (1984), fue galardonado con el Premio Cervantes en el año 2008. Pemio Cervantes y uno de los autores más destacados de la narrativa española de la segunda mitad del siglo XX,  Marsé deja para la posteridad una obra crítica con una sociedad clasista y en la que retrata las barriadas olvidadas de la Barcelona de posguerra. De formación autodidacta, sus orígenes obreros marcaron sus principios y su voluntad de dar voz a aquellos seres humildes, perseguidos, marginados o perdedores que poblaban la Barcelona menos glamurosa, y que contrapuso con los representantes y las costumbres de la sociedad burguesa.

Una obra crítica con una sociedad clasista 

Juan Marsé, cuyo verdadero nombre es Juan Faneca, nació el 8 de enero de 1933 en Barcelona, y fue adoptado por una familia del barrio barcelonés de Gracia tras la muerte de su madre en el parto. Acudió a la escuela hasta los 13 años, momento en que dejó de estudiar para trabajar en una joyería con el fin de ayudar a la familia, tras ser encarcelado su padre adoptivo por militar en partidos de la izquierda catalana. Sus primeros relatos aparecieron en las revistas Insula y El ciervo en 1958 y, un año después, obtuvo el Premio Sésamo de Cuentos por su relato Nada para morir. En 1960 publicó Encerrados con un solo juguete, obra que le dio acceso a una ayuda para una estancia en París. Al acabársele pronto el dinero, tuvo que trabajar como profesor de español, traductor de películas, guionista y ayudante de laboratorio en el Departamento de Bioquímica del Instituto Pasteur.

En Francia se afilió al Partido Comunista porque «era el único que hacía algo contra Franco», según declaró él mismo, si bien su militancia se limitó a cuatro años. A su regresó a Barcelona publicó Esta cara de la luna (1962), hoy repudiada por el autor y desterrada de sus obras completas, para después alumbrar su primera gran novela, Últimas tardes con Teresa (1965), que le valió el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral y que llevó al cine Gonzalo Herralde en 1983 con guion del propio Marsé. Decidido a seguir su vocación literaria, abandonó su oficio de joyero y empezó a colaborar para editoriales, a encargarse de traducciones y a escribir guiones de cine, junto a Juan García Hortelano, gran amigo suyo.

Posteriormente aparecieron sus obras La oscura historia de la prima Monts (1970) y Si te dicen que caí (1973), que recibió el Premio Internacional de Novela de México, pero que no fue publicada en España hasta 1976 por la censura franquista y que fue adaptada al cine por Vicente Aranda en 1989. Con La muchacha de las bragas de oro (1978) ganó el Premio Planeta y la historia también fue llevada al cine por Aranda.

Ya en los años ochenta publicó Un día volveré (1982) y Ronda del Guinardó (1984), obra con la que obtuvo el Premio Ciudad de Barcelona. Tras los libros de cuentos El fantasma del cine Roxy (1985) y Teniente Bravo (1987), reeditado en 2004 con nuevos relatos, ganó el Premio Ateneo de Sevilla 1990 por El amante bilingüe, también llevada al cine por Aranda (1992).

En 1993 apareció su novela El embrujo de Shangai, ganadora de los Premios de la Crítica y Europa de Literatura Aristeión (1994), un relato que fue llevado al cine por Fernando Trueba en 2002. Otras de sus obras son 1929-1940. La gran desilusión (1973); Libertad provisional (1976); 1939-1950. Años de penitencia (1986); La fuga del río Lobo (1996); Dietario de posguerra (1998); y Rabos de lagartija (2000), ganadora de los Premios Nacional de Narrativa y el de la Crítica.

En el 2002 apareció Cuentos completos, trece textos escritos entre 1957 y 1994, y en el 2005 publicó Canciones de amor en Lolita's Club, su cuarta adaptación al cine por Vicente Aranda en 2007.

En el 2011 publicó Caligrafía de los sueños, en la que trabajó cuatro años, en la que incluyó elementos personales de su vida y donde por primera vez cuenta su adopción desde un punto de vista literario.

Marsé también se dedicó inicialmente al periodismo, y así trabajó en la capital catalana como redactor de la revista Art-Cinema y como redactor-jefe de las revistas Bocaccio y Por favor.

En el 2012, con ocasión de la aparición de Periodismo perdido, una antología de sus textos periodísticos, Marsé criticó esta etapa de su vida afirmando que fue «un pésimo periodista» y que sus textos fueron «meramente alimenticios».

Sus últimas obras publicadas fueron la novela breve Noticias felices en aviones de papel (2014), un homenaje a la memoria, y Esa puta tan distinguida (2016) un relato que podría ser visto como su ajuste de cuentas con el cine y que «seguramente» es su obra «más autobiográfica», aseguró el autor en una entrevista con Efe.

Marsé fue uno de los habituales del jurado del Premio Planeta, que abandonó el 17 de octubre de 2005 tras denunciar la víspera del fallo la baja calidad de los originales enviados y por no ser atendidas sus sugerencias sobre el proceso de selección. Premio Cervantes 2008, el mayor galardón de las letras en Lengua Española, obtuvo también otros destacados premios, como el Planeta (1978), el Juan Rulfo (1997) y el Internacional de Literatura Romance de la Unión Latina (1998). Casado con Joaquina Hoyas, tuvo dos hijos, Alex, dedicado al mundo de la edición gráfica, y Berta, también escritora.

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