El legado de Mayo del 68 se debate entre la vida y la muerte

En el documental «Nuestras derrotas», Jean-Gabriel Périot interroga a jóvenes sobre el capitalismo y las revueltas sociales

X. F.
Redacción

Más de medio siglo ha pasado desde las luchas de Mayo del 68. En Nuestras derrotas, que este viernes se estrena en los cines Numax de Santiago y Duplex de Ferrol, el documentalista francés Jean-Gabriel Périot se pregunta por el legado de estos movimientos de izquierda que albergaron al calor de sus llamas la ilusión de una revolución que hiciera del mundo un lugar más justo.

A través de un juego de reinterpretación a cargo de estudiantes de secundaria que reflexionan sobre conceptos como el capitalismo y las revueltas sociales mientras interpretan y dirigen extractos de películas de Mayo del 68, el cineasta busca establecer con los jóvenes un diálogo que dé cuenta de la vinculación de esta generación con la política. ¿Qué valor tienen la revolución o el compromiso en su día a día? ¿Cómo perciben el mundo en el que crecen? Y, sobre todo, ¿querrán cambiarlo, destruirlo o construir uno nuevo? El resultado no es, exactamente, una respuesta. O, en todo caso, los adolescentes que protagonizan el filme, que no tienen claro qué son los sindicatos y afirman que las ideas marxistas se basan en «compartir», ofrecen, en principio, un panorama desolador de ignorancia y hasta indiferencia. Pero, en su honestidad fresca e inmadura, los muchachos y muchachas de Nuestras derrotas dejan entrever destellos abstractos de los valores que más adelante se convertirán en ideales: la felicidad, la paz, la igualdad de derechos. Es allí donde radica la belleza del largometraje.

Todo comenzó como un experimento en el que Périot le propuso a sus alumnos del Lycee Romain Rolland de Ivry-sur-Seine, en las afueras de París, recrear escenas de películas emblemáticas de ese momento: desde La chinoise (1967), de Jean-Luc Godard, hasta La salamandra (1971), de Alain Tanner, incluso documentales como Hasta pronto, espero (1967), de Chris Marker.

Los mismos adolescentes actuaron y dirigieron las escenas, en un claro contraste con Una juventud alemana, el documental del 2015 de Périot, realizado a partir de imágenes de archivo de las revueltas del 68 en la Alemania Federal. En esta oportunidad, el cineasta confronta a una nueva generación con las ideas de esos años y, si bien el legado político del Mayo del 68 no parece vivir en estos jóvenes, el desenlace es interesante por lo que deja en claro: cada generación enfrenta sus propias luchas.

Hacia el final de la película, Périot vuelve a encontrarse con el grupo, unos meses después, en diciembre del 2018. En esta ocasión, la propuesta varía un poco: los estudiantes deberán ahora recrear un vídeo viralizado en las redes sociales en el que se ve cómo la policía maltrata a unos jóvenes luego de haberlos detenido en una manifestación. Y esta vez, los mismos adolescentes, que antes mostraban poco interés en la política, se reconocen en estas imágenes, las sienten propias, y hablan de solidaridad y de unión.

Así, el largometraje presentado en el Fórum del Cine Joven de la Berlinale concluye con una reinterpretación del poema de Heine que se cita en La salamandra: "Sí, será un hermoso día. El sol de la libertad calentará la tierra con más felicidad que toda la aristocracia de las estrellas. Una nueva generación se levantará, engendrada en abrazos elegidos libremente".

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